¿Te pasa que, cuando más necesitas internet, el servicio se satura justo en el peor momento? Con la inteligencia artificial ocurre algo parecido: lo difícil no es solo “tener” el modelo, sino lograr que responda rápido y sin colapsar cuando millones preguntan a la vez.
En ese clima, Meta cerró un acuerdo con AMD para comprar hasta 60.000 millones de dólares en chips de IA en los próximos cinco años. El hallazgo detrás del titular no es solo el monto: el convenio incluye la opción de que Meta tome hasta un 10% de participación financiera en la empresa de semiconductores.

Además, el pacto prevé instalar hasta 6 gigavatios de GPU y otros procesadores de AMD en los centros de datos Helios de Meta. La implementación empezará en la segunda mitad de este año con 1 gigavatio del chip MI450, el próximo buque insignia de AMD orientado a la inferencia (la etapa en la que el modelo responde).
Según Santosh Janardhan, responsable de infraestructura de Meta, la compañía mantendrá acuerdos con proveedores como Nvidia, que ofrece su plataforma Hopper (familia de chips para entrenamiento y respuesta). Es una frase corta, pero revela el mecanismo: Meta no “rompe” con Nvidia, busca un segundo cableado para que el sistema no dependa de una sola llave.
Porque el acuerdo también es un movimiento estratégico para debilitar la hegemonía de Nvidia, que conserva cerca del 90% del mercado de chips especializados en grandes centros de datos y supercomputación usados para entrenamiento (cuando el modelo aprende patrones). Y, al mismo tiempo, es un ejemplo de esas alianzas circulares que alimentan temores sobre una burbuja en torno a la IA.
La pieza clave está en la inferencia. Es la parte menos glamorosa de la IA, pero la más cotidiana: es el “momento mostrador”, cuando un usuario escribe una consulta y espera una respuesta inmediata.
También te puede interesar:Meta fue sorprendida manipulando benchmarks de IALa analogía doméstica ayuda: entrenar un modelo es como instalar la cocina; la inferencia es abrir la canilla todos los días. Puedes tener una cocina espectacular, pero si la presión de agua es mala, la experiencia se vuelve frustrante. En IA, esa “presión” es el cómputo disponible para responder millones de pedidos en paralelo.
Por eso el MI450 apunta a ser un interruptor de eficiencia. No se trata solo de potencia bruta, sino de sacar más respuestas por unidad de energía y por unidad de tiempo. Y aquí aparece otro engranaje: Meta participa en el diseño del MI450, lo que endurece la apuesta y la vuelve más difícil de desarmar a mitad de camino.

Analistas prevén que el hardware para inferencia crecerá más rápido —y será más grande— que el negocio de supercomputadoras para entrenamiento. Es una señal de época: el mercado se está moviendo hacia el “uso real”, no solo hacia la construcción de modelos cada vez más grandes.
Para Meta, el acuerdo también funciona como seguro operativo. Reducir la dependencia de un único proveedor es crucial si la empresa quiere sostener su expansión en IA. No por casualidad, Meta se comprometió ante inversores a destinar hasta 135.000 millones de dólares en gasto de capital este año para infraestructura.
Para AMD, el convenio abre una oportunidad adicional de competir de forma frontal con Nvidia. Combina ingresos asegurados por venta de chips con la chance de sumar a Meta como accionista, lo que podría empujar su valor bursátil si crecen los desarrollos de IA sobre su tecnología. Y no es un caso aislado: AMD ya había cerrado un esquema similar con OpenAI.

El contexto es más grande que un contrato. La industria viene empujada por acuerdos circulares: el proveedor financia o invierte en el cliente para que el cliente siga comprando su hardware. Ese círculo puede acelerar la innovación, pero también concentra riesgos.
También te puede interesar:Meta Comenzará a Usar Casi Todos Tus Datos Para Entrenar Su IA: Así Puedes ProtegerteCríticos como el inversor Jim Chanos cuestionaron la lógica de que, bajo la narrativa de una demanda “infinita”, los vendedores sigan subsidiando a los compradores. Y Torsten Slok, economista jefe de Apollo, advirtió que el futuro de Wall Street depende del desempeño de apenas diez grandes compañías que todavía no demostraron con claridad la mayoría de los beneficios prometidos.
El episodio de enero de 2025 lo dejó expuesto: Nvidia cayó más de 16% en un día y perdió cerca de 600.000 millones de dólares de capitalización, arrastrando al sector y golpeando también a Meta. En ese tablero, diversificar proveedores no es solo una decisión técnica: es un freno de mano financiero.
Si la IA es la casa digital donde cada vez vivimos más horas, Meta y AMD acaban de cambiar parte del cableado central. La promesa es simple y ambiciosa: que cuando vuelvas a abrir la canilla —tu próxima consulta— la respuesta llegue con menos espera y más estabilidad.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.