Fagor Arrasate y Funditec han creado Primus Robotics, una empresa participada al 50% por cada socio para fabricar robots humanoides industriales en Euskadi. El hallazgo aquí no es solo empresarial: revela que España quiere entrar en una carrera que hasta hace poco parecía reservada a gigantes tecnológicos y pilotos experimentales.
El primer modelo será el Primus P1, pensado para manipulación de piezas, mantenimiento y apoyo en procesos productivos y logísticos. La sede industrial estará en Arrasate, en Mondragón, mientras que el desarrollo de algoritmos de IA se concentrará en Carabanchel, Madrid, una pieza clave del cableado tecnológico del proyecto.

La promesa central es simple de entender: que el robot se adapte a la fábrica y no al revés. Es decir, que pueda moverse en espacios diseñados para humanos sin obligar a redibujar toda la instalación, algo que suele encarecer y frenar la automatización.
Ahí entra Primus OS, su sistema operativo basado en edge AI (inteligencia artificial en el borde, procesada cerca del robot). Traducido a una escena doméstica: no depende de enviar cada decisión a una central lejana, como quien llama a un electricista por cada vez que quiere encender una luz.
Funciona más bien como el cuadro eléctrico de una casa bien organizada. Tiene interruptores locales, respuesta inmediata y un mecanismo capaz de actuar allí mismo, sin esperar. Si ve una pieza mal colocada o detecta una incidencia en una línea, el humanoide puede reaccionar con más autonomía y menos demora.
Esa es la diferencia con muchos robots industriales tradicionales. Mientras una máquina fija suele parecerse a un electrodoméstico empotrado, útil pero rígido, un humanoide aspira a ser como un operario móvil con acceso a varias habitaciones de la misma casa.
Una fábrica que no necesita empezar de cero
Además, la compañía ha diseñado su propuesta con interoperabilidad, la capacidad de entenderse con otros sistemas, como eje central. Eso significa integración con PLC, MES y SCADA (programas de control y supervisión industrial) mediante OPC UA, un estándar de comunicación que reduce barreras técnicas y tiempos de implementación.

También será compatible con gemelo digital (réplica virtual de una planta o proceso) para simular despliegues antes de poner el robot a trabajar. En términos prácticos, es como probar una reforma de cocina en un modelo 3D antes de tirar una pared: menos riesgo, menos coste y menos improvisación.
La hoja de ruta ya tiene cifras. La planta de 2.500 metros cuadrados en Arrasate arrancará con una producción de unas 200 unidades al año, con el objetivo de superar las 3.000 más adelante. El primer prototipo funcional del Primus P1 está previsto para finales de 2027, respaldado por una inversión inicial de varios millones de euros.
No es un detalle menor. Europa acelera la integración de humanoides en industria, con pruebas visibles en automoción, y este movimiento coloca a Euskadi en una posición favorable para fabricar una tecnología que empieza a salir del laboratorio y entrar en el turno de trabajo real.
La pieza humana del engranaje
Primus Robotics prevé crear unos 100 empleos directos cualificados y otros 100 indirectos. Habrá perfiles de software, inteligencia artificial, diseño mecánico y electrónico, producción, ensamblaje, ventas y soporte. La intención no es limitarse al hardware, sino construir una cadena de valor completa.

Y aquí aparece la clave social del proyecto. En un contexto de envejecimiento demográfico y escasez de mano de obra industrial, estos robots se plantean como complemento del trabajador, no como sustitución masiva. Su papel sería asumir tareas pesadas, repetitivas o peligrosas para liberar a las personas hacia funciones de mayor valor.
Además, el modelo de negocio contempla venta con contratos de servicio, mantenimiento y soporte, e incluso pago por uso y suscripción para facilitar la adopción en pymes. Es una forma de abrir la puerta sin exigir una gran obra desde el primer día.
Si el plan avanza, el robot humanoide dejará de ser una imagen futurista para convertirse en otra herramienta de la nave. Como un nuevo interruptor en la central de la fábrica: discreto, robusto y cada vez más necesario.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.






