¿Te pasó que probaste una herramienta de inteligencia artificial, te sorprendió dos días y después quedó olvidada como ese electrodoméstico “genial” que nadie vuelve a enchufar? La promesa está, pero el uso real no siempre aparece. Ese es el punto que ahora quiere atacar OpenAI con su hoja de ruta.
Según explicó su directora financiera, Sarah Friar, OpenAI centrará su estrategia de 2026 en la “adopción práctica” de la IA. El hallazgo que revela su post es simple de decir y difícil de ejecutar: cerrar la brecha entre lo que la IA ya permite hacer y lo que personas, empresas y países efectivamente hacen en el día a día.
Además, OpenAI identifica oportunidades grandes e inmediatas en salud, ciencia y empresa. Allí, sostiene Friar, una inteligencia artificial mejor se traduce directamente en mejores resultados, como si cada engranaje ajustado se notara en el rendimiento final del sistema.

“Los ingresos han crecido en paralelo con la disponibilidad de capacidad de cómputo”, subraya Friar en su blog. Esa frase funciona como pieza clave de su argumento: para que la IA sea útil de verdad, no alcanza con el “cerebro”. También hace falta el músculo que la sostiene.
La analogía doméstica ayuda a verlo: la IA puede ser una cocina moderna, con funciones que prometen simplificarte la vida. Pero si el cableado de tu casa es viejo, si la instalación no aguanta, o si solo tenés un enchufe libre, la experiencia se vuelve intermitente. La “adopción práctica” es, en parte, lograr que la casa soporte la cocina.
En el lenguaje de OpenAI, ese cableado es la capacidad de cómputo (potencia de procesamiento). Friar pone números: la capacidad pasó de 0,2 gigavatios en 2023 a cerca de 1,9 gigavatios en 2024. En el mismo período, los ingresos anualizados saltaron de 2.000 millones de dólares a más de 20.000 millones.
También te puede interesar:OpenAI Frente al Abismo Financiero: Por Qué el Hype de ChatGPT No Paga la FacturaY remarca que, si hubieran tenido aún más capacidad en esos meses, la adopción de clientes y la monetización podrían haber sido más rápidas. Es un mecanismo que la ejecutiva presenta como central: más “electricidad” disponible, más servicios funcionando a la vez, y menos fricción para que el usuario vuelva.
El interés del mercado parece acompañar, al menos por ahora. Datos de la plataforma Ramp muestran que el gasto empresarial en modelos de OpenAI alcanzó un récord en diciembre. En ese mes, el gasto también habría superado al de competidores como Anthropic y Google, un indicador de tracción en el segmento corporativo.
Sin embargo, el otro lado del tablero sigue encendido: algunos inversores y analistas miran los compromisos financieros y preguntan si el motor es rentable. En el último año, OpenAI anunció alrededor de 1,4 billones de dólares en acuerdos de infraestructura, incluyendo centros de datos.
Esos acuerdos funcionan como una obra en casa: prometen más potencia y estabilidad, pero exigen pagos, plazos y decisiones que no se ven desde afuera. El usuario solo nota si “anda rápido” o si se corta.
OpenAI, además, abrió una puerta que antes parecía cerrada: la publicidad como fuente de ingresos. La empresa anunció que empezará a probar formatos publicitarios, pese a que Sam Altman había calificado los anuncios como un “último recurso”. Para la compañía, es una oportunidad de diversificar el cableado financiero.

Las críticas no desaparecieron. El bloguero tecnológico Paul Kedrosky ironizó que OpenAI presume de “vender dólares a 0,70”, sugiriendo que el crecimiento podría esconder pérdidas por unidad, aun cuando el volumen sea enorme.
También te puede interesar:OpenAI Lanza el Modo Visión en Tiempo Real y Compartir Pantalla en EuropaEn la práctica, lo que OpenAI propone para 2026 es menos glamoroso y más humano: que la IA deje de ser demo y se vuelva rutina. Si el interruptor se enciende sin esfuerzo —en una clínica, en un laboratorio o en una oficina—, la tecnología deja de ser promesa y pasa a ser infraestructura, como la luz cuando volvés a casa.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.