¿Te pasó de mirar el precio de algo —un alquiler, un auto usado, hasta el café— y preguntarte si se fueron todos de mambo? En los mercados financieros ocurre una sensación parecida con la inteligencia artificial: cada cifra nueva parece empujar el techo un poco más arriba, aun cuando el piso tiembla.
Ahora, un hallazgo del ecosistema inversor lo revela con crudeza: las megarondas de financiación en IA ya podrían superar los 150.000 millones de dólares en las primeras semanas del año, pese a las correcciones recientes en sectores tecnológicos como el software. La clave es que el miedo a una burbuja convive con una euforia que no se apaga.
En ese tablero aparecen rápido los nombres centrales. OpenAI está a punto de cerrar la primera fase de una ronda de más de 100.000 millones de dólares que la valora en 850.000 millones. Anthropic y xAI también levantaron cifras que hace poco parecían imposibles. Y Nvidia se repite como pieza clave en casi todas las grandes transacciones.
Mientras tanto, el mecanismo emocional del mercado se siente familiar: cuando algo promete “cambiarlo todo”, el capital se comporta como si estuviera frente a un interruptor. Si se prende, nadie quiere quedarse a oscuras.

La analogía doméstica ayuda a entenderlo. La IA no es solo una aplicación: es como rewirear (recablear) una casa. No alcanza con comprar una lámpara nueva. Hay que cambiar el cableado, sumar térmicas, reforzar el tablero y, muchas veces, traer más energía desde la calle. Eso cuesta caro y obliga a planificar a largo plazo.
En esa casa, OpenAI sería una central que consume mucha electricidad. Por eso Amazon podría aportar hasta 50.000 millones de dólares y abrirle el uso de sus chips de IA (procesadores especializados) para que el sistema corra con menos dependencia de terceros. A su vez, Nvidia y SoftBank aportarían 30.000 millones de dólares cada una, según los datos de la operación.
También te puede interesar:Tiroteo Escolar en Tumbler Ridge: OpenAI Revela Que Identificó al Atacante Ocho Meses AntesY, sin embargo, el detalle que más enciende alarmas es la velocidad. La nueva valoración de OpenAI casi triplica la de principios de 2025, cuando se estimaba en unos 300.000 millones. Es el tipo de salto que, para algunos, suena a burbuja. Para otros, es el precio de llegar antes al nuevo “tablero eléctrico” de la economía.
Las rondas no se explican solo por entusiasmo. También hay una arquitectura financiera en capas. Tras la primera fase, OpenAI prevé una segunda etapa para sumar capital riesgo, entidades financieras y fondos soberanos. Sam Altman se reunió con inversores del Golfo Pérsico, un grupo que ya hizo apuestas fuertes por la IA y podría empujar la captación por encima de los 100.000 millones.
En paralelo, Anthropic —creadora del chatbot Claude— cerró una ronda de 30.000 millones de dólares y quedó valuada en 380.000 millones, por encima de lo que el mercado esperaba. La compañía venía de recaudar 10.000 millones en septiembre de 2025 con una valoración de 183.000 millones: en menos de seis meses, más que duplicó su tamaño en papeles.
También xAI, la start-up de Elon Musk, levantó 20.000 millones de dólares y fue valuada en 230.000 millones, con participación de inversores como Qatar Investment Authority y Humain, que confirmó 3.000 millones. Pocos días después, Musk anunció la fusión de xAI con SpaceX con una valoración conjunta de 1,25 billones de dólares, un récord histórico para una start-up tecnológica.
Para el usuario, estas cifras no significan “mejor IA mañana a la mañana”. Pero sí marcan una oportunidad: más dinero suele traducirse en más centros de datos (granjas de servidores), más chips y más competencia por bajar costos y mejorar respuestas. También puede acelerar una salida a Bolsa (venta pública de acciones) si las compañías buscan sostener el ritmo de gasto.
La otra cara es el riesgo: cuando muchos enchufan al mismo tiempo, el sistema puede sobrecargarse. En mercados, esa sobrecarga se ve como expectativas demasiado altas, valoraciones que corren más rápido que los productos y una dependencia fuerte de pocos proveedores de “cableado”, como Nvidia.
También te puede interesar:OpenAI Lanza el Modo Visión en Tiempo Real y Compartir Pantalla en EuropaPor ahora, el interruptor sigue arriba. Y el mensaje implícito es simple: el dinero está apostando a que, en la casa digital del futuro, la IA no será un electrodoméstico más, sino la instalación eléctrica completa.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.