Un documento de trabajo del Institut d’Economia de Barcelona (IEB), elaborado con registros oficiales del SEPE, revela una señal temprana: la inteligencia artificial (IA, sistemas capaces de realizar tareas cognitivas) ya parece frenar la caída del paro en las ocupaciones españolas más expuestas.
El estudio, firmado por Diego González González, Nicolás González Pampillón, Héctor Jiménez Portilla y Javier Vázquez Grenno, analiza mes a mes el desempleo y los contratos de 502 ocupaciones. Sus resultados son preliminares, porque todavía no pasaron la revisión de otros académicos, pero dibujan un mecanismo gradual.

Antes de la llegada de ChatGPT, entre enero de 2021 y noviembre de 2022, el paro bajó entre un 27% y un 30% en todos los grupos profesionales. Desde finales de 2022, esa mejora perdió velocidad en los trabajos donde la IA tiene más presencia potencial.
La pieza clave no es una oleada visible de despidos. El hallazgo apunta a un ajuste lento: por cada diez puntos porcentuales adicionales de exposición a la IA, el paro registrado se asoció con un 1,2% más de desempleo hasta noviembre de 2024 y con un 1,7% más desde entonces.
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Para entenderlo, sirve imaginar una oficina como una casa con varias habitaciones. Cada trabajador tiene una llave y una rutina: archivar datos, redactar informes, revisar facturas o programar. La IA funciona como un nuevo electrodoméstico conectado a varias tareas, no como una máquina que derriba la casa de golpe.
El cambio puede sentirse primero en la puerta de entrada: menos vacantes, procesos más lentos o más competencia para volver a entrar. Por eso el paro puede crecer sin que los contratos caigan de forma clara. Los datos todavía no permiten saber si hay más salidas del empleo o si quienes buscan trabajo tardan más en encontrarlo.

El IEB usa un índice de Anthropic, la empresa creadora del asistente Claude, que cruza las tareas de cada profesión con las capacidades de estas herramientas. La exposición representa el porcentaje del tiempo laboral dedicado a actividades para las que ya se utiliza IA.
La media entre las ocupaciones analizadas es del 8,4%, aunque el cableado digital llega mucho más lejos en algunos casos. Los programadores informáticos alcanzan una exposición del 74,5% y los grabadores de datos, del 67,1%. Entre los empleos más expuestos predominan la informática, las finanzas y la administración; no aparecen ocupaciones manuales.
También te puede interesar:España Quiere su Gigafactoría de IA, que Nace por un Problema que Microsoft y Google no Logran ResolverEso no significa que cada oficina española haya reemplazado sus rutinas. Sin embargo, el uso empresarial avanza: en 2025, el 20,3% de las compañías españolas con diez o más empleados utilizaba IA, frente al 9,2% de 2023. En información y comunicaciones, la proporción subió al 60,6%.
La oportunidad de anticipar el ajuste
El efecto resulta más claro entre los trabajadores de 30 a 39 años. Entre finales de 2024 y marzo de 2026, cada diez puntos extra de exposición se asociaron con un 3,4% más de paro en ese grupo, el único resultado por edad con consistencia estadística.
La investigación no describe una sentencia inevitable para quienes trabajan frente a una pantalla. Revela, en cambio, un interruptor que empieza a moverse y deja margen para actuar: formación, orientación laboral y políticas públicas antes de que una búsqueda de empleo más larga se convierta en desempleo de larga duración.

En esa casa laboral que cambia de distribución, entender qué habitación se transforma primero puede ser la mejor forma de conservar una llave propia.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










