De acuerdo a un análisis de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic) sobre el avance de la IA en la atención primaria de Catalunya. Allí, ChatGPT aparece como la herramienta más utilizada por los médicos de familia, por delante de Microsoft Copilot, Axia y Google Gemini.
La pieza clave no es solo qué herramienta gana, sino por qué. En 2024, los 437 centros de atención primaria y 728 consultorios locales de Catalunya atendieron cerca de 62 millones de visitas. En ese escenario, Antoni Sisó subraya que la IA ya no es una opción lejana, sino una necesidad inmediata ante la presión asistencial.

“Es una necesidad inmediata y no una opción futura”, advierte Sisó al describir el nuevo mecanismo de trabajo que empieza a abrirse paso en las consultas.
La encuesta de Camfic, con 373 respuestas, revela que el uso ya está bastante extendido. El 27,9% de los médicos usa IA a diario, el 29,5% varias veces por semana y el 36,5% menos de una vez semanalmente. Solo el 6,2% asegura no usarla nunca.
También te puede interesar:OpenAI Mejora la Memoria de ChatGPT para acordarse de todos tus chatsAdemás, el mapa de uso rompe un prejuicio frecuente. Los más interesados no son necesariamente los más jóvenes: el 56% de quienes muestran interés son mayores de 50 años. Y aunque el 70% de las respuestas corresponde a mujeres, el uso declarado es más alto entre hombres.
Un copiloto en el tablero del consultorio
Para entender este cambio, conviene pensar la IA como el cableado invisible de una casa. No reemplaza al dueño ni decide cómo se vive dentro, pero enciende luces, activa interruptores y ahorra pasos. En medicina de familia, cumple una función similar: se encarga de tareas repetitivas para que el profesional concentre su energía en lo que ningún software puede hacer del todo, que es escuchar, interpretar y decidir.
Por eso su uso se concentra en zonas muy concretas del trabajo diario. La búsqueda y síntesis de literatura encabeza la lista con 67%. Luego aparecen la redacción de textos con 45,6% y la preparación de presentaciones clínicas con 37,3%.

También entra por la puerta administrativa. Sirve para redactar correos y actas, con 22,5%, y para crear materiales educativos para pacientes, con 21,7%. Es decir, la IA no está en el centro de la consulta como un reemplazo, sino como un engranaje que libera tiempo.
También te puede interesar:OpenAI Mejora la Memoria de ChatGPT para acordarse de todos tus chatsSin embargo, todavía hay un interruptor que no termina de encenderse del todo: la integración. El Observatorio de IA en Salut registró cerca de 200 herramientas, pero solo Axia está plenamente implementada en el sistema. La mayoría de los médicos, de hecho, trabaja con versiones gratuitas, mientras apenas el 17,7% usa opciones de pago.
Esa diferencia importa porque muestra una adopción más espontánea que ordenada. Muchos profesionales se han autoformado. Y más del 80% reclama capacitación específica en IA.
Las barreras que frenan el salto
Las dudas legales y de privacidad siguen siendo una central de preocupación. A eso se suma la escasa integración con los sistemas clínicos y la falta de directrices políticas claras. En otras palabras, hay motor, pero faltan piezas para conectarlo de forma segura al coche.
Además, la sanidad privada avanza más rápido que la pública. No porque tenga mejores médicos, sino porque enfrenta menos restricciones para probar herramientas nuevas. El sistema público, en cambio, se mueve más lento porque debe garantizar seguridad y confidencialidad.
El estudio revela una oportunidad concreta. Si la IA se integra bien, puede aumentar la capacidad resolutiva del médico sin dañar la relación humana con el paciente. Incluso podría reducir el uso de recursos sanitarios, sobre todo en derivaciones a especialidades.
La clave, entonces, no es decidir si la IA entrará o no a la consulta. Ya entró. El desafío es ordenar ese cableado antes de que cada profesional tenga que instalarlo por su cuenta. Y en ese futuro cercano, la medicina de familia parece conservar su valor más humano: seguir siendo la habitación donde la tecnología ayuda, pero la conversación sigue importando.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











