El Barómetro anual de Riesgos de Allianz Commercial para 2026 revela un hallazgo que funciona como alarma y oportunidad a la vez: la inteligencia artificial entra por primera vez en el top 10 de preocupaciones empresariales y, en España, ya se ubica como el quinto gran reto.
En números, el mecanismo es claro. En España, el 22% de las empresas señala a la IA como su principal temor, el mismo porcentaje que teme cambios legislativos o regulatorios. A escala global, la IA preocupa al 32% y pega un salto brusco: pasa del décimo al segundo puesto en apenas un año, según una encuesta a 3.338 expertos de 97 países y 23 sectores.

Allianz advierte que la adopción de la IA avanza más rápido que la gobernanza, la regulación y la preparación de la fuerza laboral. Esa desincronización es la pieza clave detrás del miedo: no es solo “usar IA”, es hacerlo con responsabilidades nuevas, difíciles de mapear.
Porque la IA no llega como una herramienta más. Llega como un engranaje que toca operación, leyes y reputación al mismo tiempo. Los encuestados la describen como una fuente compleja de riesgos operativos, legales y reputacionales, justamente porque puede tomar decisiones o producir contenido a una velocidad que obliga a la empresa a correr detrás.
Imaginar la IA en una empresa es como instalar un circuito nuevo en el tablero eléctrico de una casa. Al principio, la promesa es tentadora: más luz, menos consumo, respuesta inmediata. Pero si no se etiquetan los cables, si no hay térmicas bien calibradas y si nadie sabe dónde está el interruptor general, el sistema queda más potente y también más frágil.

En ese tablero, la “gobernanza” (reglas de uso internas) sería el manual pegado en la puerta. La “regulación” (normas externas) serían los códigos de obra. Y la “fuerza laboral preparada” sería el electricista disponible cuando algo chispea. Si una de esas tres patas falla, el riesgo se multiplica.
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En España, la central de miedos sigue siendo la ciberseguridad: es prioridad para el 48% de las empresas. Y no aparece aislada. Está directamente relacionada con el uso creciente de IA, que puede ampliar superficies de ataque o acelerar fraudes que ya no “roban cajas”, sino datos.
La lista española para 2026 también está marcada por lo tangible. Las catástrofes naturales quedan segundas (31%) y los incendios terceros (27%), empujados por episodios recientes de danas y fuegos. La interrupción del negocio —sobre todo por cadena de suministro— baja al cuarto lugar (25%).
Además, aparece una categoría nueva con fuerza: los apagones en infraestructuras críticas entran octavos (15%), tras el gran apagón de abril, y preocupan más que la inestabilidad política o la violencia. El cambio climático queda sexto (16%) y la crisis energética cierra el top 10 (10%).
En la práctica, este ranking sugiere una agenda concreta para 2026: inventariar dónde se usa IA, fijar un “interruptor” de emergencia (protocolos), entrenar equipos y reforzar ciberseguridad. Porque cuando la tecnología se convierte en cableado central, lo que protege a la empresa no es el optimismo, sino una instalación ordenada.
Y en ese orden está la parte esperanzadora: si el tablero se entiende, la luz no da miedo. Se vuelve herramienta.
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Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.