Meta acaba de conseguir una patente que suena a episodio de Black Mirror: un sistema diseñado para simular a un usuario con IA y mantener su cuenta activa incluso después de morir. No hablamos de un simple “modo memorial” con una foto fija y algunos recuerdos, sino de un doble digital capaz de seguir dando likes, comentando y “existiendo” en tu feed como si nada hubiera cambiado.
La patente en cuestión es la US12513102B2, titulada “Simulación de un usuario de un sistema de red social utilizando un modelo lingüístico”. Ahora bien, conviene matizar: una patente no es un producto. El hecho de que haya sido concedida no significa que mañana aparezca en Instagram o Facebook un botón para “activar clon”.
De hecho, un portavoz de Meta ya ha salido a enfriar el alarmismo, asegurando que no existen planes para convertir este concepto en una función real y recordando que muchas patentes terminan acumulando polvo en un cajón.
El matiz clave está aquí: el documento no plantea una presencia pasiva, sino una continuidad activa de la identidad en la plataforma. El clon no se limita a conservar recuerdos, sino que estaría pensado para interactuar en nombre del usuario cuando este esté ausente, incluyendo de forma explícita el escenario de su fallecimiento.
Es decir, la cuenta no se congela ni se convierte en una urna digital estática; seguiría comportándose como si la persona aún estuviera al otro lado del móvil. Y ahí surge la pregunta incómoda: ¿en qué punto deja de ser un homenaje y pasa a convertirse en una forma de suplantación, aunque exista consentimiento previo? La frontera entre memoria y simulación se vuelve difusa cuando la actividad no solo se preserva, sino que se reproduce.
También te puede interesar:Meta fue sorprendida manipulando benchmarks de IADesde el punto de vista técnico, el enfoque parte de un modelo de lenguaje preentrenado que luego se ajusta con datos del propio usuario para que responda “como lo haría esa persona”. Primero se utiliza un LLM genérico y, posteriormente, se realiza un ajuste fino con tu manera de hablar, tus temas recurrentes y tu estilo de interacción.

Meta posee el tipo de datos que hacen viable esta idea: publicaciones, comentarios, reacciones, mensajes privados y, en general, todo el rastro digital que vas dejando año tras año. La patente menciona explícitamente el uso de comentarios, publicaciones, likes y conversaciones privadas como material de entrenamiento. Sin embargo, aquí entra en juego un elemento delicado: no es lo mismo imitar tu tono en comentarios públicos que modelar tu personalidad a partir de mensajes íntimos.
El documento también contempla controles de permisos. En teoría, sería el propio usuario quien decidiría cuán realista quiere que sea su doble digital y qué tipos de interacciones autoriza para entrenarlo. Sobre el papel, tú marcas el límite. En la práctica, todos sabemos cómo funciona el consentimiento digital: muchos aceptan términos y permisos con la misma ligereza con la que aceptan cookies, y los matices suelen descubrirse demasiado tarde.
La patente describe un módulo de monitorización encargado de vigilar el contenido relevante para el usuario, como publicaciones en el feed, y priorizar aquello que encaje con sus intereses habituales. No basta con “hablar como tú”; el sistema también debe saber cuándo y dónde intervenir para que la simulación resulte creíble.
Otro módulo se encargaría de construir prompts con contexto y solicitar al modelo que prediga qué haría el usuario en una situación concreta. En términos simples, el sistema analiza una publicación, entiende el entorno y decide si tú habrías dado “me gusta”, escrito un comentario o simplemente ignorado el contenido. Después, ejecuta la acción correspondiente en tu nombre.
El alcance no se limita al texto. El clon podría realizar prácticamente cualquier interacción típica de la plataforma: reaccionar, comentar, responder e incluso mantener cierto nivel de actividad constante. En este punto, la identidad deja de ser un archivo estático para convertirse en un proceso automatizado que sigue produciendo señales sociales.
También te puede interesar:Meta Comenzará a Usar Casi Todos Tus Datos Para Entrenar Su IA: Así Puedes ProtegerteEl documento va todavía más lejos al contemplar extensiones hacia interacciones más “humanas”. Se mencionan simulaciones de audio e incluso la posibilidad de videollamadas, lo que abre un escenario mucho más inmersivo que el simple comentario escrito. Un avatar capaz de pronunciar tu nombre con una voz que imita la de alguien que ya no está traslada la conversación a un terreno emocionalmente mucho más complejo.

Además, la patente habla de mantener múltiples modelos que simulen al usuario a distintas edades. En teoría, podrían existir varias “versiones temporales” de la misma persona, y el sistema podría adaptar su comportamiento con el paso del tiempo para que el clon también “envejezca” en su forma de interactuar. Aquí ya no estamos ante una simple continuidad, sino ante una forma de edición de la identidad.
Surgen entonces cuestiones inevitables: los seres humanos cambian, se contradicen, evolucionan. Un modelo, en cambio, podría fijar rasgos concretos, exagerarlos o simplificarlos hasta convertir a la persona en una caricatura coherente pero incompleta. Lo que se presenta como fidelidad podría terminar siendo una versión congelada y estilizada de alguien que, en la vida real, era mucho más contradictorio.
Meta justifica la idea desde la perspectiva de la red social del usuario, no tanto desde la del propio individuo. Según el texto, cuando alguien desaparece, su red deja de recibir contenido suyo, y el impacto puede ser “más severo y permanente” si la ausencia se debe al fallecimiento. Mantener cierta actividad, bajo esta lógica, suavizaría el vacío.
Sin embargo, existe una lectura más pragmática: si una cuenta permanece activa, la plataforma también. La patente sugiere incluso aplicaciones comerciales, como permitir que creadores o influencers mantengan su presencia mientras se toman un descanso. En ese contexto, el clon no sería solo un memorial, sino una herramienta para automatizar alcance, engagement e ingresos.

En un internet donde la atención es la moneda principal, disponer de un “tú” que nunca duerme representa una ventaja competitiva enorme. No obstante, esa misma ventaja podría llenar la red de perfiles activos sin persona real detrás, de interacción sin intención consciente y de una realidad cada vez más difícil de distinguir. La línea entre presencia auténtica y simulación permanente empezaría a desdibujarse.
No sería la primera vez que vemos intentos de prolongar vínculos con fallecidos mediante chatbots o avatares, pero aquí la diferencia radica en la escala y la integración. Si una plataforma del tamaño de Meta lo implementara de forma nativa, dejaría de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en infraestructura social.
Por ahora, todo esto permanece en el terreno de las posibilidades. La patente existe, pero no el producto. La pregunta que queda en el aire es inquietante: si algún día esta opción se materializa, ¿preferirías que tu perfil se apague definitivamente… o que siga hablando por ti?
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