Según Tom’s Hardware, Meta firmó un acuerdo con Entergy Corp. para financiar siete nuevas centrales de gas natural que alimentarán sus proyectos de IA en Luisiana. El hallazgo revela un cambio de escala. Meta ya había impulsado tres centrales con 2,3 gigavatios, y ahora sumará otras siete con 5,2 gigavatios adicionales. El mecanismo completo llevará su capacidad a unos 7,5 GW en el campus Hyperion, en Richland Parish.
No es un detalle menor. Ese consumo se acerca al de millones de hogares y muestra hasta qué punto la IA dejó de ser solo software para convertirse en una infraestructura física, con cableado, interruptores y una demanda constante de energía.

Además, el proyecto no termina en las usinas. Incluye 240 millas de nuevas líneas de transmisión, es decir, el “cableado central” que conectará el norte y el sur de Luisiana para llevar esa energía hasta donde la IA la reclama.
El nuevo motor eléctrico de la IA
La oportunidad no es exclusiva de Meta. Las grandes tecnológicas planean invertir más de 650.000 millones de dólares en IA en 2026. Amazon aparece al frente con unos 200.000 millones, Google con 185.000 millones y Meta con 135.000 millones.
También te puede interesar:Meta activa el poder real de Manus: ahora puede manejar tu ordenador desde el móvil… pero hay un detalle claveEse dato ayuda a entender por qué el sector entero está buscando nuevas fuentes energéticas. Microsoft y Google también desarrollan proyectos para ampliar su capacidad. La clave ya no es solo tener el mejor modelo. Es sostenerlo encendido.

Hasta hace poco, Meta había prometido obtener al menos 6 GW de energía nuclear para 2026. Ahora elige gas natural para acelerar la respuesta. Es un cambio de estrategia que revela una urgencia concreta: la IA necesita potencia inmediata.
Ahí aparece la tensión más visible. Meta sostiene que mantiene su compromiso ambiental y que financiará hasta 2,5 GW de energía renovable. Pero esa cifra representa cerca de un tercio de la capacidad basada en gas natural que usará.
Una factura que ya se siente fuera del laboratorio
En otras palabras, el crecimiento de la IA está obligando a abrir una discusión menos glamorosa, pero central: de dónde sale la electricidad que hace funcionar esa inteligencia. Y esa pregunta tiene impacto directo en precios, redes y objetivos climáticos.
También te puede interesar:Meta activa el poder real de Manus: ahora puede manejar tu ordenador desde el móvil… pero hay un detalle claveEn los próximos años, la demanda podría escalar a decenas de gigavatios. Traducido a la vida diaria, cada avance que promete respuestas más rápidas o asistentes más fluidos también pide más infraestructura detrás del enchufe.
Meta eligió reforzar la instalación antes de que salte la térmica. Y ese movimiento, más industrial que digital, deja una señal clara: el futuro de la IA no se juega solo en la pantalla, sino también en la sala de máquinas.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











