Ahora, un estudio de Anthropic, la firma detrás de Claude, aporta un hallazgo clave: la IA está mucho menos metida en el engranaje cotidiano del empleo de lo que sugieren los pronósticos más duros. Para medirlo, la compañía creó una nueva métrica, la “exposición observada”, es decir, cuánto trabajo está haciendo de verdad la IA y no cuánto podría hacer en teoría.
La diferencia no es menor. Durante los últimos meses, Dario Amodei, CEO de Anthropic, advirtió en sus declaraciones que la IA podría afectar a la mitad de los puestos administrativos iniciales. Y Mustafa Suleyman, responsable de IA en Microsoft, llegó a sostener en sus estimaciones que gran parte del trabajo profesional podría cambiar en 12 a 18 meses.

Pero el mecanismo real hoy parece otro. Si la capacidad teórica de la IA fuera la instalación eléctrica de una casa, el uso efectivo sería apenas el cableado que ya está conectado a los enchufes. La corriente existe, pero no llega todavía a todas las habitaciones.
Ese es el núcleo del hallazgo. En informática y matemáticas, los modelos de lenguaje, sistemas que generan y analizan texto, podrían hacer en teoría el 94% de las tareas. Sin embargo, Claude solo cubre en la práctica el 33%.
También te puede interesar:Claude podría Obtener el modo de investigación multiagente con memoria y delegación de tareasEn trabajos de ofimática y administrativos pasa algo parecido. La máquina parece lista sobre el papel, pero muchas piezas no encajan aún en la central del trabajo diario. Hay barreras legales, verificación humana y programas que no se integran bien.
Los autores advierten que el efecto actual sobre el desempleo es “indistinguible de cero”.
Ese dato desarma parte del relato apocalíptico. Desde la llegada de ChatGPT a fines de 2022, el estudio no encuentra una suba sistemática del desempleo en los sectores más expuestos. La oportunidad de automatizar existe, pero el interruptor no se activó de golpe.
Qué trabajos están más cerca del “enchufe”
Los puestos con mayor exposición observada son programadores informáticos, con 74,5%; atención al cliente, con 70,1%; y operadores de introducción de datos, con 67,1%. También aparecen perfiles de salarios más altos y mayor formación, como analistas financieros, abogados y desarrolladores de software.
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Además, el estudio revela otro dato incómodo: los trabajadores más expuestos tienen un 47% más de salario medio y un 16% más de probabilidad de ser mujeres. La pieza clave, entonces, no está solo en los empleos rutinarios, sino también en profesiones cualificadas.
En el otro extremo, cerca del 30% de los trabajadores tiene exposición cero. Cocineros, mecánicos, socorristas o camareros siguen fuera del alcance de estos modelos de lenguaje. La razón es simple: son tareas con presencia física, manos, contexto y cuerpo.
Una transición lenta, no un derrumbe instantáneo
También hay señales para mirar de cerca. Entre jóvenes de 22 a 25 años, se observó una caída de alrededor del 14% en la entrada a empleos con alta exposición a la IA. Los investigadores señalan que esto parece más vinculado a una contratación más lenta que a una ola de despidos.
Al mismo tiempo, el Bureau of Labor Statistics proyecta que los trabajos más expuestos crecerán más lentamente hasta 2034. Y algunos analistas, como remarcan en Forbes, recuerdan que este estudio solo mide el uso de Claude, no el de ChatGPT, Copilot, Gemini u otras herramientas.

Por eso, la foto todavía es parcial. La IA no parece una topadora que arrasa en una tarde. Se parece más a una reforma dentro de una casa habitada: primero cambia un cable, después una llave, luego una pared. Y recién con el tiempo se descubre qué habitaciones ya no funcionan como antes.
La señal, por ahora, no es que la IA ya nos quitó el trabajo a todos. La clave es otra: el sistema se está reconfigurando despacio, y entender ese movimiento puede ser la mejor forma de no quedarse a oscuras.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











