Apple ya no lo disimula. Ha firmado un acuerdo plurianual con Google para apoyarse en Gemini y en su infraestructura cloud de cara a las próximas funciones de inteligencia artificial, incluidas aquellas destinadas a impulsar por fin a Siri.
Después de meses escuchando promesas sobre “la nueva Siri” mientras el asistente sigue respondiendo como en 2019, la paciencia de muchos usuarios se ha ido agotando. Y Apple parece haber tomado nota.
Según ambas compañías, tras una evaluación cuidadosa, la tecnología de Google es la base “más capaz” para los Apple Foundation Models y para el desarrollo de nuevas experiencias de IA. En la práctica, Apple admite que para ponerse al día en IA generativa necesita un empujón importante… y ha decidido comprarlo fuera.
Eso sí, el precio no se ha hecho oficial. Reportes previos sitúan el acuerdo en torno a los 1.000 millones de dólares por el acceso a la tecnología de IA de Google, una cifra que deja claro que no hablamos de una colaboración simbólica de keynote, sino de una inversión estratégica para acelerar resultados.
Apple siempre ha vivido obsesionada con la integración vertical: hardware propio, software propio, servicios propios y, si puede, hasta el último tornillo diseñado en casa. Por eso, este movimiento resulta especialmente llamativo.
La alianza implica que Apple utilizará los modelos Gemini y la infraestructura cloud de Google como soporte para sus futuros modelos fundacionales. De cara al usuario, seguirá vendiéndose como “IA de Apple”, pero parte del músculo —especialmente cuando se requiera computación en la nube— vendrá de uno de los mayores competidores en el entrenamiento de modelos a gran escala.
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Al mismo tiempo, esta decisión funciona como un reconocimiento implícito del problema que lleva tiempo sobre la mesa: Siri se ha quedado atrás. Las críticas no son nuevas. Basta comparar una conversación con ChatGPT o con Gemini y luego pedirle a Siri que entienda un mensaje con contexto para notar la diferencia.
Apple ha retrasado en varias ocasiones el despliegue de su asistente de voz “más personalizado”. Aunque un portavoz asegura que la actualización llegará este año, con previsiones anteriores apuntando a primavera, lo cierto es que la gran reinvención sigue haciéndose esperar.
En 2024, Apple ya mostró sus cartas con Apple Intelligence, integrando funciones de IA directamente en el sistema operativo. Hablamos de mejoras como búsquedas de fotos más inteligentes o resúmenes de notificaciones, todo integrado de forma discreta en el flujo habitual del iPhone y del Mac.
La propuesta era clara: una IA útil, casi invisible, que mejora la experiencia sin convertirse en protagonista. El problema es que ese enfoque, aunque coherente con la filosofía de Apple, no genera el efecto wow que sí ofrecen los chatbots conversacionales.

A esto se suma el foco casi obsesivo de la compañía en la privacidad. Apple insiste en que gran parte del procesamiento se realiza en el dispositivo o en infraestructuras “estrechamente controladas”. El reto ahora será mantener ese estándar cuando Google entra en el pipeline.
Apple asegura que conservará sus niveles de privacidad durante la colaboración, pero lo realmente interesante estará en los detalles técnicos: qué datos salen del dispositivo, cómo se anonimiza la información, qué se cifra y qué se queda en local.
También te puede interesar:El Propio Test de Apple Revela que Su IA Sigue por Detrás de OpenAI y GoogleUno de los aspectos más reveladores del comunicado no es solo que Apple apueste por Gemini, sino que deja claro que comparó y eligió. Antes de cerrar el acuerdo, la compañía probó tecnologías de competidores como OpenAI y Anthropic.
Todo apunta a que Apple realizó un benchmark real del mercado, evaluando factores como latencia, coste por inferencia, calidad de resultados, capacidades multimodales y, probablemente, también garantías legales y operativas.
Además, el acuerdo no es exclusivo. Apple se asegura acceso inmediato a capacidades punteras sin quedar atada de forma permanente a un único proveedor. Es una autopista hacia la IA avanzada hoy, con margen de maniobra para mañana.
Otro matiz importante es que Apple lleva tiempo desarrollando de forma discreta sus propios modelos fundacionales. Esto no implica necesariamente que “Apple no sepa hacer IA”, sino más bien que no llega a tiempo con el nivel de producto que exige un mercado que avanza a velocidad de vértigo.
El acuerdo llega en un momento especialmente sensible para Google, inmersa en una tormenta legal por antimonopolio en Estados Unidos. En agosto de 2024, un juez federal dictaminó que Google actuó ilegalmente para mantener su monopolio en búsquedas online mediante pagos a empresas como Apple para ser el buscador predeterminado.
La relación entre Apple y Google ya estaba bajo el foco regulatorio, y ahora se amplía al terreno de la IA, justo cuando los reguladores observan con lupa cualquier pacto entre gigantes tecnológicos que pueda “cerrar el mercado”.
Entre 2021 y 2022, Google pagó a Apple alrededor de 38.000 millones de dólares por asegurar posiciones por defecto. Más tarde, en diciembre de 2025, el juez Amit Mehta fijó remedios finales que prohíben acuerdos exclusivos de este tipo más allá de un año.
Aunque una alianza en IA no es exactamente lo mismo que un acuerdo de buscador predeterminado, el aroma político es similar: dos colosos reforzándose mutuamente en un sector clave.
Este movimiento suena a pragmatismo puro. Apple quiere seguir controlando la experiencia, pero también necesita resultados visibles y rápidos. Si Gemini acaba siendo el motor detrás de ciertas funciones, la pregunta deja de ser si Apple tiene modelos propios y pasa a ser otra mucho más directa: ¿Siri por fin entenderá contexto, intención, apps y continuidad entre dispositivos?

El listón, eso sí, está muy alto. Si la nueva Siri llega y sigue siendo una IA sutil, sin un salto claro en conversación y comprensión, muchos usuarios no perdonarán otro año de promesas.
Habrá que ver si esta jugada devuelve a Apple a la primera línea en asistentes conversacionales o si, simplemente, compra tiempo mientras construye —a su propio ritmo— la IA que realmente quiere vender como 100 % suya.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.