Gemini es, a la vez, el nombre del chat de IA de Google y el del modelo (el “motor”) que procesa tus pedidos y fabrica respuestas. Y ese motor se puede usar fuera de las apps oficiales, siempre que exista un mecanismo de conexión.
Ahí entra en juego la API de Gemini, disponible desde Google AI Studio en aistudio.google.com. Una API (interfaz de programación de aplicaciones), un “puente con reglas”, permite que una app le mande datos a un servicio externo y reciba una respuesta ordenada. Y para cruzar ese puente hace falta una pieza clave: la clave de API.
Aun así, los modelos avanzados de IA pueden ocupar gigas o incluso teras. Por eso, incrustarlos en una app móvil o web no resulta práctico. Entonces la lógica cambia: la app envía tu prompt (tu pedido) a los servidores de Google, y Gemini devuelve la respuesta por la misma vía.
Así, cuando una aplicación usa Gemini vía API, la IA “vive” en la app a nivel funcional, pero no está integrada de forma nativa. Está conectada a través de la red, como un electrodoméstico que depende del tomacorriente para funcionar.
Con una clave de la API de Gemini se abre una oportunidad concreta: integrar el motor de IA en proyectos propios o en workflows (flujos de trabajo automatizados) montados en plataformas de terceros. En otras palabras, se puede armar un asistente personalizado que responda como Gemini, pero dentro del entorno que cada persona usa.

Y no se limita a chat. Gemini, accedido mediante API, puede analizar textos, videos o audio; hacer transcripciones y resúmenes; generar código; o automatizar tareas repetitivas con entradas y salidas bien definidas.
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El paso a paso es directo y ocurre dentro de aistudio.google.com. Primero hay que iniciar sesión con una cuenta de Google. Luego, en la barra lateral izquierda, se pulsa “Get API Key” para empezar el proceso.
Después aparece la pantalla de gestión. Ahí se elige “Crear clave de API”. Antes de generarla, Google solicita crear o seleccionar un proyecto (un contenedor de uso), que sirve para asociar e identificar esa clave en un contexto concreto.

Creado el proyecto, se genera la clave y queda listada en la sección de claves API. Para verla completa, se hace clic en la entrada bajo la columna “Clave”, que abre una ventana emergente con el valor.
Un detalle útil: las claves generadas desde Google AI Studio suelen empezar con el prefijo “AIza--”, una marca para reconocerlas rápido. Con ese valor copiado, ya se puede configurar en servicios de terceros o en un desarrollo propio para que se conecte a Gemini mediante la API.
En el fondo, la idea es doméstica: no hace falta mudarse a la central. Con el cableado correcto y una llave autorizada, la inteligencia artificial puede encenderse donde más se la necesita.
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Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.