¿Qué ocurre cuando una herramienta digital parece una aplicación más dentro de un ordenador, pero en realidad conecta con una infraestructura situada al otro lado del mundo? Esa es la duda que ahora mueve una decisión de Estados Unidos sobre DeepSeek, la empresa china de inteligencia artificial.

El Gobierno estadounidense ordenó retirar la tecnología de DeepSeek de los sistemas de las agencias civiles de la rama ejecutiva federal. La medida, fechada el 24 de julio de 2026 y publicada en el Registro Federal, también impide nuevas compras de productos y servicios desarrollados por la compañía.
El hallazgo clave está en el alcance del veto: no solo apunta a las aplicaciones que llevan el nombre de DeepSeek. También puede afectar a herramientas de terceros que incorporen sus modelos de IA mediante una API, una puerta digital que permite a dos programas intercambiar funciones y datos.
La orden contempla excepciones si se solicitan antes, y deja fuera a los sistemas de seguridad nacional y a los sistemas de información compartimentada de esas agencias. Sin embargo, amplía de forma visible las restricciones que Washington ya había impuesto a la firma china.
También te puede interesar:DeepSeek expone datos de usuarios y chats: una brecha de seguridad alarmanteEn diciembre de 2025, una ley ya había encargado retirar DeepSeek y posibles servicios sucesores de determinados entornos vinculados a la comunidad de inteligencia. Ahora, el interruptor se extiende a las agencias civiles federales.
La pieza invisible dentro de una aplicación
La mejor forma de entender el mecanismo es pensar en una casa. Una agencia puede comprar una lámpara fabricada por una empresa estadounidense, pero esa lámpara podría tener un cableado interno conectado a un sistema de DeepSeek.
El veto no solo revisa el aparato que se ve: también busca el cableado que funciona detrás de la pared. Si una plataforma usa la implementación de su tecnología, puede quedar alcanzada por la orden incluso si DeepSeek no aparece en su marca comercial.

Ese detalle cambia la tarea de las agencias. Ya no basta con borrar una aplicación reconocible del escritorio: deberán revisar proveedores, servicios contratados y funciones de inteligencia artificial integradas en otras plataformas.
También te puede interesar:DeepSeek expone datos de usuarios y chats: una brecha de seguridad alarmanteLa preocupación central no se limita al rendimiento de los modelos. El Departamento de Seguridad Nacional sostiene en la propia orden que DeepSeek aloja sus servidores en China y que sus servicios pueden recopilar datos personales, rastrear usuarios y procesar la información escrita en las consultas.
En términos cotidianos, cada pregunta hecha a una IA puede parecer una nota dejada sobre la mesa. Pero, si esa nota sale de la oficina y viaja a un servidor externo, contiene pistas sobre quién pregunta, qué necesita y qué información maneja.
Washington teme que, bajo la legislación China, esos datos puedan quedar disponibles para las autoridades del país. Según la posición estadounidense, esa información, sola o combinada con otras fuentes, podría revelar datos sobre ciudadanos o programas del Gobierno.
Una disputa que también alcanza al entrenamiento de IA
La tensión tiene otro engranaje: la destilación, una técnica que usa las respuestas de un modelo para ayudar a entrenar otro. El procedimiento no es problemático por sí mismo, pero la controversia aparece cuando se sospecha que se usaron modelos ajenos sin autorización.
La NSA, el FBI y la CISA advirtieron en septiembre sobre campañas de destilación a gran escala atribuidas a empresas chinas de IA, entre ellas DeepSeek. OpenAI y Anthropic también señalaron presuntos intentos de destilación no autorizada contra sus sistemas.
China rechaza estas justificaciones. El Ministerio de Exteriores chino sostiene que Estados Unidos amplía de manera excesiva el concepto de seguridad nacional y politiza cuestiones tecnológicas y comerciales.

La oportunidad para las instituciones no pasa solo por eliminar un programa, sino por aprender a detectar qué tecnología opera dentro de cada servicio adquirido. En la nueva carrera de la IA, la seguridad ya no depende únicamente de cerrar una puerta: depende de saber qué cables siguen conectados cuando la luz parece apagada.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










