Cuando alguien le pide a una IA que escriba, traduzca o responda en segundos, todo parece flotar en una nube limpia e invisible. Pero detrás de esa respuesta inmediata hay una sala llena de máquinas, calor y una factura eléctrica que no deja de subir.
Ahora, China quiere mover parte de ese engranaje al fondo del mar. Un análisis de MERICS y reportes oficiales que CGTN sitúa en Hainan y Shanghái revelan un cambio de escala: los centros de datos submarinos ya no se presentan solo como experimento, sino como infraestructura comercial para la era de la inteligencia artificial.

El hallazgo es clave porque ataca tres cuellos de botella a la vez: consumo energético, refrigeración y falta de suelo. En tierra, un centro de datos puede destinar hasta el 40% de su electricidad a enfriar equipos. Bajo el agua, ese “aire acondicionado” cambia de mecanismo.
La idea, en términos simples, se parece a sacar una cocina industrial del interior de una casa y ponerla en un patio frío, donde el calor se disipa casi solo. El mar funciona como un gran radiador natural. Esa es la pieza clave del modelo.
También te puede interesar:Redes Chinas como WeChat, Douyin y Weibo Castigan a Quienes no Marcan sus Creaciones de IAEn Hainan, el proyecto inició pruebas en 2023 y comenzó ofreciendo almacenamiento a operadores portuarios y de telecomunicaciones. Después amplió el servicio a empresas de computación en la nube, la gestión remota de servidores, e inteligencia artificial.
Cada cabina está a 35 metros de profundidad. Y cada módulo incorpora 24 racks, las estructuras donde se montan los equipos, con capacidad para alojar hasta 500 servidores. Es decir: no se trata de una caja simbólica en el agua, sino de una instalación con escala suficiente para probar viabilidad comercial.
Un centro de datos como una sala de máquinas sumergida

La analogía doméstica ayuda a entender el mecanismo. Un centro de datos terrestre se parece a una habitación cerrada con muchos hornos encendidos al mismo tiempo. Para que no se quemen, hace falta gastar mucha energía en ventiladores y refrigeración. En cambio, el modelo submarino coloca esa “habitación” en un entorno naturalmente frío y estable.
Eso no elimina todos los problemas. El cableado, el sellado de los módulos y la corrosión siguen siendo retos serios. Y si algo falla, el mantenimiento puede requerir extraer un módulo completo a la superficie, como quien saca una pieza entera del motor en lugar de cambiar un tornillo.
También te puede interesar:Redes Chinas como WeChat, Douyin y Weibo Castigan a Quienes no Marcan sus Creaciones de IAShanghái añade otro interruptor importante: la energía. Su instalación, ubicada frente a Lingang, está conectada a un parque eólico marino de 200 MW y más de 50 turbinas. Según los datos difundidos, más del 95% de su electricidad proviene de fuentes renovables.
La inversión prevista asciende a 1.600 millones de yuanes, unos 235 millones de dólares. La fase piloto opera con 2,3 MW, una medida de potencia eléctrica, y el objetivo es llegar a 24 MW cuando el sistema esté completo. Si ese plan se consolida, el proyecto podría ahorrar 61 millones de kWh al año y recortar de forma significativa las emisiones de carbono.
No es una idea nacida de cero. Microsoft ya había probado este camino con Project Natick, un centro de datos sumergido en Escocia durante dos años. Aquella prueba demostró viabilidad técnica, pero no se convirtió en un negocio a gran escala.
La diferencia ahora es que China intenta pasar de la rareza al sistema. Hainan empuja la comercialización. Shanghái suma una central renovable y un esquema más robusto para alimentar la demanda de IA.
Si esa apuesta funciona, la próxima vez que una persona use la nube quizá no esté imaginando un cielo digital, sino algo mucho más físico: una sala de máquinas silenciosa, enfriada por el mar, trabajando como un sótano oculto de internet.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











