En la conferencia de Davos ha surgido un hallazgo político-tecnológico que ahora empuja OpenAI. La empresa lanzó una iniciativa llamada OpenAI para países para convencer a gobiernos de construir más centros de datos y, al mismo tiempo, usar la IA en educación, sanidad y preparación ante catástrofes.
Además, OpenAI sostiene que la mayoría de los países todavía está muy lejos de aprovechar el mecanismo real de los sistemas actuales. La clave, según la compañía, es que la IA ya puede abordar tareas más complejas de lo que la gente percibe, pero falta “cableado” local: infraestructura, acceso y entrenamiento de uso.
El programa se lanzó en mayo de 2025. Y en diciembre de ese mismo año OpenAI sumó al exministro de Economía del Reino Unido, George Osborne, para supervisarlo. Osborne y Chris Lehane, director de Asuntos Globales de la empresa, presentarán avances ante funcionarios en el Foro Económico Mundial de Davos.

Hasta el momento, once países se sumaron con acuerdos a medida. En Estonia, el gobierno está incorporando ChatGPT Edu en todas las escuelas secundarias. En Noruega y en Emiratos Árabes Unidos, OpenAI trabaja con empresas locales para construir centros de datos donde, además, actuará como primer cliente.
Ahora bien: ¿por qué el foco en centros de datos, una frase que suena lejana? Porque son la central eléctrica de la IA. Sin esa pieza clave, la promesa se queda en una demo.
Imaginar a la IA como una casa ayuda. El modelo puede ser el mejor del mercado, pero si el tablero eléctrico es débil, se corta la luz cuando prendés el horno, el aire y la estufa al mismo tiempo. En este caso, los centros de datos son ese tablero: máquinas y redes que sostienen el funcionamiento continuo.
También te puede interesar:OpenAI Lanza el Modo Visión en Tiempo Real y Compartir Pantalla en EuropaY hay otro engranaje: el uso cotidiano. OpenAI dice que existen diferencias enormes entre quienes apenas “encienden la luz” y quienes aprovechan todo el circuito. La empresa define a un “usuario avanzado” (percentil 95) como alguien que usa el razonamiento avanzado siete veces más que un usuario promedio.

En Singapur, donde el acceso a herramientas de IA es alto, los usuarios envían más del triple de mensajes sobre programación en comparación con la media global. Es un indicador simple, pero revela una brecha: no alcanza con tener la llave; hay que saber qué puerta abre.
La agenda no se limita a tareas de oficina. También incluye planificación ante catástrofes y salud. En Corea del Sur, OpenAI evalúa un acuerdo con la autoridad gubernamental del agua para desarrollar un sistema de alerta y respuesta en tiempo real frente a problemas hídricos vinculados al cambio climático.
“Tiempo real” suena técnico, pero es doméstico: como una alarma que no te avisa cuando ya se inundó el sótano, sino cuando la cañería empieza a fallar. Ese interruptor temprano cambia la reacción: permite anticipar, coordinar y reducir daños.
La estrategia también tiene un costado central de negocio. OpenAI fue valuada recientemente en 500.000 millones de dólares y analiza una posible salida a bolsa que podría llevar su capitalización hasta 1 billón. Pero el mensaje hacia los países es otro: sin infraestructura y adopción, la IA queda como una herramienta subutilizada.
Para el usuario común, la oportunidad es concreta. Si la IA entra de manera ordenada en escuelas, hospitales y sistemas de emergencia, deja de ser un “chat” curioso y se vuelve un servicio: uno que traduce información, sugiere rutas, prioriza recursos y ayuda a decidir más rápido.
También te puede interesar:OpenAI une fuerzas con los Laboratorios Nacionales de EEUU para transformar la investigación científicaAl final, el futuro que describe OpenAI no se parece a un robot en una película. Se parece más a una casa bien cableada, donde cada ambiente tiene luz cuando la necesitás.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.