¿Quién debería entrar primero a una celda donde puede haber un objeto oculto o avanzar entre los escombros tras una explosión? Singapur explora una respuesta que parece salida de la ciencia ficción, pero tiene una meta muy concreta: reducir el riesgo para sus agentes.
El hallazgo toma forma en el Home Pin and Human Robotics Centre (H2RC), un nuevo centro donde Singapur entrena robots humanoides con inteligencia artificial para colaborar, en el futuro, con personal de seguridad. La primera meta es que una de estas máquinas acompañe a agentes en un entorno real en 2028.

El proyecto no busca reemplazar policías. Edwin Tong, ministro de Justicia y segundo ministro del Interior, subraya que los robots deben complementar el trabajo humano y asumir labores de alto esfuerzo físico o peligro, mientras los agentes conservan las decisiones, la comunicación y la empatía.
La pieza clave no es que el robot camine como una persona, sino que responda de forma segura cuando el escenario deja de ser previsible.
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El H2RC recrea entornos complejos antes de pensar en un despliegue real. Uno de ellos reproduce una zona posterior a una explosión, con escombros, instalaciones industriales simuladas, tuberías y válvulas. Allí se evalúa si el robot puede moverse, detectar elementos importantes y actuar sin convertirse en un nuevo problema.
La analogía más clara es la de una casa con un tablero eléctrico. Antes de conectar un aparato en una vivienda real, se revisan los cables, los interruptores y las posibles fallas. En este caso, el robot es el aparato y el H2RC funciona como ese tablero: un espacio controlado donde se puede cortar la energía, repetir un error y observar qué engranaje falló.

Así, una máquina puede ensayar la manipulación de materiales peligrosos, inspeccionar zonas dañadas o revisar celdas en busca de contrabando. La oportunidad está en enviar primero a un equipo que no respira humo, no se agota al cargar peso y puede mantener una distancia segura de una amenaza.
Sin embargo, superar una prueba no equivale a estar listo para patrullar junto a personas. Un robot que resuelve una tarea aislada debe luego demostrar que puede repetirla frente a obstáculos nuevos, órdenes cambiantes y fallas inesperadas.
También te puede interesar:El Negocio de Robots Humanoides en China Crece un 508 % Pero Oculta un ProblemaCómo aprende el cableado digital
Para construir esa respuesta, Singapur combina captura de movimiento, el registro digital de los gestos humanos, teleoperación, el control a distancia por una persona, demostraciones humanas y simulaciones. El mecanismo enseña acciones concretas y busca que el sistema las traslade a espacios físicos que no sean idénticos al escenario de entrenamiento.
Es parecido a enseñar a alguien a cerrar una llave de gas en una cocina de práctica y luego pedirle que identifique la válvula correcta en otro edificio. La central de inteligencia artificial debe reconocer qué cambió, qué se mantiene y cuál es la acción prudente.

El centro utiliza GPU NVIDIA Grace Blackwell GB300, procesadores diseñados para cálculos de inteligencia artificial, con el fin de entrenar esos modelos. Esa potencia permite procesar grandes cantidades de ejemplos, aunque no resuelve por sí sola la cuestión más delicada: la confianza.
Antes de operar en tareas de seguridad, los humanoides deberán aprobar evaluaciones de fiabilidad y ciberseguridad, la protección frente a accesos o manipulaciones digitales. El reto no consiste solo en levantar un objeto o superar un obstáculo, sino en hacerlo de manera predecible y resistente ante un fallo o un ataque.
Singapur todavía no definió cuántos robots podrían incorporarse a sus operaciones. Pero el proyecto revela un cambio de enfoque: los humanoides dejan de ser una demostración de equilibrio y pasan a ser una posible herramienta para cuidar a quienes, cada día, deben entrar primero en los lugares más riesgosos.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










