Un equipo del Hospital Universitario de Vic y de la Universidad de Vic desarrolló un modelo capaz de predecir la duración de la lactancia materna. El hallazgo se presentó en el XIII Congreso Español de Lactancia Materna, organizado en Sevilla por la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN).

La pieza clave no está en reemplazar a médicos o matronas. Está en detectar de forma temprana a las mujeres con mayor riesgo de abandonar la lactancia de manera precoz y abrir una oportunidad de apoyo más personalizado desde el inicio.

IA Analiza Datos de lactancia en 230 Bebés

Además, el mecanismo se apoya en un estudio retrospectivo, es decir, un análisis de datos ya recogidos, con 230 niños nacidos entre 2023 y 2024. Todos fueron seguidos durante más de 12 meses para reunir información clínica, social y asistencial vinculada con la lactancia.

Visto de forma simple, la IA funciona como el cuadro eléctrico de una casa. No adivina el futuro por magia: revisa qué interruptores están encendidos, cuáles fallan y qué combinación puede hacer saltar una alarma.

En este caso, esos interruptores son variables muy concretas. El modelo mira la edad gestacional del bebé, el peso al nacer, el tipo de parto, si hubo frenectomía al nacimiento, el país de origen de la madre, la presencia de patologías maternas o neonatales, el número de hijos y hasta la formación de los profesionales que atienden a la díada madre‑recién nacido.

Es decir, observa el cableado completo y no una sola pieza. Ese enfoque revela algo importante: la lactancia no depende de un único factor, sino de un engranaje de condiciones biológicas, sociales y asistenciales.

Un “interruptor” de alerta para actuar antes

La utilidad práctica del modelo aparece justo ahí. Si el sistema detecta un mayor riesgo de abandono precoz, el equipo sanitario puede reforzar antes el acompañamiento, ajustar la orientación y ofrecer intervenciones más afinadas a cada situación.

La lactancia materna es una central de salud para madre e hijo

Los investigadores subrayan, sin embargo, que la herramienta no sustituye la valoración clínica. Actúa como un instrumento complementario para orientar decisiones asistenciales, algo así como un mapa que ayuda a no llegar tarde.

Y eso importa porque la lactancia materna sigue siendo una central de salud para madre e hijo. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses por su protección frente a infecciones, su aporte nutricional y también por el beneficio para la madre, con una reducción del riesgo de cáncer de ovario y de mama.

En sanidad, la inteligencia artificial ya se usa en diagnóstico por imagen, predicción de riesgo cardiovascular y análisis genómico, el estudio del material hereditario. Pero su aplicación en lactancia materna aún es incipiente, y ahí radica parte de la relevancia de este desarrollo.

Los autores señalan que la herramienta podría facilitar desde el inicio un apoyo más personalizado tanto a la madre como al bebé.

Qué cambia en la práctica diaria

Para una familia, este tipo de sistema no significa una máquina tomando decisiones en soledad. Significa, más bien, que el sistema sanitario puede encender antes una luz de alerta y no esperar a que aparezcan las dificultades cuando el cansancio ya es extremo.

Este estudio es netamente predictivo y preventivo

Ese puede ser el verdadero hallazgo. Si la IA logra leer mejor el cableado de cada caso, el apoyo deja de ser genérico y se vuelve más humano, más preciso y más útil en uno de los momentos más delicados del inicio de la vida.

Al final, no se trata de predecir por predecir. Se trata de saber qué interruptor conviene revisar a tiempo para que una rutina tan frágil no se quede a oscuras antes de lo necesario.

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