¿Cuántas veces una promesa tecnológica te sonó a “ya casi” y, sin embargo, en tu vida diaria nada cambió? La sensación es parecida a esperar que un auto se maneje solo y descubrir que, en el último tramo, alguien tiene que agarrar el volante.
Ahora esa expectativa se mudó a la inteligencia artificial. En una reunión interna con empleados de xAI, Elon Musk aseguró que Grok 5 estaría tan avanzado que tendría un 10% de probabilidades de rozar la AGI (inteligencia artificial general, una IA “como la mente humana”). Y fue más allá: dijo que podría alcanzarse en 2026.
El hallazgo, en realidad, no está en un paper sino en la apuesta: Musk vuelve a poner fecha y a correr el umbral. Esta vez no habla de un nuevo botón en una app, sino de un mecanismo que, si existiera, cambiaría el cableado central de la economía digital.

La clave es entender qué se está prometiendo. La AGI suele describirse como una IA diseñada para igualar a la mente humana: capaz de aprender, razonar y adaptarse a situaciones nuevas sin reentrenamiento (sin volver a “estudiar” con datos específicos cada vez). Pero no existe consenso entre desarrolladores y expertos sobre una definición única. Esa falta de acuerdo vuelve más difícil medir, con reglas claras, cuándo alguien “llegó”.
Y cuando el tablero no tiene líneas pintadas, cada jugador puede mover los límites.
Para aterrizarlo, sirve una analogía doméstica. Una IA actual se parece a una cocina moderna con programas: uno para horno, otro para grill, otro para descongelar. Funciona muy bien en tareas acotadas. La AGI, en cambio, sería como tener a una persona en la cocina: abre la heladera, improvisa con lo que hay, ajusta el fuego si ve que algo se quema y aprende tu gusto con el tiempo.
También te puede interesar:Sam Altman ataca: ChatGPT vs. Grok, imparcialidad en duda tras la victoria de TrumpAhí aparece el “interruptor” conceptual. No es una sola mejora, sino el salto de una máquina que sigue recetas a otra que entiende el contexto. Ese engranaje —sentido común, razonamiento abstracto, aprendizaje autónomo— todavía es una pieza clave que nadie sabe encajar del todo.
Además, Musk sostiene que xAI aventaja a sus competidores por un músculo difícil de ignorar: una financiación anual estimada entre 20.000 y 30.000 millones de dólares. Según su visión, eso podría convertir a la compañía en la más poderosa de la industria de IA. Es una oportunidad real en un sector donde el dinero compra tiempo, talento y, sobre todo, computación.
Sin embargo, el artículo advierte un patrón: Musk suele presentar futuros que parecen estar a la vuelta de la esquina, pero terminan a muchos años de distancia. El caso reciente del Robotaxi de Tesla lo ilustra. Se anunció como vehículo 100% autónomo, pero finalmente requerirá intervención humana para ciertas tareas.
Ese antecedente importa porque la AGI no es un “modo” que se activa. Requiere cómputo (capacidad de procesamiento) y energía en cantidades enormes. Y esos recursos, hoy, son escasos. De hecho, se espera que sigan limitados al menos durante los próximos dos años, lo que vuelve más ambicioso un plazo como 2026.
Mientras tanto, otras compañías también estiran el horizonte. NVIDIA dijo que la AGI podría llegar en unos cinco años y realizar muchas tareas humanas. OpenAI plantea una ruta de cuatro niveles hacia una AGI equiparable a la mente humana y afirma estar en el nivel tercero con sus agentes de IA (programas que ejecutan pasos por cuenta propia).
Para el usuario común, la aplicación práctica es más sencilla que la promesa: no preguntarse “¿ya existe AGI?”, sino “¿qué puede hacer hoy sin asistencia, con qué errores y con qué costos?”. En ese filtro cotidiano, la diferencia entre demo y rutina se vuelve evidente.
También te puede interesar:Elon Musk y Sam Altman se enfrentan en X por el proyecto Stargate de OpenAIEl futuro puede llegar, pero no siempre llega con la fecha impresa en la caja: a veces primero hay que reforzar el cableado.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.