WhatsApp acaba de hacer un “sí, pero no” de manual. Mientras su nueva política busca sacar a los chatbots generales de terceros de su API Business, en Brasil los está dejando operar con normalidad, como si el cambio nunca hubiera existido.
Meta ha comunicado a proveedores de inteligencia artificial que no necesitan cortar el servicio ni avisar a los usuarios con números +55. El mensaje llegó justo después de que el regulador de competencia brasileño, CADE, ordenara suspender la aplicación de esa política en el país.
El giro se conoció a través de un aviso interno visto por la prensa: el requisito de dejar de responder mensajes y de mostrar un texto automático “preaprobado” ya no aplica cuando los destinatarios tienen código de país brasileño.
Y aquí lo interesante no es solo la excepción en sí, sino el motivo que la explica. Cuando un regulador te observa con lupa por una posible conducta excluyente, lo último que conviene es parecer que estás cerrando el mercado para empujar tu propio producto.
La nueva política de WhatsApp apunta directamente a los chatbots de propósito general integrados a través de la API empresarial. No se trata del típico bot de atención al cliente de un banco o de una aerolínea, sino de herramientas genéricas como ChatGPT o Grok atendiendo conversaciones dentro de WhatsApp.

La norma, eso sí, no prohíbe la automatización como concepto. La atención al cliente sigue permitida siempre que el bot esté al servicio de una empresa concreta y hable con sus propios usuarios. El problema es que el veto a los chatbots generales no es un ajuste técnico menor, sino un golpe directo al canal de distribución más valioso del planeta.
También te puede interesar:WhatsApp se vuelve más inteligente: Interactua con comandos de voz con Meta AIWhatsApp no es “una app más”. Es el espacio donde ocurre la conversación cotidiana de millones de personas, y quedarse fuera de ahí implica perder relevancia de forma inmediata.
La política establece un periodo de gracia de 90 días que arranca el 15 de enero para desarrolladores y proveedores de IA. Durante ese tiempo, la regla era clara y bastante agresiva: dejar de responder a las consultas dentro del chat y notificar a los usuarios que el bot dejaría de funcionar en WhatsApp.
En la práctica, el bot seguía presente, pero se volvía deliberadamente inútil para forzar la migración fuera de la plataforma. Sin embargo, Meta ahora ha dicho a esos mismos proveedores que no deben aplicar ese apagón cuando el destinatario tiene un número brasileño.
Se trata de una excepción geográfica de libro. La política sigue su curso a nivel global, pero Brasil queda dentro de una burbuja regulatoria donde el bloqueo pierde efecto. Para añadir más ruido, WhatsApp no respondió de inmediato a las peticiones de confirmación sobre este cambio, lo que no ayuda a despejar dudas ni a transmitir seguridad a los desarrolladores.
El detonante del conflicto es bastante claro. La agencia de competencia brasileña ordenó a Meta suspender la política y anunció que investigará si los nuevos términos son excluyentes.

El foco está puesto en una pregunta incómoda: si las reglas favorecen indebidamente a Meta AI, el chatbot de la propia compañía que se ofrece dentro de WhatsApp. Si restringes a ChatGPT, Grok y otros asistentes dentro del canal y, al mismo tiempo, mantienes tu bot “nativo”, el mercado no compite en igualdad de condiciones: se inclina.
También te puede interesar:WhatsApp Crea Resúmenes Automáticos con IA y Promete Proteger la Privacidad de los ChatsMeta, por supuesto, no acepta ese planteamiento. Un portavoz de WhatsApp ya respondió a la investigación de CADE calificando las afirmaciones del regulador como “fundamentalmente erróneas”. Aquí chocan dos visiones opuestas: el regulador ve a un gatekeeper con enorme poder de distribución, mientras que WhatsApp insiste en que no es una tienda de aplicaciones ni un marketplace abierto.
Desde el primer momento, Meta ha repetido el mismo argumento. Según la compañía, los chatbots de inteligencia artificial están tensionando sistemas que fueron diseñados para un uso distinto de la API Business.
WhatsApp sostiene que la llegada de bots basados en modelos de lenguaje ha supuesto una carga inesperada para infraestructuras que no estaban pensadas para ese patrón de tráfico. Un LLM no se comporta como un bot tradicional: genera respuestas más largas, multiplica los turnos de conversación y dispara el consumo de mensajes, sesiones y recursos de cómputo.

Ese argumento técnico, sin embargo, también tiene una lectura política. Si el problema real fuera la capacidad, lo razonable sería imponer límites de volumen, precios más altos o restricciones de uso, no expulsar de golpe a toda una categoría de producto.
A esto se suma que Meta ha dicho que quien quiera usar otros chatbots puede hacerlo fuera de WhatsApp, una afirmación que suena bien sobre el papel, pero que en la práctica equivale a decir: “úsalo, pero lejos de donde están tus usuarios”.
Brasil no es un caso aislado. Meta ya concedió una exención similar en Italia tras las preguntas de su agencia de competencia en diciembre, y la Unión Europea también ha abierto una investigación antimonopolio sobre estas nuevas reglas.

El patrón empieza a repetirse: anuncio global contundente, reacción regulatoria y, después, una excepción para bajar la temperatura mientras se negocia. El problema es que este tipo de parche tiene un coste evidente: convierte la política en un mosaico por países y vuelve la vida mucho más compleja para los desarrolladores.
Si hoy tu bot funciona con un +55 y mañana deja de hacerlo, tu producto deja de ser fiable. Y cuando un asistente falla en el canal donde la gente habla con su familia o con su trabajo, la tolerancia al error es mínima.
Lo que está en juego no es un simple ajuste de términos y condiciones. Estamos viendo una pelea mucho más profunda por el control de la “capa conversacional” de internet: si será un ecosistema relativamente abierto, donde varios modelos compiten dentro de WhatsApp, o un jardín vallado en el que Meta AI juega con ventaja por diseño.
Habrá que ver si CADE aprieta de verdad y si la Unión Europea fuerza cambios estructurales, pero algo ya quedó claro: cuando los reguladores se mueven, hasta WhatsApp aprende a hacer excepciones.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.