Microsoft quiere cerrar la brecha digital mundial con un plan de 50.000 millones de dólares llamado Global South by 2030. El anuncio lo hizo el presidente de la compañía, Brad Smith, durante la Cumbre de Impacto de IA en Nueva Delhi, con un foco explícito en India, África y América Latina.
El hallazgo de fondo es una cifra que funciona como señal de alarma. Según un informe interno de Microsoft, el 24,7% de la población en edad de trabajar del Norte Global ya usa IA generativa (herramientas que crean texto o imágenes). En el Sur Global ese uso baja al 14,1%. Y, para Smith, esa diferencia no es un detalle: es productividad que se pierde en el día a día.

Brad Smith sostiene que las economías en desarrollo no pueden permitirse quedar afuera de las ventajas de productividad asociadas a la IA.
Ahora bien, el mecanismo que propone Microsoft no es solo “dar acceso” a una app. La clave está en pensar la inteligencia artificial como una casa que quiere encender más luces. No alcanza con comprar lámparas. Hace falta una instalación eléctrica: capacitación, confianza, idioma, y una central que aguante la demanda.
Por eso el plan se organiza en varios engranajes. Por un lado, empoderar a escuelas y organizaciones sin ánimo de lucro con tecnología y habilidades digitales. Por otro, fortalecer la IA multilingüe y multicultural, una pieza clave cuando el español convive con lenguas originarias y contextos locales que no entran en un molde único.

Además, Microsoft promete apoyar innovaciones locales de IA, para que no sea una herramienta importada que “traduce” mal los problemas de cada comunidad. Y suma un punto menos vistoso, pero central: medir la difusión de la IA para orientar futuras políticas públicas e inversiones. En otras palabras, poner un tablero de control para ver dónde el interruptor no está llegando.
También te puede interesar:OpenAI lanza la app de ChatGPT para Windows con nuevas funcionalidadesUna muestra concreta es el proyecto Frenar la desnutrición con IA, pensado para mejorar la seguridad alimentaria en el África Subsahariana y que empieza en Kenia. No se apoya en IA generativa, sino en un modelo que cruza múltiples datos y los muestra en un mapa, como si juntara sensores dispersos y los llevara a una misma central.
La aplicación práctica es directa: ayudar a instituciones a predecir y prevenir escasez de alimentos y, con eso, anticipar riesgos para la salud de la población. Es IA como herramienta de logística y prevención, no como “chat” que responde preguntas. Un uso menos vistoso, pero a menudo más decisivo.
El dinero anunciado, además, se suma a inversiones previas ya milmillonarias en países como Brasil, India o Sudáfrica. Y aquí aparece una tensión que el plan no puede esquivar: buena parte de la apuesta pasa por construir infraestructura de IA, es decir, nuevos centros de datos.
Los centros de datos son el motor que sostiene la nube. Pero ese motor consume. Requiere una inmensa cantidad de energía y también grandes volúmenes de agua para operar y enfriar equipos, algo especialmente delicado en regiones donde esos recursos son escasos.

Microsoft menciona específicamente a México y a otros países de América del Sur como ubicaciones previstas para algunos de estos nuevos centros. Al mismo tiempo, dice estar probando diseños más sostenibles, como alternativa para reducir el impacto ambiental. En este punto, el cableado ya no es solo digital: es eléctrico e hídrico.
Si el plan funciona, la promesa es simple de entender en la vida cotidiana: más personas y organizaciones podrían usar IA para estudiar, producir, vender, prevenir enfermedades o gestionar emergencias con mejor información. Si falla, la brecha se agranda y el “interruptor” queda del otro lado de la pared.
También te puede interesar:Microsoft ofrece miles de dólares a quienes encuentren vulnerabilidades en su IALa discusión, al final, vuelve a la imagen inicial: no se trata de tener una tecnología brillante en la vidriera, sino de lograr que la luz encienda donde hoy todavía falta instalación.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.