¿Cuántas veces una jugada se decide por un pie, un hombro o una sensación de que “parecía” fuera de juego? En el Mundial 2026, ese margen mínimo ya no dependerá solo del ojo humano: también entrará en juego una nueva capa de inteligencia artificial pensada para mirar, medir y explicar.
La FIFA, junto con Lenovo, reveló el engranaje central de esa apuesta: “Football AI”, un ecosistema digital con una inversión cercana a 375 millones de dólares para transformar el arbitraje, el análisis táctico y la experiencia del espectador. El Hallazgo no es solo técnico. También cambia la forma en que se entiende un partido.

Además, el torneo ya parte de una escala inédita. Será la Copa Mundial más grande de la historia, con 48 selecciones y tres anfitriones: México, Estados Unidos y Canadá. En ese escenario, la tecnología aparece como una pieza clave para ordenar el juego dentro de la cancha y el movimiento de millones de personas fuera de ella.
Así entra la evolución del fuera de juego semiautomatizado. Antes de los partidos, los jugadores serán escaneados para crear avatares 3D precisos. Durante el juego, cámaras de alta velocidad seguirán 29 puntos del cuerpo hasta 50 veces por segundo, desde hombros y rodillas hasta cabeza y pies.
Es como dibujar una maqueta exacta de cada futbolista y luego encender un interruptor que muestra, al instante, qué parte del cuerpo cruzó la línea y cuándo. Ese mecanismo promete decisiones más rápidas y con menos discusión, algo clave en un torneo de semejante tamaño.
El balón como testigo y el estadio como sistema inteligente

La otra pieza central será el balón inteligente TRIONDA, desarrollado por Adidas. Llevará un sensor IMU (unidad de medición inercial) de 500 Hz, es decir, capaz de enviar 500 datos por segundo, sincronizado con 12 cámaras por estadio y con una batería de seis horas.
En términos prácticos, el balón funcionará como un timbre digital dentro de la jugada. Podrá avisar al VAR cuándo hubo contacto, desvío o pase con una precisión muy superior a la percepción visual. A eso se sumarán reconstrucciones en 3D para explicar decisiones arbitrales tanto en las transmisiones como dentro de los estadios.
También se incorporará “Referee View”, una vista desde el árbitro. Los jueces llevarán minicámaras corporales y la IA estabilizará esas imágenes. El resultado busca algo poco habitual en el fútbol: no solo decidir, sino mostrar por qué se decidió.
Pero la transformación no termina en el césped. La plataforma “Football AI Pro” dará a las 48 selecciones acceso a análisis táctico con IA generativa (sistema que responde y organiza información compleja). Los entrenadores podrán hacer preguntas en lenguaje natural y recibir videos, estadísticas y gráficos interactivos.

Es, otra vez, una traducción de complejidad. En lugar de bucear en planillas infinitas, el cuerpo técnico tendrá algo parecido a abrir un cajón ordenado por compartimentos: cada dato aparece cuando hace falta y en el formato más útil.
Fuera de la cancha, la FIFA aplicará “gemelos digitales” (réplicas virtuales) de los estadios para simular accesos, flujos de personas y emergencias. Habrá entradas completamente digitales, pagos sin efectivo, reconocimiento ágil en ingresos, monitoreo inteligente de multitudes y torniquetes que podrán abrirse según el nivel de saturación.
Lenovo desplegará más de 10.000 dispositivos y 200 ingenieros en 16 sedes. Y algunas selecciones ya se mueven en esa dirección. Argentina, por ejemplo, colabora con Google Gemini para sistemas de prevención de lesiones y contenidos personalizados para seguidores de Lionel Messi.
La promesa de fondo es concreta: menos zonas grises, más contexto y una experiencia más clara para quien mira. Si el fútbol siempre tuvo algo de pulso y de intuición, el Mundial 2026 quiere agregarle un tablero de control que ayude a entender mejor cada chispa del juego.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








