xAI acaba de ponerle traje y corbata a Grok con dos nuevos planes: Grok Business y Grok Enterprise, ambos con la promesa de no usar los datos de los clientes para entrenar el modelo. Este giro hacia el entorno corporativo llega, además, en un contexto incómodo para la compañía, después de que Grok fuera denunciado en Francia y Malasia por facilitar la creación de deepfakes de desnudos y de mujeres sin consentimiento, un antecedente que ha puesto bajo la lupa sus sistemas de salvaguarda.
El movimiento deja claro que esto ya no va de “probar un chatbot por curiosidad”. Se trata de integrar IA en el día a día de los equipos sin que el departamento legal active el modo pánico ni seguridad levante banderas rojas desde el primer minuto.
Grok Business se presenta como una oferta de autoservicio por 30 dólares por usuario al mes, un precio bastante alineado con el estándar SaaS para equipos que quieren empezar rápido y sin procesos comerciales interminables. Para organizaciones más grandes, en cambio, xAI empuja Grok Enterprise, donde lo relevante no es tanto el precio (que no han hecho público) como el paquete de control, seguridad y gobierno que lo acompaña.
El movimiento tiene una lectura estratégica, xAI busca sentarse en la misma mesa que Microsoft con Copilot, Google con Gemini para Workspace y OpenAI con ChatGPT Enterprise. No quiere que Grok sea solo una curiosidad ligada a X, sino una herramienta de trabajo real.
Ambos planes empresariales incluyen acceso a Grok 3, Grok 4 y Grok 4 Heavy. Es decir, no hay un “modelo recortado” para empresa, sino el catálogo completo que xAI quiere posicionar como su artillería pesada. Además, Grok está disponible en web, iOS, Android y también dentro de X, reforzando la idea de que el usuario no tenga que saltar de aplicación: la IA te sigue allí donde ya trabajas o, seamos honestos, donde ya pierdes el tiempo.
Sin embargo, en entorno corporativo lo que marca la diferencia no es el botón de “preguntar”, sino cómo se gestiona el acceso y la información. En ese sentido, los empleados cuentan con un espacio de trabajo de equipo dedicado, donde compartir conversaciones deja de ser un simple “copiar y pegar por Slack” y pasa a estar controlado: solo acceden compañeros con licencia.
También te puede interesar:xAI Anuncia Ronda de Financiación por 20.000 Millones de Dólares para Potenciar su IAEse matiz es clave. En una empresa, una conversación con IA puede incluir cifras internas, decisiones estratégicas o borradores sensibles, y la línea entre colaboración útil y filtración accidental es extremadamente fina.
xAI arranca con Google Drive como primera integración de aplicaciones, lo que cambia bastante el juego. Grok deja de responder únicamente “con lo que sabe” para empezar a responder “con lo que tu empresa ya tiene escrito”.

La IA corporativa se vuelve realmente útil cuando hace recuperación sobre documentos internos: políticas, propuestas, contratos, wikis o presentaciones que nadie lee completas pero que contienen la información crítica. En este caso, la integración utiliza permission-aware retrieval, o recuperación consciente de permisos, de modo que Grok solo puede acceder a lo que el usuario ya tiene autorizado a ver en Drive.
Este punto es especialmente delicado, porque es justo donde muchas herramientas fallan. Si la capa de permisos se rompe, la IA se convierte sin querer en una máquina de filtrar secretos.
Como contrapeso, las respuestas pueden citar los archivos fuente e incluir previsualizaciones de los fragmentos utilizados. No es solo un “confía en mí”: Grok muestra de dónde sale la información, algo mínimo pero imprescindible si no quieres alucinaciones en un entorno corporativo.
Para repositorios más complejos, xAI introduce los “Projects”, capaces de ejecutar búsquedas agénticas sobre almacenes documentales mediante la Collections API. No se trata solo de localizar un PDF concreto, sino de permitir que Grok encadene pasos: buscar, cruzar documentos, refinar resultados y volver con una respuesta más elaborada, y normalmente más costosa en términos de cómputo.
También te puede interesar:xAI de Elon Musk lanza su API de GrokEntre líneas, xAI está diciendo algo muy concreto: quiere jugar en la liga del trabajo real, donde el problema no es responder rápido, sino moverse dentro del caos documental típico de cualquier organización mediana o grande.
Desde el lado de la administración, los controles siguen un enfoque bastante estándar. El acceso a Google Drive se habilita a nivel de espacio de trabajo mediante OAuth, evitando compartir contraseñas o recurrir a soluciones improvisadas.
Lo importante está en el control fino. El administrador puede limitar el uso de Drive a toda la organización o solo a determinados usuarios, algo que encaja con el despliegue habitual de estas herramientas: primero un piloto con pocos equipos y, si no hay incendios, luego la expansión.
La sincronización con Drive comienza tras la configuración y revisa cambios aproximadamente cada hora. No es tiempo real, pero para muchos flujos internos resulta suficientemente actualizada. También hay límites claros: los archivos muy grandes solo se indexan hasta los primeros 128 MB, lo que significa que los documentos gigantescos se quedan, en la práctica, a medio leer.
El acceso a los archivos es exclusivamente de solo lectura. Grok no edita documentos ni toca permisos; de momento actúa como consultor, no como becario con acceso de escritura. Toda la gestión pasa por la consola de xAI, con control de licencias y facturación, un requisito básico para que cualquier despliegue empresarial sobreviva más de un mes.
A esto se suma el cumplimiento SOC 2, controles basados en roles y analítica de uso. Es exactamente lo que suelen exigir los equipos de seguridad: saber quién accede, cuánto se utiliza la herramienta y dónde se concentran los riesgos.
Grok Enterprise añade autenticación SSO personalizada y sincronización de directorio mediante SCIM, lo que se traduce en identidad corporativa real: altas y bajas automáticas, menos cuentas huérfanas y menos sorpresas desagradables.

El gran titular técnico, sin embargo, es Enterprise Vault: un plano de datos aislado con cifrado a nivel de aplicación y claves gestionadas por el propio cliente. Este es el argumento que desbloquea a los sectores más paranoicos —banca, legal, salud— porque, en la práctica, quien controla las llaves controla el acceso. Y sin llaves, no hay negocio.
Enterprise también incorpora gobernanza centralizada y controles avanzados de auditoría, lo que convierte a Grok en algo que puede sobrevivir a un comité de riesgos sin ser descartado en cinco minutos. xAI promete además que llegarán más integraciones con aplicaciones y agentes empresariales. Google Drive es solo el primer ladrillo; el castillo necesita muchas más conexiones para sostenerse: correo, calendario, CRM, ticketing y similares.
La pregunta incómoda sigue ahí: si Grok puede ganarse un hueco frente a suites que ya vienen integradas hasta la médula. El precio de 30 dólares por usuario es competitivo, pero en empresa manda el combo completo: seguridad, integraciones y confianza.
El mensaje de xAI es claro: “podéis usar Grok sin alimentar el modelo con vuestros datos”. Ahora queda por ver si el mercado se lo cree y si la competencia responde pisando todavía más el acelerador.
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