¿Vale la pena estudiar, hacer prácticas y aceptar un sueldo de entrada si ese primer trabajo puede desaparecer antes de que termine tu formación? Esa duda, que ya ronda a muchos jóvenes, empezó a convertirse en una pieza incómoda del nuevo mercado laboral.
Mapfre puso esa inquietud sobre la mesa con una advertencia directa de su presidente, Antonio Huertas: muchas empresas están dejando de incorporar y formar a perfiles jóvenes porque creen que sus tareas ya pueden hacerlas sistemas de inteligencia artificial. El hallazgo no apunta tanto a un futuro sin empleo, sino a un presente con más incertidumbre.

Según Huertas, el problema central es otro engranaje: se está orientando a parte de los jóvenes hacia profesiones que podrían perder valor a corto plazo. Y eso, más que cerrar todas las puertas, mueve el interruptor de la estabilidad, porque obliga a asumir carreras con salarios y trayectorias menos previsibles.
“No se trata de formar solo en herramientas concretas, sino de ampliar el enfoque de las carreras profesionales”, subraya la idea que defiende la compañía. La clave, en ese esquema, no es aprender un botón nuevo cada seis meses, sino entender cómo cambia el cableado completo del trabajo.
También te puede interesar:El CEO de Klarna usa un avatar de IA para presentar resultados financierosLa analogía es simple. Durante años, el empleo de entrada funcionó como el recibidor de una casa: allí se aprendía a abrir puertas, ordenar tareas y entender dónde estaba cada interruptor. Ahora, muchas empresas quieren saltarse ese espacio y comprar directamente un sistema automático que encienda y apague la luz solo.
El mecanismo parece eficiente, pero tiene un costo oculto. Si nadie entra por ese recibidor, después faltan personas que conozcan la casa entera. En términos laborales, eso significa menos entrenamiento real, menos experiencia acumulada y una base más frágil para los profesionales del futuro.
Ahí aparece la posición de Mapfre. La aseguradora sostiene que la mejor IA en seguros no es la que borra a la persona, sino la que la vuelve más precisa, más rápida y más cercana. Es decir, un modelo híbrido donde la máquina ordena el cableado y el profesional resuelve lo que exige criterio humano.
El modelo híbrido como pieza clave
La empresa defiende que la IA debe ayudar a que el cliente encuentre antes la solución correcta y al profesional más adecuado. No como sustituto, sino como una central de apoyo. En ese esquema, el contacto humano sigue siendo una pieza clave del servicio.
También te puede interesar:El CEO de Klarna usa un avatar de IA para presentar resultados financierosPor eso, Mapfre asegura que no está cerrando oficinas. Al contrario, mantiene una estrategia de proximidad física para que sus clientes tengan atención a menos de 15 minutos. La señal es clara: la tecnología acelera, pero no debería vaciar el mostrador.

Los datos acompañan esa apuesta. La compañía ya invirtió más de 1.000 millones de euros en tecnología, tiene 200 casos de uso de IA y formó a 4.500 empleados en IA generativa (creación automática de texto, imagen o apoyo digital). Además, desarrolla un plan para aplicar estas herramientas a nivel global.
Dentro de ese plan aparece Reef, un ecosistema integral de soluciones que reúne modelos económicos, de gobierno, operación y arquitectura tecnológica. Traducido: una especie de tablero central desde el que la empresa busca que todas las piezas de la IA encajen sin improvisación. Reef ya funciona en cinco países y se expandirá a trece entre 2026 y 2027.
Además, Mapfre remarca que fue la primera empresa del Ibex en publicar un manifiesto propio sobre IA y en analizar su impacto sobre los empleados. Ese punto importa porque revela algo que a veces queda fuera del debate: no basta con instalar herramientas; también hay que medir qué cambian en las personas.
La compañía atraviesa, además, un buen momento financiero. Cerró el mejor primer trimestre de su historia, con un alza del 12,7% en beneficios, y el año pasado obtuvo un beneficio neto de 1.079 millones de euros. Ese músculo le da margen para probar un camino menos automático y más prudente.
Para los jóvenes, la señal de fondo no es rendirse ante la IA, sino evitar quedar atrapados en tareas demasiado fáciles de copiar. En un mercado donde algunos quieren reemplazar el recibidor por un sensor, la oportunidad puede estar en aprender a entender toda la casa.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










