¿Te imaginas abrir la ventana y ver, en vez de campos vacíos, un “mar” de paneles que alimenta tu casa, tu trabajo y hasta el tren que te lleva de vacaciones? Para Elon Musk, esa escena no es un render futurista: podría ser la próxima pieza clave del mapa energético europeo.
El hallazgo, al menos como idea-fuerza, lo reveló el propio Musk en el Foro Económico Mundial de Davos, durante una entrevista con Larry Fink, presidente y consejero delegado de BlackRock. Allí propuso reconvertir zonas despobladas de la llamada “España vaciada” en la “central eléctrica” de Europa con una instalación masiva de placas solares.
Además, Musk sostuvo que áreas relativamente poco pobladas de España y de Sicilia podrían generar por sí solas toda la electricidad que necesita Europa. Y lo planteó como un mecanismo directo: mucho sol, mucho espacio y una red capaz de llevar esa energía a donde se consume.

En ese mismo engranaje, el empresario también miró hacia Estados Unidos. Criticó la política arancelaria de la Administración Trump, que grava la importación de células solares procedentes de China. Según su lectura, ese “interruptor” impositivo encarece el despliegue solar y le pone freno a una tecnología que ya sabe producir a gran escala.
La analogía doméstica ayuda a entender el cuadro: Musk quiere que Europa funcione como una casa grande con un techo inmenso. En vez de depender de calderas distintas en cada habitación, la idea sería instalar un solo sistema de generación potente y estable en el “techo” con más sol.
Sería como cambiar una lámpara por toda la instalación eléctrica: no alcanza con poner paneles, hace falta cableado, distribución y una central que “ordene” la energía para que llegue cuando se la necesita.
También te puede interesar:Sam Altman ataca: ChatGPT vs. Grok, imparcialidad en duda tras la victoria de TrumpEn la práctica, el atractivo de las zonas despobladas es casi físico. Son superficies extensas, con menor conflicto de uso inmediato y, en muchos casos, con buena radiación solar. Pero el paso decisivo no está solo en clavar paneles: está en cómo se transporta esa electricidad y cómo se la guarda para la noche o los días nublados.
En Davos, Musk también conectó energía con automatización. Aseguró que los robots humanoides Tesla Optimus ya están realizando “tareas simples” en las fábricas de la compañía. Y proyectó que podrán hacer tareas más complejas en 2026.
Luego dio un salto más: anticipó que en 2027 los robots Optimus podrían estar listos para ser adquiridos por ciudadanos particulares. En términos cotidianos, habla de pasar de una herramienta industrial a un “electrodoméstico” con piernas.
La pieza clave de fondo es la inteligencia artificial. Musk dijo que, al ritmo actual, podría existir una IA tan inteligente como un ser humano hacia finales de 2026 o, como muy tarde, en 2027. Y ubicó en 2030 o 2031 el momento en que sería “probable” una IA que supere en capacidad de razonamiento al conjunto de la humanidad.
Pero no lo vendió como un cuento sin sombras. Advirtió que hay que ser muy “precavido” con la robótica para evitar escenarios tipo Terminator. Es un aviso sobre el control: quién decide, con qué reglas y con qué límites se mueve una máquina en el mundo real.
Al mismo tiempo, elogió la oportunidad económica. Según Musk, si se dispone de robots “en todas partes” y de una IA gratuita o casi gratuita, podría llegar una explosión de la economía mundial sin precedentes, capaz de colmar de sobra las necesidades humanas.
También te puede interesar:Elon Musk y Sam Altman se enfrentan en X por el proyecto Stargate de OpenAISi la “central solar” de la España vaciada avanzara, el efecto más visible para el ciudadano sería menos abstracto que “transición energética”. Podría traducirse en electricidad más estable, menor dependencia de shocks externos y una red con más margen para electrificar calefacción, transporte y trabajo.
Y si los robots y la IA se abaratan, el cambio sería todavía más doméstico: tareas repetitivas que hoy consumen tiempo y energía humana podrían pasar a un sistema automático, siempre que el cableado legal y ético sea tan robusto como el técnico.
Al final, la propuesta de Musk funciona como una imagen simple: poner el sol a trabajar como motor central, y dejar que el resto de los engranajes —red eléctrica, robots e IA— conviertan esa energía en tiempo y bienestar, sin olvidar dónde está el interruptor de seguridad.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.