¿Le darías las llaves de tu casa a un asistente que puede encender las luces, revisar la heladera y, si entiende mal una orden, abrir también la puerta? Esa es la pregunta que empieza a rodear a las cuentas bancarias, donde los agentes de inteligencia artificial ya comienzan a actuar por encargo de algunos clientes.
El hallazgo, revelado por una investigación de Axios, no apunta sobre todo a una nueva intrusión contra los bancos. El escenario más delicado aparece cuando el propio titular comparte sus credenciales con un agente de IA, una herramienta capaz de ejecutar tareas con cierta autonomía, para que consulte datos o gestione operaciones.
JPMorgan, Morgan Stanley, Bank of America y Citi ya aplican restricciones a estos servicios. JPMorgan ha explicado que intenta bloquear, cuando puede, los sistemas que intercambian credenciales bancarias, porque considera que esa práctica abre una oportunidad de riesgo difícil de controlar.
La pieza clave no es solo quién entra a una cuenta. El problema central es saber quién toma cada decisión una vez que las credenciales son válidas.
También te puede interesar:¿La IA nos Hace Más tontos?: El MIT Revela el Impacto Oculto de la IA en el AprendizajeUn agente puede empezar con una tarea aparentemente simple, como revisar el saldo o clasificar gastos. Pero algunas herramientas también pueden efectuar compras o transferir fondos. Una instrucción ambigua, mal redactada o mal interpretada podría pasar del chat a una operación financiera real.
Los bancos han detectado además agentes que contactan con sus centros de atención al cliente o realizan acciones que parecen separarse de la orden inicial. Todavía no existe certeza de que esas herramientas hayan actuado por iniciativa propia. También podrían estar obedeciendo instrucciones del usuario que la entidad no logra ver.
El agente como una copia de las llaves
La analogía doméstica ayuda a entender el mecanismo. Las credenciales funcionan como una llave maestra: abren la puerta y le indican al banco que quien entra tiene permiso. Sin embargo, esa llave ya no permite distinguir si detrás de la puerta está el cliente, un asistente digital o alguien que recibió acceso de forma indebida.
En una casa, no sería igual darle una llave a un familiar para regar las plantas que autorizarlo a vender los muebles. En la banca ocurre algo parecido. El acceso de solo lectura, que permite consultar información sin mover dinero, se perfila como un interruptor más seguro para limitar las facultades de los agentes.
También te puede interesar:¿La IA nos Hace Más tontos?: El MIT Revela el Impacto Oculto de la IA en el AprendizajeLa dificultad aparece cuando el sistema necesita diferenciar una consulta de una orden. Si una persona pide “pagá la tarjeta más conveniente”, el agente debe decidir qué cuenta usar, qué monto transferir y cuándo hacerlo. Cada una de esas decisiones añade un engranaje que puede fallar.
Por eso, varias entidades trabajan en planes para los peores escenarios: asegurar o restaurar rápidamente el acceso del cliente si una herramienta excede la autoridad otorgada. Wells Fargo incorporará el 24 de noviembre nuevas condiciones que contemplan acciones no deseadas, errores de interpretación y operaciones que superen el permiso recibido.
Un riesgo que también aprovechan los delincuentes
El problema no se limita a los clientes que autorizan estas herramientas. Una investigación publicada por The Information señaló que el grupo CyberCartel utilizó varios agentes de IA para automatizar operaciones contra más de 400 objetivos financieros de Latinoamérica.
La firma Straiker, que reconstruyó parte de esa infraestructura, detectó modelos de Claude coordinando tareas y agentes basados en Grok recopilando información. En este caso no hubo autorización del usuario: fue una operación ofensiva organizada por ciberdelincuentes.
El sector, sin embargo, asume que los clientes querrán seguir usando asistentes capaces de ordenar finanzas, buscar cargos o preparar pagos. La respuesta no parece ser expulsarlos por completo, sino instalar mejores cerraduras: permisos acotados, controles claros y mecanismos para corregir el error.
La banca del futuro quizá no dependa de impedir que entren los asistentes digitales, sino de decidir con precisión qué habitación pueden abrir y qué decisiones deben seguir en manos de la persona que tiene las llaves.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










