Ozlo, la start-up fundada por exingenieros de Bose, está dejando de ser “solo” la marca de unos Sleepbuds cómodos para dormir y empieza a convertirse en algo más ambicioso: una plataforma de datos del sueño con IA, suscripciones y aspiraciones que ya rozan el terreno médico.
Cuando una empresa deja claro que su próximo gran negocio no es el hardware, sino el software y la salud, el mensaje es bastante transparente: busca márgenes más altos y una relación más duradera contigo que la simple venta de unos auriculares.
La compañía ha acelerado esta estrategia durante el CES de Las Vegas, donde se reunió con potenciales socios para ampliar alcance, audiencias y, de paso, abrir nuevas vías de ingresos más allá del consumo tradicional. El giro, sin embargo, no va de “ponerle IA a todo” porque quede bien en una diapositiva, sino de convertir el descanso en un sistema medible, optimizable y monetizable vía suscripción.
Ozlo no está construyendo esta visión a última hora. Desde el principio desarrolló un SDK para iOS y Android sobre el que funciona su propia app, con la intención de que terceros puedan integrar la misma información que ve el usuario dentro de la experiencia Ozlo.

Esto permite que, si mañana una app de meditación, respiración o terapia quiere “enchufarse” a Ozlo, la base técnica ya esté lista. El plan de plataforma empezó a tomar forma de manera pública con una alianza con Calm el mes previo al CES.
Una app como Calm puede ofrecer audios cuidados, historias para dormir y ejercicios de respiración, pero no sabe realmente si el usuario se ha dormido. El móvil no mide respiración, micro-movimientos ni el entorno nocturno, y ahí es donde Ozlo intenta marcar la diferencia.
Los Sleepbuds y su estuche recogen datos como movimientos corporales y frecuencia respiratoria para detectar si una persona está dormida o simplemente relajada. No se basan en la lógica simplificada de “te puse un audio de 30 minutos, así que asumo que te dormiste”.
Los datos de los auriculares se envían al estuche de carga, donde un algoritmo de aprendizaje automático determina el estado del usuario. El estuche inteligente no es solo una caja con batería: incorpora sensores adicionales como temperatura y luz para enriquecer el contexto de la noche.

Este enfoque, sin embargo, coloca a Ozlo en un terreno delicado: el de compartir datos con socios. Su CEO, NB Patil, explicó en el CES cómo esa información podría compartirse con apps como Calm, aunque un portavoz aclaró que actualmente no existe intercambio de datos.
La apuesta de Ozlo se entiende mejor como un sistema de feedback continuo. Patil distingue dos usos principales: actuar en tiempo real cuando el usuario alcanza el estado deseado —por ejemplo, apagar sonidos al quedarse dormido— y proporcionar a los creadores métricas claras sobre si su contenido está funcionando.
Esto supone pasar del “publico más audios porque sí” al “invierto donde hay evidencia”. Al mismo tiempo, funciona como una crítica directa a la industria del bienestar digital, donde gran parte del contenido se produce sin datos reales sobre su eficacia.
Desde el punto de vista de negocio, hay otra capa clave: si el usuario se pasa a una suscripción premium de un socio desde el ecosistema Ozlo, la empresa podría capturar parte de la transacción. Los Sleepbuds dejan así de ser solo un gadget para convertirse en un canal de conversión.
Ozlo trabaja en herramientas de terapia para tinnitus porque afecta al 15 % de sus clientes. No es un caso marginal, sino una porción significativa de usuarios con un incentivo claro para pagar por una solución efectiva.
La empresa colaboró el año pasado con el Hospital Walter Reed en un estudio clínico sobre tinnitus. El trabajo concluyó que reproducir la frecuencia de enmascaramiento adecuada durante la noche, de forma constante durante semanas, puede “engañar” al cerebro para que deje de generar las señales irritantes asociadas al pitido.
Esto no se plantea como un simple “audio relajante”, sino como una terapia basada en señales y constancia, pensada para empaquetarse como suscripción. Según Patil, estas terapias comenzarán a desplegarse en el segundo trimestre de 2026.
Ozlo también está empujando con fuerza el software, que es donde se construye la recurrencia. En noviembre lanzó Sleep Patterns, una función que muestra cuánto y cómo duermes, compara semanas anteriores e identifica factores que podrían estar afectando al descanso.

El clásico “duermes mal” se convierte así en “duermes peor los miércoles cuando la habitación está más caliente”, una información accionable. A esto se suma el plan de introducir un agente de IA con el que se podrá chatear por texto, un “sleep buddy”.
El nombre no es casual: ya existía como easter egg en la app mediante un personaje animado que aparece si abres y cierras el estuche cinco veces seguidas. La idea es que este agente conecte más datos, no solo los de Ozlo.
La compañía quiere integrarse con otros wearables, con Apple HealthKit y con dispositivos IoT como termostatos inteligentes, para ajustar automáticamente la temperatura adecuada al abrir el estuche por la noche. Dormir mejor no por motivación, sino por automatización.
En el segundo trimestre llegará un estuche de nueva generación que corrige un problema simple pero frecuente: a veces los auriculares no quedan bien asentados al cargar. El nuevo modelo añade un botón Bluetooth para emparejar, una antena rediseñada para mejorar el alcance y un amplificador que permite enmascarar mejor ruidos como los de aviones o trenes.
Lo más disruptivo, sin embargo, no es el estuche. Ozlo también lanzará un altavoz de mesilla (4×6 pulgadas) con funciones similares a los Sleepbuds, sin necesidad de llevar nada en el oído. Este dispositivo incluirá sensores capaces de registrar cuántas veces te levantas por la noche o incluso alertar si te has caído.

Esto abre nuevos mercados, como familias con niños menores de 13 años —para quienes no se recomienda dormir con auriculares— y personas mayores que prefieren evitar los “hearables”.
El salto hacia un enfoque más médico se refuerza con su última adquisición. Ozlo (60 empleados, Boston) compró Segotia, una start-up irlandesa de neurotecnología centrada en EEG y tecnologías hearable. El objetivo es inferir señales cerebrales, como ondas delta, desde el oído mediante una almohadilla diseñada a medida que mide señales eléctricas en el canal auditivo.
Un producto con tecnología EEG está previsto para 2027, con la intención de entrar también en el mercado de dispositivos médicos e intervenir el sueño en tiempo real. Todo esto, naturalmente, requiere capital. Patil ya ha confirmado que están cerrando una ronda Serie B, con más detalles previstos para las próximas semanas.

Si Ozlo ejecuta bien —plataforma, socios, terapias, altavoz, IA y EEG— puede convertirse en una combinación poco común de gadget útil y empresa de salud digital con datos reales. Si falla en privacidad, precisión o experiencia, el ecosistema se quedará en promesa. Tocará ver quién se atreve a seguirles el ritmo… y quién se conforma con seguir vendiendo audios sin saber si funcionan.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.