OpenAI empezó a implementar un sistema de verificación de edad en ChatGPT para reducir el acceso de menores a contenidos y funciones no aptas. La medida llega en pleno auge de la inteligencia artificial y su desembarco cotidiano en tareas escolares, consultas personales y charlas de todo tipo.
Según detalla OpenAI, el mecanismo funciona en dos fases. Primero, una IA revisa señales de la cuenta y el historial de conversaciones para estimar si quien usa el servicio es adulto o menor. Si aparecen indicios de que podría tener menos de 18 años, se activa el “interruptor” de la segunda fase: la verificación mediante selfie.
Y ahí aparece la regla dura del sistema. Si el usuario se niega a enviar la foto, la cuenta se bloquea y deja de ser posible usar ChatGPT con todas sus funciones.

Para validar la edad, OpenAI deriva el proceso a Persona, una empresa externa especializada. Persona usa inteligencia artificial para analizar la imagen del selfie y confirmar la edad del usuario. La compañía sostiene que, según OpenAI, esos datos personales no se almacenan de forma permanente.
La analogía más clara es la de una instalación eléctrica en casa. La primera fase es como un sensor que “escucha” el consumo general: no ve quién prende la luz, pero detecta patrones. Si el sensor cree que hay algo fuera de rango, activa el disyuntor y pide una comprobación más directa antes de dejarte seguir usando todo.
La selfie, en ese esquema, funciona como mostrar el DNI en la puerta. No cambia lo que hay adentro, pero define qué llaves te habilitan.
También te puede interesar:Por Tocar un Botón en ChatGPT, el Profesor Marcel Bucher Pierde Dos Años de Investigación AcadémicaSi la verificación confirma que el usuario es menor, ChatGPT entra en un modo restringido. Ese entorno ajusta engranajes clave: limita funciones, filtra contenidos y apunta a una experiencia más segura para niños y adolescentes.
En la práctica, el sistema busca bloquear acceso a conversaciones de carácter sexual, respuestas NSFW (contenido no apto para el trabajo) y temas delicados o controvertidos. Además, la versión restringida promete respuestas más cuidadas y un tono más amigable para menores.

En cambio, si la selfie confirma que el usuario es mayor de edad, el acceso completo se restablece sin limitaciones.
OpenAI reconoce que hay preocupaciones por la privacidad. Subraya que la exposición del rostro en redes sociales ya es habitual entre usuarios y sostiene que la seguridad de estos procesos de verificación es alta.
Otro detalle importante: si hoy ChatGPT no pide verificación, es probable que el sistema ya haya concluido que se trata de un adulto. Pero no es una etiqueta eterna. La empresa no descarta que más adelante se exija la comprobación si cambia el comportamiento de la cuenta o aparecen nuevas dudas sobre la edad real.

En el fondo, este control de edad es una pieza clave de “cableado” social y legal: busca adaptar el uso de la IA a marcos normativos distintos según el país y reforzar una experiencia responsable para todos los públicos.
También te puede interesar:OpenAI recauda $6.6 mil millones y alcanza una valoración de $157 mil millonesLa oportunidad, para el usuario común, es entender la nueva lógica: ChatGPT se está convirtiendo en una herramienta potente, y como toda herramienta potente, cada vez se parece menos a un juguete sin llave y más a una puerta que, a veces, te va a pedir que confirmes quién sos antes de abrir.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.