México quiere jugar en la primera división de los centros de datos para IA y lo quiere hacer ya, empujado por el tirón de Estados Unidos. Los expertos esperan que la capacidad de los centros de datos en México se multiplique por cinco hasta 2030, hasta 1,5 gigavatios.
Esa cifra por sí sola ya equivale a toda la demanda eléctrica del estado de Querétaro. Y falta otra pieza: McKinsey calcula que podría sumarse otro 1,5 gigavatios derivados de la demanda estadounidense, lo que haría un total potencial de 3 gigavatios, un 6% del pico nacional de 2023.
Lo empujan los gigantes. AWS, Google y Microsoft ya operan centros de datos de hiperescala en el país. La demanda viene de usuarios locales y, sobre todo, de clientes en línea de Estados Unidos que buscan proximidad. Con todo, la Agencia Internacional de la Energía proyecta que el consumo eléctrico global de esta industria más que se duplicará en cinco años, y esa ola no espera a nadie.
El dinero sobre la mesa es muy concreto. Cada megavatio instalado en centros de datos ronda los 10 millones de dólares, así que solo los 1,5 gigavatios previstos exigirían unos 15.000 millones. El crecimiento del PIB mexicano para este año es del 0,2% según el FMI, lo que deja menos margen fiscal y obliga a priorizar bien dónde poner los cables y cuándo.
El Gobierno federal promete aliviar el nudo con 2,5 gigavatios adicionales en 2024 desde plantas de gas y hasta 5,7 gigavatios en 2027. La secretaria de Energía, Luz Elena González, elevó la meta a 29 gigavatios en tres años. Ambicioso, sí, pero difícil con inversiones postergadas y una burocracia que frena proyectos justo cuando los centros de datos necesitan certidumbre.
La cara B es la dependencia del gas natural importado de Estados Unidos, que hoy alimenta dos tercios de la generación nacional. Para los centros de datos es una fuente barata y estable, como apunta el consultor Eleazar Castro, pero erosiona la soberanía energética. En 2021, una helada en Texas cortó el gas y provocó apagones masivos en México. Si faltase gas, el sistema podría colapsar.
También te puede interesar:Las Grandes Tecnológicas Disfrutan del Boom de la IA, pero la Factura Final no Será para EllasQuerétaro concentra hoy una docena de centros de datos con unos 200 megavatios y ese número podría duplicarse pronto. La mitad de las empresas que exploran México miran primero ese estado y, si se cumple el plan, en 2030 el 69% de los megavatios del país estaría allí. El factor limitante ya no es el interés, sino el tiempo para conectar nueva capacidad, como reconoce la autoridad local.
Rafael Scott, socio de McKinsey en Ciudad de México, ve una oportunidad clara: México está bien posicionado para alojar nuevos centros de datos por su cercanía con el mercado estadounidense y por suelo competitivo. Adriana Rivera, de la Asociación Mexicana de Centros de Datos, también es optimista con los 1,5 gigavatios a 2030 pese al coste energético. Hoy muchas empresas están “apagando incendios” con soluciones de urgencia.
Si México no ordena su sistema eléctrico a tiempo, la demanda podría “saltar” a Costa Rica, Brasil o Chile, que ya compiten por atraer centros de datos con permisos más ágiles y nuevas líneas.
Y hay otra tensión: en Querétaro, las comunidades compiten por agua con la industria. Esta infraestructura consume electricidad, agua y suelo, y puede agravar desigualdades de acceso a servicios básicos si no se planifica bien.
Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.