OpenAI decidió introducir publicidad en ChatGPT, incluso en su plan de pago más accesible, “ChatGPT Go” (9,99 euros al mes). El hallazgo clave detrás del giro es menos filosófico que contable: sostener servidores y desarrollar nuevos proyectos de IA está empujando a la compañía a monetizar cada respuesta.
Al mismo tiempo, Apple aparece como una pieza inesperada en este engranaje. Con la integración de ChatGPT en Siri desde iOS 18, Apple Intelligence se vuelve, de facto, una vía para usar el modelo de OpenAI sin anuncios y sin pagarle directamente a OpenAI, aunque no sea el camino más rápido.

Sam Altman había señalado que la publicidad era una “línea roja” y la había descrito como “el último recurso”. Pero la presión financiera se volvió un interruptor que cambió de posición.
La clave es que OpenAI busca monetizar cada respuesta sin mezclar anuncios dentro del texto generado. Según lo anunciado, los avisos aparecerán al final de las respuestas, estarán claramente etiquetados y se mostrarán solo si son contextuales (relevantes para la conversación).
Además, la empresa afirma que los anunciantes no tendrán acceso a las conversaciones privadas. El usuario podrá descartar anuncios y desactivar la personalización (ajustes para que la publicidad se adapte a intereses). También promete límites: no habrá anuncios sobre temas sensibles como salud o política, y la publicidad se restringirá a mayores de 18 años.
Acá entra la ironía: cuando Siri recurre a ChatGPT, la solicitud no viaja “directa” desde el usuario a OpenAI. Sale desde el iPhone a los servidores de OpenAI bajo las condiciones de Apple. En esa ruta, la dirección IP (la “matrícula” de tu conexión) queda oculta para OpenAI, lo que refuerza la privacidad.
También te puede interesar:OpenAI Garantiza Que sus Centros de Datos No Aumentarán el Precio de la LuzAdemás, OpenAI no puede guardar esas conversaciones para entrenar sus modelos, salvo que el usuario vincule voluntariamente su cuenta. Y como la integración ocurre a nivel de sistema operativo, OpenAI no tiene un espacio natural donde desplegar su infraestructura publicitaria.
Algo similar sucede al generar imágenes con Apple Image Playground o al usar las Herramientas de escritura: ahí la publicidad de OpenAI no se muestra.
Los números ayudan a leer el cambio. Informes financieros apuntan a que OpenAI podría acumular pérdidas operativas de hasta 74.000 millones de dólares hasta 2028, sobre todo por costos de computación. Y proyectos paralelos, como el dispositivo de IA desarrollado junto a Jonathan Ive, también engordan la factura.

En paralelo, este giro valida la estrategia prudente de Apple: no construir centros de datos masivos propios y, en cambio, pagar a terceros. Google, por ejemplo, ronda los 90.000 millones de dólares anuales en gasto de infraestructura, una escala que explica por qué Apple evitó esa carrera.
Según los últimos informes, Apple pagará alrededor de 5.000 millones de dólares a Google para integrar Gemini en la nueva Siri que llegaría en primavera con iOS 26.4. Es caro, sí, pero es el equivalente a alquilar una central eléctrica en lugar de construirla.
Y ese movimiento deja a OpenAI en una posición delicada: cuando Siri incorpore el “cerebro” de Gemini (modelo de IA), privado y sin anuncios, muchos usuarios podrían necesitar menos a ChatGPT dentro del ecosistema Apple.
También te puede interesar:Google Lanza un Filoso Dardo a OpenAI Por la Integración de Anuncios en ChatGPTPor ahora, para quien solo quiere una respuesta clara sin carteles alrededor, la escena es paradójica: el iPhone puede funcionar como un pequeño “cortafuegos” que mantiene la conversación más limpia, mientras el resto de la casa digital aprende a convivir con anuncios.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.