¿Qué ocurre cuando un período para aprender nuevas herramientas se confunde con una pausa total en las obligaciones del trabajo? La respuesta puede ser incómoda: formarse en inteligencia artificial abre una oportunidad, pero no desconecta el contrato que sigue vigente.
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid avaló el despido disciplinario de una gerente de Atos que se formaba por su cuenta en inteligencia artificial mientras buscaba avanzar hacia otro puesto. La sentencia 365/2026 confirma que la trabajadora acumuló ausencias sin justificar y no atendió los requerimientos de reincorporación de la empresa.
La directiva trabajaba en Atos desde 2008 y era gerente de operaciones del área de salud en Madrid. Sus evaluaciones destacaban su liderazgo y compromiso. Sin embargo, esos antecedentes no evitaron que el tribunal considerara grave y culpable su conducta entre enero y febrero de 2024.
El caso deja una pieza clave para un mercado laboral que pide capacitación constante: estudiar nuevas tecnologías puede convivir con el empleo, pero no reemplaza la disponibilidad, el registro de jornada ni la respuesta ante una llamada de la empresa.
La formación como una llave, no como un interruptor laboral
Durante su paso por un centro de capacitación, la gerente manifestó que quería comprender la IA desde una mirada directiva. En una conversación del 12 de diciembre de 2023, explicó que le interesaban “qué metodologías hay, qué prompts, qué instrucciones escritas recibe la IA, por dónde van los tiros”.
También identificó la ciberseguridad y la automatización de procesos como áreas de futuro. No buscaba convertirse en programadora. Su objetivo era entender el cableado tecnológico de los proyectos que podía dirigir, una necesidad cada vez más común entre responsables de equipos y áreas de negocio.
La formación funciona como una caja de herramientas: permite abrir nuevas puertas, pero no sustituye la llave de acceso al puesto de trabajo. Atos aceptó que realizara cursos propios, le ofreció itinerarios internos y le pidió preparar distintas versiones de su currículum para estudiar posibles vacantes.
Sin embargo, la compañía exigía que permaneciera disponible en Teams y que informara cada semana sobre sus avances. La posibilidad de no acudir físicamente al centro de capacitación no implicaba una dispensa general de sus responsabilidades.
El mecanismo que analiza la justicia es sencillo. En una casa, apagar la luz de una habitación no corta la electricidad de todo el edificio. Del mismo modo, la flexibilidad para estudiar no apagaba las obligaciones básicas del contrato: comunicar ausencias, registrar la jornada y responder cuando la empresa pedía explicaciones.
La trabajadora inició una acción judicial para extinguir su contrato en enero de 2024 y comunicó que cesaba en la empresa, aunque sostuvo que no era una dimisión. Atos rechazó esa petición y envió requerimientos los días 22, 26 y 31 de enero para que justificara las faltas iniciadas el día 16 y se reincorporara.
La carta de despido, fechada el 8 de febrero de 2024, añadió que no registraba su jornada desde el 12 de enero. La defensa alegó que estaba autorizada a no acudir a la oficina y que el cese era una represalia. Pero el TSJ de Madrid subraya que tuvo varias oportunidades para acreditar esa supuesta autorización.
La sentencia del 17 de junio de 2026 desestima su recurso, confirma el fallo de primera instancia y rechaza la reclamación de 25.001 euros por una presunta vulneración de derechos fundamentales. Permite recurrir ante el Tribunal Supremo para unificar doctrina.
El hallazgo práctico no cuestiona aprender IA en horario de transición. Señala otra cosa: en el trabajo del futuro, actualizarse será central, pero el engranaje diario seguirá necesitando comunicación, presencia acordada y respuestas claras.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.







