Plaud arranca el año con dos anuncios simultáneos: el nuevo Plaud NotePin S y una app de escritorio pensada para que las reuniones online también acaben bien documentadas, y no perdidas en el limbo de “luego miro la grabación”.
La compañía presume de haber vendido más de 1,5 millones de dispositivos, y ahora intenta llevar su fórmula más allá de la reunión presencial clásica. El lanzamiento, además, llega justo antes del CES de Las Vegas, ese punto del calendario en el que medio sector tecnológico intenta colarse en tu feed con “la próxima gran cosa”.
Aquí, sin embargo, el enfoque es bastante más pragmático: menos promesa abstracta y más “toma, un botón para grabar y una app que sabe cuándo estás en un meeting”.
El NotePin S es una evolución directa del pin que Plaud lanzó en 2024, y el cambio más importante se nota desde el primer día. Incorpora un botón físico para iniciar y detener la grabación, algo que parece obvio, pero que marca la diferencia cuando estás entrando a una reunión con prisa.

No se queda solo en el “rec”. Mientras grabas, puedes pulsar el botón para destacar momentos clave: una idea, una cifra, una decisión o el clásico “esto lo vemos luego”. Esos marcadores en vivo sirven después como puntos de referencia en la transcripción y las notas, una lógica que Plaud ya había probado con el Note Pro.
Hay también un detalle muy de vida real: en la caja vienen clip, cordón para el cuello, pin magnético y pulsera. No es postureo, es la forma de asegurarse de que el dispositivo esté siempre contigo sin depender de la memoria, que es donde muchos gadgets terminan muriendo.
El precio se queda en 179 dólares, pero uno de los añadidos más interesantes es la compatibilidad con Apple Find My. En la práctica, puedes tratar el pin como un AirTag camuflado, algo bastante lógico en un dispositivo pequeño diseñado para ir pegado a ti todo el día.
Plaud mantiene las especificaciones clave respecto a la generación anterior, y aquí el mensaje es claro: no hace falta reinventar lo que ya funciona. El dispositivo ofrece 64 GB de almacenamiento interno, más que suficientes para audio, aunque mucha gente subestime cuánto cabe realmente en ese espacio.
La batería promete hasta 20 horas de grabación continua, lo que permite sobrevivir a jornadas enteras de reuniones, clases o entrevistas sin vivir pendiente del cargador. A eso se suman dos micrófonos MEMS capaces de captar audio con claridad en un radio de hasta 9,8 pies (unos 3 metros).
No hace falta llevarlo pegado a la boca como un micro de solapa, pero tampoco hay milagros si la sala es enorme o el ruido de fondo se desmadra. Frente al Note Pro, eso sí, hay concesiones: el NotePin S ofrece menos alcance y menor autonomía.
El intercambio es el de siempre. A cambio, el dispositivo es más pequeño, más ligero y más fácil de llevar encima, pensado claramente para personas que viven de un sitio a otro. Plaud no lo oculta: este pin está diseñado para quienes están “constantemente en movimiento”.
Hasta ahora, el foco de Plaud había estado en la reunión presencial y en el dispositivo dedicado. El problema es que en 2026 seguimos viviendo rodeados de videollamadas, y eso ya no se puede ignorar.
Por eso la compañía lanza una app de escritorio —de momento solo para Mac— con la que entra a competir directamente con herramientas de notas para reuniones como Granola, Fathom o Fireflies. Aquí la batalla no va solo de transcribir, porque transcribir ya lo hace cualquiera.

Plaud asegura que su app puede detectar cuándo hay una reunión activa y sugerirte automáticamente capturar la transcripción. La idea es reducir la fricción clásica: entras tarde, vas con prisa y cuando recuerdas darle a “grabar” ya han pasado diez minutos importantes.
En Mac, la app toma notas capturando el audio del sistema de la reunión. Pero lo que realmente marca la diferencia viene después: la transcripción se estructura automáticamente en formato de notas mediante IA.
En lugar de soltarte un bloque de texto interminable, la promesa es ofrecer algo más cercano a apuntes reales: puntos clave, decisiones, tareas y contexto, listos para revisar o compartir.
A esto se suma el enfoque multimodal que Plaud lleva tiempo empujando. El año pasado ya permitió añadir imágenes y notas escritas junto a las transcripciones de audio, y ahora esa lógica llega también al escritorio. Es una respuesta bastante honesta a cómo trabajamos de verdad: capturas una pantalla, pegas una diapositiva, anotas un número y quieres que todo viva en el mismo sitio.
El NotePin S se convierte así en el cuarto dispositivo del catálogo de Plaud. Vender 1,5 millones de unidades suena a éxito, pero también eleva las expectativas: a esta escala ya no basta con sacar “otra versión” si la experiencia no mejora de forma tangible.

La estrategia, aun así, se entiende bien. Hardware pequeño para capturar en movilidad y software de escritorio para capturar en remoto. Si Plaud consigue que sus notas sean realmente más útiles que las de la competencia —y no solo más bonitas— puede hacerse con un hueco muy interesante en el día a día de equipos híbridos.
Porque, al final, la guerra de las reuniones no la gana quien más graba, sino quien mejor convierte el caos hablado en decisiones claras. Veremos si la app cumple esa promesa en el uso diario, porque si lo hace, esto solo parece el principio de una categoría que ya no va de transcribir, sino de entender qué se dijo y qué toca hacer después.
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