YouTube ha decidido que la batalla por el salón no se gana solo con más contenido, sino con más contexto y menos fricción. Por eso está ampliando su herramienta experimental de IA conversacional a televisores inteligentes, consolas y dispositivos de streaming, dando un paso que va mucho más allá de “meter IA porque toca”. La intención es convertir la tele en una pantalla donde preguntas, dudas y matices se resuelvan sin que tengas que salir del vídeo, romper la experiencia o agarrar el móvil.
Hasta ahora, esta función vivía en móvil y web, pero ahora aterriza en la televisión con un botón llamado “Ask” que invoca al asistente mientras sigues viendo lo que estabas viendo. La IA se superpone a la experiencia sin romperla: nada de pausar, nada de navegar por menús eternos, nada de perder el hilo narrativo. Todo ocurre encima del contenido, como una capa inteligente que acompaña en lugar de interrumpir.
El sistema no se limita a ofrecer una caja de texto vacía; sugiere preguntas basadas en el vídeo que se está reproduciendo, lo que cambia por completo la lógica de interacción. La gracia está precisamente ahí: no te deja solo frente a una pantalla esperando que adivines qué preguntar, sino que intenta guiarte hacia lo que tiene sentido en ese momento, aprovechando el contexto de lo que ocurre en pantalla.
Por supuesto, si no te conformas con sugerencias, puedes formular cualquier pregunta usando el botón del micrófono del mando. De esta forma, la televisión empieza a comportarse como un asistente de voz de nueva generación, pero con algo que marca la diferencia: contexto directo del contenido que estás viendo en ese instante.

Los ejemplos que se han mostrado son tan cotidianos como reveladores. Desde preguntas sobre ingredientes de una receta hasta dudas sobre el contexto de la letra de una canción, la herramienta apunta a situaciones reales del día a día. Y ahí se abre una puerta enorme para vídeos educativos, tutoriales, directos o cualquier contenido donde el “qué significa esto” pesa más que el “qué bonito se ve”. En esos formatos, entender es más importante que mirar.
A esto se suma un detalle que puede parecer menor, pero que resulta clave en términos de experiencia de usuario: las respuestas llegan al instante y sin salir de la app. Si la IA te obliga a abandonar el vídeo para buscar en otro lado, deja de ser compañía y se convierte en fricción. En el salón, donde la comodidad manda, cualquier paso extra puede arruinar la magia.
También te puede interesar:YouTube anuncia herramientas de detección de IA para música y rostrosPor ahora, la herramienta está disponible solo para un grupo seleccionado de usuarios y únicamente para mayores de 18 años, lo que deja claro que se trata de un despliegue controlado. Sin embargo, todo apunta a una estrategia por fases bastante clásica: pruebas cerradas, recopilación de feedback, ajuste de bordes y, cuando el sistema esté lo suficientemente pulido, expansión masiva.
En cuanto a idiomas, la función ya soporta inglés, hindi, español, portugués y coreano, lo que demuestra que no es un experimento encerrado en el típico “solo en inglés y solo en EE. UU.”. Aun así, el alcance real dependerá de dispositivos, regiones y acuerdos específicos, algo habitual cuando se trata de funciones que implican infraestructura y socios tecnológicos.
Lo importante es el mensaje de fondo: la IA conversacional en televisión no es un juguete, sino una apuesta estratégica por el espacio donde se consumen horas y horas de contenido pasivo. Si el salón concentra tiempo, atención y hábito, entonces tiene sentido llevar ahí las herramientas más avanzadas.
Hay una cifra que ayuda a entender el momento elegido para este movimiento. Según un informe de Nielsen de abril de 2025, YouTube ya representa el 12,4% del tiempo total de audiencia televisiva en Estados Unidos. Ese número no es anecdótico; es una señal de que la plataforma ya no compite solo en el terreno del móvil o del portátil, sino que juega de tú a tú en la pantalla grande del salón.
La lectura es doble. Por un lado, la gente está viendo YouTube en la tele como si fuera una cadena más, con la diferencia de que aquí el catálogo es prácticamente infinito y está impulsado por algoritmos y creadores independientes. Por otro, ese mismo informe sugiere que YouTube habría superado en cuota de tiempo a gigantes como The Walt Disney Company y Netflix, lo que cambia por completo el equilibrio de poder en el entretenimiento doméstico.

Si tu audiencia ya está en el salón, lo lógico es llevar también ahí tus features más ambiciosas: búsqueda avanzada, capas de contexto y una IA que te mantiene dentro del vídeo en lugar de empujarte a irte. Retener atención ya no es solo cuestión de catálogo, sino de experiencia.
También te puede interesar:YouTube Enfrenta Nueva Polémica por Clonación de Voces con IA sin ConsentimientoEl salón, sin embargo, no es un territorio virgen. YouTube no llega a un espacio vacío, sino a un campo donde otros jugadores ya están probando sus propias armas conversacionales. Por ejemplo, Amazon ha desplegado Alexa+ en dispositivos Fire TV para permitir conversaciones más naturales y recomendaciones personalizadas, llevando su asistente al corazón del entretenimiento doméstico.

Además, Alexa+ puede ayudar a buscar escenas concretas en películas y responder preguntas sobre actores o localizaciones de rodaje, lo que convierte al televisor en algo más que un simple reproductor. En la práctica, el salón empieza a transformarse en un buscador conversacional con mando a distancia, donde la navegación se vuelve diálogo.
Por su parte, Roku también ha mejorado su asistente de voz con IA para responder preguntas abiertas como “¿de qué va esta película?” o “¿da mucho miedo?”. Puede parecer algo simple, pero son exactamente las dudas que surgen cuando estás con alguien en el sofá y no quieres perder quince minutos desplazándote por menús interminables.
En paralelo, Netflix está probando su propia experiencia de búsqueda con IA, enfocada en mejorar cómo encuentras qué ver. Aquí se dibuja una diferencia interesante: mientras Netflix quiere optimizar el descubrimiento, YouTube parece decidido a optimizar la comprensión. Sin embargo, ambas estrategias compiten por lo mismo: tu tiempo y tu atención.
La llegada de la IA conversacional a la televisión no es un movimiento aislado, sino parte de una racha de lanzamientos que revela una estrategia más amplia. YouTube ha introducido una función que mejora automáticamente a Full HD los vídeos subidos en menor resolución, intentando que en la tele no parezca que estás viendo un clip de hace más de una década grabado con medios precarios. El objetivo es claro: elevar la percepción de calidad, incluso cuando el material original no es perfecto.
A esto se suma un resumidor de comentarios pensado para ponerte al día en discusiones largas, algo especialmente útil cuando llegas tarde a un vídeo viral y te enfrentas a cientos de respuestas encadenadas. En lugar de perder tiempo navegando sin rumbo, la IA condensa el contexto y te permite entender rápidamente qué está pasando.
También han incorporado un carrusel de resultados de búsqueda impulsado por IA, que reorganiza la manera en que descubres contenido dentro de la plataforma. Y de cara a los creadores, uno de los anuncios más llamativos fue el de permitir que puedan hacer Shorts utilizando versiones generadas por IA de su propia imagen, un movimiento que abre debates sobre identidad, permisos y suplantación, pero que también apunta hacia un futuro de producción más rápida y flexible para formatos cortos.
La expansión no se queda ahí. Recientemente, YouTube lanzó una app dedicada para Apple Vision Pro con una pantalla virtual tamaño cine dentro de un entorno inmersivo. La estrategia parece evidente: por arriba, apostar por la realidad mixta; por abajo, optimizar la tele de toda la vida. En otras palabras, ocupar todas las pantallas posibles.

Si YouTube ya controla el 12,4% del tiempo de audiencia en TV en Estados Unidos, la IA conversacional puede convertirse en la herramienta que transforme ese liderazgo en hábito. Porque una cosa es estar en el salón y otra muy distinta es volverse imprescindible allí.
La gran incógnita, sin embargo, sigue abierta: ¿la gente realmente quiere hablar con la tele o esto se quedará en un puñado de usos estrella como recetas, música y curiosidades puntuales? Todo dependerá de la ejecución. Si las respuestas son rápidas, útiles y no se sienten intrusivas, la adopción puede dispararse; si generan fricción o distracción, el entusiasmo se enfriará.
En el salón gana quien molesta menos y ayuda más. Y esta nueva fase apenas marca el comienzo de una televisión donde el mando ya no sirve solo para cambiar de vídeo, sino también para entenderlo.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.