¿Alguna vez se usó un chatbot como si fuera una libreta privada, de esas donde uno anota dudas de salud, trabajo o miedos que no contaría en voz alta? Ese gesto cotidiano, casi doméstico, puede estar dejando más huella de la que parece.
Un nuevo estudio coordinado por IMDEA Networks revela que ChatGPT, Claude, Grok y Perplexity comparten datos de conversaciones con el engranaje de la publicidad online. El hallazgo apunta a empresas como Meta, Google, TikTok y otras firmas de rastreo digital. La pieza clave, según los investigadores, son los permalinks (enlaces permanentes del chat). Esos enlaces viajan junto a identificadores como cookies (archivos que reconocen al usuario) o correos electrónicos cifrados, un mecanismo que puede conectar lo que una persona pregunta con su perfil publicitario sin que lo sepa.
Los autores advierten algo simple y contundente: compartir una URL puede equivaler a compartir la conversación completa. Y eso cambia el mapa de riesgo, porque muchas personas tratan a estos asistentes como una central de confianza donde vuelcan información íntima.
Los modelos de negocio de la web tradicional se están replicando en la IA con escasa supervisión, subrayan los investigadores.
También te puede interesar:Grok 3: El Nuevo Modelo de xAI ya está DisponiblePara entenderlo, sirve una analogía doméstica. Imaginar el chat como una habitación cerrada ayuda, pero el enlace permanente funciona más bien como una llave copiada. A simple vista, la puerta parece seguir cerrada. Sin embargo, esa copia puede circular entre distintos actores del edificio digital.
Y hay un segundo interruptor oculto. Si esa llave viaja junto a una etiqueta con el nombre del vecino, su correo o una cookie, ya no se trata solo de abrir una puerta: se puede saber quién vive ahí y qué dijo dentro.
Ese cableado invisible es el que preocupa a los expertos. No hace falta que una plataforma publique un chat en una portada abierta. A veces alcanza con enviar la dirección exacta de esa conversación a sistemas de analítica o publicidad para que el contenido quede expuesto o asociado a un perfil.
El mecanismo detrás del rastreo
El estudio describe diferencias entre plataformas. En el caso de OpenAI, ChatGPT gratuito envía títulos de chats y direcciones de conversación a Google Analytics, una herramienta de medición web. Claude, por su parte, remite datos de usuario desde sus propios servidores a redes como LinkedIn, TikTok y Google, una vía que además evita bloqueadores de anuncios.
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Grok aparece como el caso más delicado. Según el análisis, las URLs de las conversaciones siguen siendo accesibles públicamente, lo que eleva el riesgo de exposición. Los investigadores señalan que los rastreadores podrían acceder incluso al contenido completo de esos chats.
Perplexity eliminó el rastreador de Meta el 3 de abril de 2026, después de una demanda colectiva por privacidad en Estados Unidos. Esa medida también cortó el acceso público a conversaciones de usuarios no registrados. El sistema seguiría enviando correos electrónicos sin cifrar, enlaces de conversación y datos técnicos del dispositivo a plataformas como Datadog y Singular.
Hay un detalle importante: el trabajo todavía no fue revisado por pares, el control académico externo que valida un estudio. Sus autores decidieron publicarlo para alertar a los usuarios y ya trasladaron la denuncia a agencias europeas de protección de datos.
Qué cambia para el usuario común
La oportunidad práctica no pasa por dejar de usar IA, sino por cambiar el hábito. Si un chatbot se percibe como un asistente personal, conviene tratarlo menos como un diario íntimo y más como una oficina con cámaras en el pasillo. Eso implica no compartir datos de salud, preferencias sexuales, conflictos psicológicos o detalles laborales si no son necesarios. También conviene evitar difundir enlaces de chats y revisar si la plataforma ofrece controles de privacidad o historial compartido.
Los investigadores no incluyeron todavía a Gemini, Meta AI ni Microsoft Copilot, porque sus empresas también operan como grandes plataformas publicitarias. Esa pieza del tablero se analizará más adelante. Mientras tanto, el hallazgo deja una idea clara: en la casa digital de la IA, la puerta puede parecer cerrada, pero la llave a veces ya está circulando.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











