En Argentina ha nacido Lumi7, presentada como la primera cantante del país íntegramente generada por inteligencia artificial. El hallazgo no es solo musical: el proyecto reaviva un debate central sobre derechos, autoría y el mecanismo con el que convivimos con algoritmos cada vez más presentes.
Detrás de Lumi7 están Andrés Arbe, osteópata y excompositor e integrante de Lo’Pibitos (banda nacida en 2006 en Villa Crespo), y el desarrollador visual Diego Tucci. Ya publicaron el primer tema, “La flor de la vida”, y anuncian un EP en camino llamado “Monstrua”.
Arbe es categórico al marcar el tono: “Soy interfaz: humana en origen, digital en presencia. Vengo a conversar más que a convencer”. Esa frase funciona como pieza clave del proyecto. No se vende solo como producto, sino como un disparador social.

Para entender el engranaje, conviene imaginar una casa. Lumi7 es como una lámpara con varios cables: uno trae la letra, otro la música, otro la voz y otro la cara. La luz final parece un solo objeto, pero en realidad es un cableado de decisiones y herramientas.
Por un lado está el concepto y la escritura. Arbe explica que él escribe las letras y diseña la estructura pop apoyado en 16 años de experiencia. Después aparecen las herramientas de IA para dar forma: la voz fue diseñada para el personaje y la música se genera con IA a partir de géneros como breakbeat, jungle y two-step.
Y, además, está la imagen. Tucci se encarga de una construcción hiperrealista que no se logra con un botón mágico. Es un trabajo audiovisual constante, como ajustar el foco y la iluminación una y otra vez hasta que el rostro “agarra” presencia.
El interruptor que encendió todo, según cuentan, fue casi doméstico: una charla casual con un chatbot. Arbe le pidió que le presentara una artista de IA para producir, y la respuesta fue “Lumi7”. Luego le solicitó el prompt (guion de instrucciones), es decir, el “código” de roles y personalidad que ordenó el universo del personaje.
Según el relato del equipo, el desarrollo empezó en mayo y el trabajo intensivo se extendió durante siete meses. En paralelo, el plan de lanzamientos es ambicioso: un estreno mensual, más formatos de interacción en vivo como streamings y entrevistas en tiempo real.
Acá aparece la parte menos romántica, pero más central. En SADAIC, Arbe registra letra y música a su nombre. Subraya que la autoría es humana y que los programas “solo les dan forma”. En otras palabras: el algoritmo sería herramienta, no sujeto.
Sin embargo, el proyecto choca con un límite legal y ético: Arbe todavía no registró a Lumi7 como intérprete en AADI-CAPIF porque esa categoría, hoy, está reservada a seres humanos. Esa imposibilidad revela una pregunta incómoda: si una voz está creada para un personaje digital, ¿quién cobra, quién responde, quién tiene derechos?
“Monstrua”, el título del EP, no es casual. Arbe sostiene que la IA suele ser vista como “el otro” que viene a robar trabajo y a romper un orden. Y vincula ese reflejo con miedos históricos hacia lo desconocido. Por eso define su propuesta como “post-dualista”: no humano contra máquina, sino coexistencia.
En lo cotidiano, Lumi7 pone rostro y voz a un cambio que ya empezó: distinguir realidad y ficción será cada vez más difícil. La oportunidad, señalan sus creadores, es discutir reglas, trazabilidad y usos antes de que el avance técnico corra más rápido que el consenso social.
Porque, al final, el sistema puede cantar perfecto. Pero el interruptor moral —qué se hace con esa herramienta y con qué transparencia— sigue estando del lado humano.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.