¿Te imaginás revisar, minuto a minuto, todo lo que hiciste ayer para probar que decís la verdad? No con un amigo que te cree, sino con una máquina que no perdona ni olvida. Esa sensación de estar frente a una pantalla que decide por vos es el motor de “Sin piedad”, la nueva película que llega este viernes 23 de enero a los cines de todo el mundo.
Pese a que la inteligencia artificial está en todas partes, no abundan las grandes películas recientes que la pongan en el centro. Sin piedad lo hace con un giro incómodo. Su protagonista, Chris Raven, interpretado por Chris Pratt, tiene apenas 90 minutos para demostrar su inocencia.
Y lo hace conectado a una inteligencia artificial que funciona como una central de control: revisa cada movimiento de las horas previas a los hechos, cruza datos y arma una línea de tiempo. Pero, en la trama, ese mismo mecanismo también se vuelve jurado, juez y verdugo. Implacable.

En ese marco, Pratt llevó la discusión al mundo real durante el estreno en Nueva York. En declaraciones a Variety, fue categórico sobre el miedo a ser reemplazado por una IA: “No siento que alguien que sea una inteligencia artificial vaya a reemplazarme”.
Además apuntó contra Tilly Norwood, la actriz sintética creada por IA que se volvió un símbolo del debate. Dijo que ha oído lo de Tilly Norwood y que le parece “toda una gilipollez”. También remató con una frase que funciona como interruptor de realidad: “todo es falso hasta que se convierte en algo real”.
Ahora bien, ¿qué clase de “IA” plantea “Sin piedad” cuando pone a su personaje contra las cuerdas?
También te puede interesar:Tilly Norwood, la Primera Actriz Creada con IA ya Apunta a la Gran Pantalla con Rechazo en HollywoodLa película se apoya en la idea de una inteligencia artificial como si fuera el tablero eléctrico de una casa. Cada acción cotidiana —un mensaje, una llamada, una cámara, una compra— es un cable. La IA no inventa la electricidad. Solo ordena el cableado y prende luces donde antes había oscuridad.
En esa analogía, Chris Raven corre contra el reloj con un sistema que puede reconstruir su recorrido. Es como abrir la caja de herramientas y encontrar, de golpe, todos los destornilladores alineados. La pieza clave es la velocidad: en 90 minutos, lo que para una persona sería un rompecabezas agotador, para la máquina es una búsqueda casi instantánea.
Pero el guion mete el dedo en la llaga: cuando ese “tablero” también decide, castiga y ejecuta, ya no es una herramienta. Es una autoridad. Y ahí aparece el miedo doméstico: no a la tecnología en sí, sino a quién tiene la mano sobre el interruptor.
Pratt matizó su postura. Señaló que la inteligencia artificial no es, por sí misma, una amenaza directa para el empleo creativo. Según él, hay aplicaciones que no ponen en peligro los trabajos humanos y, bien usada, puede ser “una herramienta increíble en las manos adecuadas”.
Advirtió que su irrupción inevitablemente va a alterar la industria. Su apuesta es otra: que el talento seguirá siendo decisivo y que los grandes cineastas seguirán haciendo grandes películas. Para el actor, hay un engranaje que la IA no puede copiar: “el alma humana” de un director, un guionista, un actor o un cantante. Todo lo que requiere anhelo, sufrimiento y visión profunda.
El caso Tilly Norwood explica por qué la discusión escaló. Es una intérprete sintética creada por la cómica neerlandesa Eline Van der Velden y presentada el pasado verano en el Festival de Zúrich. Allí, su creadora llegó a decir que pronto firmaría con representantes, y eso encendió alarmas.
También te puede interesar:James Cameron Rechaza a la IA y a los Actores Digitales Como Tilly Norwood: Es TerroríficoEl sindicato SAG-AFTRA reaccionó con dureza. Denunció “el problema de usar interpretaciones robadas para dejar a los actores sin trabajo, poniendo en peligro los medios de vida de los intérpretes y devaluando el arte humano”. Van der Velden, en cambio, defendió a Norwood como “una obra creativa, una pieza de arte”, no como un reemplazo.
Mientras tanto, “Sin piedad” deja una pregunta práctica flotando en el aire: si una IA puede reconstruir tu historia, ¿quién garantiza que no la use para escribir tu sentencia? La oportunidad, quizás, está en exigir reglas claras antes de que el tablero eléctrico termine controlando toda la casa.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.