El hallazgo que más está circulando en el mercado laboral no viene de una fábrica, sino de un “cerebro” digital. Con herramientas como ChatGPT (un chatbot, un asistente que conversa), la inteligencia artificial pasó de promesa a mecanismo real. Y ya reacomoda empresas, trabajadores y gobiernos.
En ese escenario, la ONU alerta que la IA podría destruir millones de empleos a nivel global. En España, algunas estimaciones hablan de hasta 8 millones de puestos afectados antes de 2033. Sin embargo, Stella Luna de María, experta en tecnología, subraya una pieza clave: no todo está en riesgo por igual. Hay profesiones que pueden salir reforzadas.
“Lo que antes se mandaba hacer al becario, ahora lo hace la máquina en segundos”, advierte De María. Y esa frase funciona como un interruptor: ilumina dónde se está cortando el cableado del empleo de entrada.
Para entenderlo sin jerga, conviene pensar la IA como una casa con dos tipos de tareas. Por un lado, está lo que ocurre “en el tablero eléctrico”: cálculos, textos, planillas, correos. Ahí la IA se mueve como un automático rápido, barato y constante.
Por otro lado, está lo que pasa “en las cañerías”. Y ahí la IA se queda quieta. Puede sugerir, diagnosticar o redactar, pero no puede ir a tu baño y cambiar un flexible. La clave es simple: la IA acelera lo que es pantalla, pero no reemplaza lo que es llave inglesa.
Según De María, todos los trabajos que pueden automatizarse tienen más riesgo de desaparecer. En esa lista aparecen administrativos, contables, traductores, intérpretes y muchos empleos de oficina. No porque sean “menos valiosos”, sino porque su tarea se parece a un proceso repetible.
También te puede interesar:Universidad de Swansea Muestra Cómo la IA Aumenta Hasta un 200% el Rendimiento CreativoAdemás, el golpe no se reparte parejo. La experta sostiene que los puestos junior, los que antes hacían recién licenciados, están retrocediendo. Programadores junior, abogados en prácticas y becarios que resolvían tareas repetitivas son perfiles que ya están siendo sustituidos por sistemas automáticos basados en IA.
Eso abre un problema silencioso: si la máquina hace el trabajo de entrenamiento, ¿dónde se consigue la primera experiencia? Es como querer aprender a manejar sin salir nunca a la calle.
Un ejemplo claro es la traducción. De María señala que, en conversaciones sencillas, las máquinas ya traducen mejor que muchas personas. Aplicaciones capaces de traducir en tiempo real reducen la necesidad de intérpretes en reuniones habituales o viajes.
Ahora bien, no es un reemplazo total. La experta matiza que en reuniones de alto nivel o conversaciones confidenciales seguirá siendo imprescindible una presencia humana. Ahí entra otro mecanismo: confianza, contexto y responsabilidad.
Frente a la automatización de oficina, De María es categórica con los trabajos manuales: fontaneros, electricistas, técnicos de mantenimiento e instaladores “van a cobrar una pasta”. Su explicación es directa: la IA puede calcular o redactar, pero no puede desplazarse a una vivienda para arreglar una avería.
También destaca los sectores donde el contacto humano es central, como sanidad y cuidados. Enfermeros, sanitarios y profesionales de atención directa mantienen su valor porque el trabajo no es solo una tarea: es presencia, escucha y decisión en el momento.
También te puede interesar:Ejército de Estados Unidos Revoluciona la Formación con una Nueva Especialidad en IAY hay otra zona protegida por diseño: la creatividad alta. La máquina puede ayudar, pero la intuición, el pensamiento abstracto y la capacidad de imaginar futuro siguen siendo un engranaje humano difícil de copiar.
Por eso, De María advierte que intentar limitar la IA es “ponerle puertas al campo”. La oportunidad está en adaptarse: aprender qué aporta valor real, qué no se puede “pasar a automático” y dónde conviene estar cuando el mercado aprieta el interruptor.
Tal vez el futuro del trabajo tenga más pantallas, sí. Pero también podría devolver protagonismo —y mejores ingresos— a quienes todavía saben dónde está la pérdida de agua, aunque no haya WiFi en el baño.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.