Wabi, la startup fundada por Eugenia Kuyda, creadora de Replika, cambió su enfoque. La empresa, que antes se centraba en usar indicaciones para crear aplicaciones, ahora presenta Wabi 2.0 como un mensajero con IA capaz de ejecutar tareas y construir herramientas visuales en el momento.
El hallazgo detrás de este giro es simple: una conversación sola puede ser útil al principio, pero se vuelve incómoda cuando acumula semanas de pedidos, recordatorios y resultados. Wabi busca que cada chat tenga también sus propios botones, listas, calendarios y registros.

La decisión llega mientras crece el interés por los agentes de IA, programas que pueden realizar acciones por cuenta del usuario. Entre los nombres que empujan esta tendencia aparecen Muse, de Meta, e Instinct, dos ejemplos de una carrera por convertir el chat en una central de tareas.
Kuyda anunció el cambio de producto y fue categórica sobre el problema de los asistentes basados solo en texto: cuanto más se usan, más fácil resulta que una tarea importante quede enterrada en el desplazamiento infinito.
Un agente que arma la habitación necesaria
La analogía central se parece a entrar en una casa donde cada ambiente aparece cuando hace falta. Si una persona quiere organizar su salud, no debería caminar por un pasillo lleno de conversaciones viejas. Debería abrir una puerta y encontrar la balanza, el cuaderno de entrenamiento y la lista de comidas.

Wabi pretende que el chat sea el pasillo, pero que las aplicaciones sean las habitaciones ordenadas de la vida digital. El mecanismo consiste en que el agente detecta una necesidad y genera una interfaz, es decir, una pantalla con controles visuales adaptados a esa tarea.
Por ejemplo, dentro de un hilo sobre salud, Wabi podría crear un contador de calorías, un registro de levantamiento de pesas y un control de peso. Esas herramientas no quedarían como enlaces dispersos: permanecerían disponibles dentro de ese tema.
En un hilo familiar, la pieza clave podría ser un calendario de actividades de los hijos, una aplicación para aprender idiomas o un tablero con eventos locales aptos para niños. Así, el usuario no tendría que explicar de nuevo el contexto cada vez que necesita resolver una tarea.
Kuyda señala que las personas no solo quieren escribir a un agente: también quieren tocar, desplazarse y consultar elementos visuales. Su idea es que el agente más potente combinará la conversación con el software, en vez de obligar a elegir entre ambos formatos.
La competencia por salir del chat
El movimiento coincide con el interés de OpenAI por llevar aplicaciones interactivas dentro de ChatGPT. La compañía anunció en DevDay una actualización de sus complementos para que las apps ofrezcan experiencias dentro del chatbot y queden más visibles en su barra lateral.
Wabi, sin embargo, intenta construir un modelo más personal: reunir al agente, las aplicaciones creadas y los contactos relevantes en un mismo lugar. En palabras de Kuyda, los agentes actuales suelen parecer una mezcla de persona, chat y tareas aisladas, sin un cableado claro entre ellas.
Por ahora, Wabi 2.0 solo se puede probar con código de invitación. La empresa explicó en una publicación en X que el acceso se distribuye en esa misma red social.
La oportunidad está en transformar una ventana de mensajes en una herramienta que no solo conteste, sino que deje cada asunto en su lugar. Como una casa bien organizada, la mejor IA podría ser la que permite encontrar lo importante sin tener que buscarlo dos veces.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








