Anthropic acaba de presentar Cowork, una nueva herramienta integrada en Claude Desktop que hace una promesa muy tentadora: convertir a Claude en un compañero de trabajo capaz de interactuar con tus archivos sin que tengas que lidiar con terminales, entornos virtuales ni configuraciones técnicas.
Desde el primer momento, la propia Anthropic deja algo muy claro: darle a un agente acceso para leer y modificar archivos implica riesgos reales, desde prompt injection hasta borrados accidentales. Cowork no es “otro chat bonito”, sino un paso más en la evolución hacia IA agente, esa que ya no solo responde, sino que ejecuta acciones.
Cowork está integrada directamente en la app de escritorio de Claude y permite designar una carpeta concreta a la que el modelo puede acceder. Tú marcas el perímetro —solo aquí dentro— y luego interactúas con Claude mediante el chat habitual.
El control se basa en una partición por carpeta, un enfoque sencillo y comprensible incluso para usuarios no técnicos. No es una solución infalible, pero sí reduce de forma significativa la superficie de riesgo frente a escenarios donde el agente tendría acceso al sistema completo.
En la práctica, el planteamiento recuerda a una sandbox de Claude Code, con una diferencia clave: Cowork está diseñada para quien no quiere ni necesita saber qué es una CLI ni tocar la línea de comandos. Es la misma potencia, pero con una interfaz pensada para el día a día.
Cowork se lanza como research preview, lo que equivale a un aviso honesto: la herramienta está viva, puede fallar y Anthropic está observando cómo se usa en el mundo real.
Por ahora, solo está disponible para suscriptores del plan Max, mientras el resto queda en lista de espera. Todo apunta a que la compañía quiere controlar riesgos, costes de inferencia y soporte antes de abrirla a un público más amplio.
El origen de Cowork está en algo muy concreto: Claude Code dejó de usarse solo para programar. Muchos usuarios empezaron a tratarlo como un agente generalista para organizar archivos, analizar textos, procesar material multimedia o automatizar tareas repetitivas.
El producto se salió del cajón de “herramienta para developers” y empezó a pedir una interfaz más accesible. El recorrido lo confirma:
Cowork es el siguiente paso lógico: si quieres algo masivo, no puedes exigir conocimientos de DevOps.
Anthropic plantea ejemplos muy cotidianos. Uno de los más claros es crear un informe de gastos a partir de una carpeta llena de fotos de recibos: tiras los archivos, defines el formato y el agente se encarga de extraer, ordenar y generar el documento.
Ese mismo patrón se repite en otros usos ya habituales con Claude Code:
La clave está ahí: Cowork no pide aprobación constante. Tú defines un objetivo y el sistema ejecuta los pasos necesarios hasta completarlo.
Anthropic no se esconde y lo dice explícitamente: existe riesgo de prompt injection y de acciones destructivas, como borrar archivos.
El prompt injection ocurre cuando el modelo interpreta instrucciones maliciosas incrustadas en el contenido que está leyendo como si fueran órdenes legítimas. No hace falta que nadie te escriba por el chat: basta con que el agente lea un archivo con instrucciones engañosas.
A esto se suma el riesgo más común y humano: instrucciones vagas o ambiguas. Pedir algo como “limpia esta carpeta” sin especificar criterios es una invitación al desastre.
Por eso, la recomendación de Anthropic es clara: instrucciones precisas, específicas y sin ambigüedades. Para mucha gente, Cowork será el primer salto real de “hablar con una IA” a darle manos para tocar archivos, y ese cambio de nivel exige otra forma de pensar.
Si Cowork cumple lo que promete, también marca el camino natural para que la IA deje de ser un consultor y pase a ser un operador dentro del flujo de trabajo. El verdadero desafío llegará cuando salga del research preview y se vuelva masiva: ahí se pondrá a prueba el equilibrio entre comodidad y seguridad.
Al final, este es el nuevo pacto con la IA: menos clics, más automatización… y la obligación de aprender a pedir las cosas con precisión quirúrgica.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.