¿Te imaginás que tu casa necesitara más electricidad que una ciudad entera solo para “pensar” mejor? Esa es la sensación que deja la nueva carrera de la inteligencia artificial: no se juega solo en pantallas, también se decide en cables, transformadores y factura de luz.
El hallazgo detrás del titular tiene nombre propio: xAI, la empresa de Elon Musk fundada en 2023, acaba de inaugurar Colossus 2 en Memphis, Tennessee. Según lo comunicado en torno al proyecto, se presenta como el primer clúster de entrenamiento de IA con 1 gigavatio de potencia, un consumo mayor que la demanda en hora punta de toda la ciudad de San Francisco.

Y el dato no aparece en el vacío. Mientras Apple optó por apoyarse en modelos de Google (Gemini) para mejorar Siri —una señal de que llegar tarde a la IA obliga a buscar socios— xAI eligió otra palanca: acelerar el engranaje de infraestructura aunque su chatbot, Grok, todavía cargue polémicas.
Ahí está la pieza clave: en IA, el “talento” del modelo no vive solo en el software. También depende del músculo físico que lo entrena.
Para entenderlo, sirve una analogía doméstica. Entrenar un modelo no es como instalar una app. Es más parecido a poner una cocina industrial dentro de tu casa: no alcanza con la receta, necesitás gas, ventilación, heladeras, y un sistema eléctrico que no se derrita.
En el mundo de la IA, esa cocina se llama clúster (un “grupo de máquinas trabajando juntas”). Y los “hornos” son las GPU (chips para cálculos masivos). Colossus 1 ya tenía 230.000 GPU. Colossus 2 eleva la apuesta y supera el medio millón de GPU instaladas, como si se pasara de una panadería de barrio a una ciudad entera de fábricas.
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Ahora bien, cuanto más se cocina, más calor aparece. Por eso otro mecanismo central es la refrigeración (sistemas que sacan calor de los equipos). El proyecto de Colossus 2 comenzó en marzo de 2025 y, en solo seis meses, ya tenía instalados 200 MW de capacidad de refrigeración. Semianalysis consideró que esa velocidad fue mucho mayor que la vista en otros megaproyectos de Oracle y OpenAI.

Si se llega tarde a la carrera, se intenta compensar con obra. Colossus 1 se construyó en 122 días, un plazo inusual para un centro de datos de ese tamaño. A principios de 2024, xAI estaba en la parte baja del ranking de capacidad de entrenamiento, pero para septiembre de 2025 ya figuraba como segunda del mundo, solo detrás de OpenAI, según gráficos citados por Semianalysis.
Además, el costo acompaña esa ambición. Un informe de EpochAI estima que la inversión en Colossus 2 asciende a 44.000 millones de dólares, lo que lo ubica entre los centros de datos más caros jamás construidos. Se espera que Microsoft Fairwater lo supere en potencia e inversión, pero ese proyecto aún está en construcción.
Pero el interruptor no solo enciende servidores: también enciende debates locales. Para alimentar estos mastodontes, xAI desplegó hasta 35 turbinas de gas, con más de 400 MW de capacidad. Es un atajo energético intenso, y con consecuencias.

Memphis ya tenía mala calidad del aire antes de Colossus, al punto de cargar el apodo de “capital del asma”. En ese contexto, la contaminación asociada a turbinas suma tensión social y ambiental. Además, xAI no contaba con permiso para operar tantas turbinas en la ubicación inicial.
Según los datos disponibles, para sortear restricciones ambientales de Tennessee, Musk trasladó parte de las turbinas a Mississippi, donde la legislación sobre emisiones es más laxa. La ubicación, junto a la frontera, facilita mover parte de ese “motor auxiliar” de un estado a otro.
También te puede interesar:Grok estrena visión y nuevas funciones inteligentesEn la práctica, Colossus 2 deja una lección doméstica: la IA no es un ente etéreo. Es infraestructura. Y en esta carrera, quien llega tarde puede comprar tiempo con más máquinas, más energía y más velocidad… pero el precio también se mide en el aire que respira la ciudad.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.