Khaby Lame, el tiktoker con más seguidores del mundo (160 millones) y el rostro de los “life hacks” ridículos, vendió su empresa Step Distinctive Limited a Rich Sparkle Holdings por una cifra estimada entre 900 y 975 millones de dólares.
Según los datos difundidos sobre la operación, el cierre fue en enero y se hizo íntegramente con acciones, sin efectivo. Además, el acuerdo incluye un engranaje nuevo y sensible: la cesión de su “gemelo digital” por IA, un doble virtual capaz de hablar idiomas y generar contenido sin que él vuelva a grabar.
Khaby Lame, italiano de origen senegalés y con 25 años, saltó a la fama después de ser despedido como operario de maquinaria durante la pandemia. Su mecanismo fue simple y universal: videos mudos, expresividad quirúrgica y un gesto de manos que se volvió marca registrada. El 22 de junio de 2022 superó a Charli D’Amelio y quedó arriba de todos en TikTok.

Pero Step Distinctive Limited, con sede en Dubái, no era “solo” un nombre: manejaba licencias, colaboraciones y ventas asociadas a esa identidad. Tras la venta, Lame pasa a ser accionista de Rich Sparkle Holdings, pero pierde el control operativo de su propia estructura comercial.
Y antes del acuerdo, Lame habría tenido el 49% de Step Distinctive, según Celebrity Net Worth. El 51% restante pertenecía a socios, entre ellos la empresa china Anhui Xiaoheiyang Network Technology, vinculada al conglomerado Three Sheep.
Un gemelo digital por IA (réplica virtual entrenada) es como instalar un segundo tablero eléctrico en una casa. El dueño sigue siendo el mismo, pero alguien más puede bajar y subir llaves para encender habitaciones en distintos países al mismo tiempo.
En vez de grabar un video por idioma, el gemelo digital permite “doblar” la voz, la cara y el estilo para que el contenido salga en varios mercados. Es el mismo gesto, el mismo timing, pero con otro cableado detrás.
Y eso cambia el ritmo: la persona se cansa, viaja, duerme. La réplica no. La tecnología, bien usada, habilita que un creador “trabaje” en paralelo sin descanso físico, como una cocina con varias hornallas prendidas a la vez.

La prueba de que el modelo ya se usa aparece en China. En plataformas como Douyin se ven streamers generados por IA vendiendo 24 horas al día. En ese formato, el recorte de costos puede llegar al 80%.
El contexto ayuda a entender por qué este acuerdo se considera una de las mayores operaciones del sector. Las fusiones y adquisiciones en la economía de creadores crecieron un 73% en 2025, hasta 52 operaciones. Y el mercado, valuado en más de 200.000 millones de dólares en 2024, podría superar el billón antes de 2033.
El patrón dominante es convertir seguidores en compradores. Por eso se citan casos como Beast Industries, de MrBeast, valorada en torno a 5.000 millones y con ingresos de 473 millones en 2024. O Prime, la bebida de Logan Paul, que facturó 1.200 millones en 2023 y se estima entre 2.000 y 3.000 millones.
Ahora bien, aquí aparece la duda central: Rich Sparkle Holdings venía del negocio de la impresión financiera y no tenía historial relevante en redes sociales o inteligencia artificial. Durante tres años tendrá la exclusividad de las operaciones comerciales asociadas a Lame. La pregunta es si el retorno acompaña y, sobre todo, si la espontaneidad sobrevive.
Porque el valor de un creador no está solo en el alcance. Está en una identidad que el público reconoce como “real”. Cuando ese interruptor pasa a manos externas, el riesgo es que la máquina siga encendida, pero la chispa se vuelva genérica.
De todos modos, la trayectoria de Lame deja una señal difícil de ignorar: de un despido en 2020 a una operación cercana a los mil millones, con IA incluida. La economía de creadores ya no es un pasillo lateral de internet: es una central con sus propios cables, y cada vez más, con sus propios dobles.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.