¿Te imaginarías pedir una hamburguesa desde el coche y que nadie te responda del otro lado del altavoz? Esa escena, que para muchos todavía suena fría o incómoda, es la nueva apuesta de McDonald’s para su servicio McAuto.
Según contó Restaurant Business, la cadena volvió a probar automatización con inteligencia artificial después del tropiezo anterior con IBM. Esta vez, la pieza clave se llama ArchIQ, fue desarrollada junto a Google y forma parte de la estrategia tecnológica “NEXT”.
El sistema, apodado “Archy”, ya se prueba en cinco restaurantes. Y el hallazgo que más llama la atención es otro: no solo toma pedidos, también funciona como una central que vigila el engranaje interno del local.
Un franquiciado sostuvo en X que Archy ya procesó más de un millón de pedidos con un 90 % de éxito sin ayuda humana. “90%+ automated order taking with over 1M orders processed”, señaló la cuenta McFranchisee, que sigue de cerca esta evolución.
La clave de ArchIQ no está solo en escuchar una orden. El mecanismo se parece más al tablero eléctrico de una casa: no es un simple timbre en la puerta, sino el cableado central que detecta qué falla y qué habitación necesita energía.
Así, cuando un cliente pide desde el coche, la IA interpreta la voz y deriva la orden. Pero, al mismo tiempo, puede detectar una avería en un congelador o un cuello de botella en la cocina, es decir, un punto donde el trabajo se atasca, y avisar al personal en tiempo real.
En otras palabras, Archy intenta ser un interruptor múltiple. Atiende el frente de atención al cliente y, detrás de escena, revisa si la maquinaria del restaurante está funcionando como debería.
Un nuevo intento en un terreno muy sensible
Ese detalle importa porque McDonald’s llega con antecedentes pesados. Su experimento anterior con IA en McAuto se volvió viral por errores llamativos, incluidos cobros incorrectos de más de 250 dólares en pedidos que nunca se habían hecho.
Aquella prueba llegó a desplegarse en más de 100 restaurantes antes de ser cancelada. Desde entonces, cada nuevo paso de automatización carga con una memoria incómoda: la de un sistema que, en lugar de agilizar, generó frustración y burla pública.
Además, la recepción actual tampoco parece amable. En redes sociales abundan las críticas sobre el posible impacto en el empleo y sobre la fiabilidad real de estos sistemas. Un usuario en X fue tajante al reaccionar al anuncio de esta nueva etapa.
No es una reacción aislada. Wendy’s, Taco Bell y Burger King también probaron herramientas parecidas, con resultados discutidos o directamente polémicos. En el caso de Burger King, incluso se llegó a usar un sistema con auriculares con IA para vigilar la amabilidad de los empleados.
Qué cambia para clientes y trabajadores

McDonald’s defiende que la intención no es reemplazar personas, sino quitar de encima tareas especialmente ingratas. Tomar pedidos en un entorno ruidoso, con motores encendidos, bocinas y mala dicción, suele ser una de ellas.
Según esa lógica, la IA actuaría como una asistencia operativa, no como un sustituto total. Sería algo parecido a poner sensores en una cocina industrial: no cocinan por sí solos, pero avisan antes de que el problema estalle.
La oportunidad, entonces, no pasa solo por hablar menos con humanos. Pasa por saber si un restaurante puede responder más rápido, cometer menos errores y detectar fallas antes de que el cliente las sufra.
Falta ver si Archy logra lo que otros sistemas no pudieron. Pero si ese cableado digital funciona de verdad, McAuto podría dejar de ser un altavoz problemático para convertirse en una central más ordenada, silenciosa y útil para todos.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.







