¿Te imaginas gastar millones en desarrollar la robótica más avanzada del mundo para, un par de años después, tirarla literalmente al fuego? Pues eso es exactamente lo que acaba de hacer Figure AI con gran parte de su flota de humanoides Figure 02. Y no, el apocalíptico vídeo que ha reventado las redes no es obra de la IA generativa, sino acero fundido de verdad. Una auténtica locura.

Tras meses de rumores sobre cómo las grandes firmas descartan su hardware obsoleto, por fin sabemos la respuesta de esta start-up. Han emulado el mítico final de Terminator 2, lanzando sus máquinas a un horno incandescente bajo la atenta mirada del mismísimo Arnold Schwarzenegger.

Y es que fue el propio actor quien propuso la drástica medida tras un llamamiento público de la compañía. Puedes echar un vistazo a todos los detalles sobre cómo surgió la idea de fundir los robots y el revuelo que causó internamente. No todos los días una leyenda del cine dirige el funeral de tu producto.

El Figure 02 y el altísimo precio de proteger secretos industriales

Evidentemente, detrás de este espectáculo hollywoodiense hay una razón técnica y financiera de peso. El Figure 02 no era un modelo cualquiera en el ecosistema de la empresa. Protagonizó el primer gran despliegue de la marca en una planta real de BMW y vio nacer a Helix, su cerebro primigenio basado en inteligencia artificial.

A ello se le suma que estas unidades ejecutaron las primeras tareas domésticas de la compañía y validaron su primer uso puramente logístico. Básicamente, sentaron las bases operativas de lo que hoy es su robótica autónoma moderna. Fueron pioneros absolutos.

El Figure 02 y el altísimo precio de proteger secretos industriales

Pero la tecnología avanza sin piedad. La rápida expansión de la nueva generación Figure 03 dejó a esta flota anticuada de la noche a la mañana. Mantenerlos operativos y actualizados en los laboratorios ya no tenía ningún sentido. Tocaba deshacerse de ellos.

Si miramos la letra pequeña, el motivo real de la cremación es la pura supervivencia comercial: proteger la propiedad intelectual. Los robots albergaban actuadores a medida y hardware propietario que la competencia mataría por replicar. Desmontar la flota entera tornillo a tornillo habría exigido un despliegue de recursos abrumador.

Es decir, un trabajo manual tan lento y tedioso que amenazaba con retrasar gravemente el desarrollo y lanzamiento del futuro Figure 04. Así que optaron por la vía rápida y anónima. Borrón y cuenta nueva.

Un rodaje extremo entre baterías explosivas y acero hirviendo

Pero claro, quemar un robot sofisticado lleno de componentes químicos no es tarea fácil. Varias fundiciones en Estados Unidos y México cerraron la puerta a la empresa negándose a participar. ¿El problema? El tremendo riesgo de colar masivas baterías de iones de litio en sus instalaciones industriales.

La salvación logística llegó desde Imatra, Finlandia. Allí encontraron una planta dispuesta a asumir el reto técnico utilizando un gigantesco horno de arco eléctrico de 75 toneladas, alimentado por tres inmensos electrodos de grafito. Un infierno en la Tierra.

En concreto, el desafío del software era igual de imponente. Los robots no fueron empujados al pozo por operarios; saltaron de forma completamente autónoma. Para lograrlo, los ingenieros los sometieron a un entrenamiento espartano en su sede de San José, California, saltando desde una segunda planta sobre enormes colchones de aire.

El equipo utilizó como referencia los precisos movimientos de especialistas de cine. Entrenaron en simulación un nuevo modelo de IA con políticas específicas para que el humanoide aprendiera a calcular la trayectoria y ejecutara el salto sin margen de error. Y vaya si lo clavaron.

El hardware al límite de las leyes de la física

Como era de esperar, durante la grabación final en Finlandia la tensión fue máxima. El equipo de Figure AI solo dispuso de 24 horas de reloj y seis ciclos de fundición. Cada ventana ofrecía apenas 20 minutos útiles antes de que la superficie del acero comenzara a solidificarse, lo que habría arruinado la toma por completo.

El entorno visual era tan brutal como devastador para la electrónica. El calor extremo y los altísimos campos electromagnéticos del horno fundieron e inutilizaron cámaras y otros equipos de grabación del set. El hardware estándar simplemente no soportaba aquel nivel de castigo.

El hardware al límite de las leyes de la física

Sin embargo, los Figure 02 resistieron estoicos. Los humanoides ejecutaron sus políticas de IA y saltaron al abismo con una fluidez pasmosa, rindiendo a la perfección justo antes de derretirse. Ni se inmutaron.

Para redondear la campaña, la compañía recuperó parte del metal resultante y lo envió de vuelta a Estados Unidos. Con esa aleación van a fabricar una serie muy limitada de objetos conmemorativos, reservando únicamente un par de unidades robóticas originales intactas en su cuartel general.

La pelota está ahora en el tejado de sus rivales más directos. Figure AI ha dejado muy claro que no solo iteran a un ritmo brutal en el desarrollo de hardware y modelos de inferencia, sino que saben empaquetar su relato mejor que nadie. Veremos si la industria responde a este nivel de marketing salvaje o si prefieren mantener un perfil más aburrido. El futuro ya está aquí.

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