ChatGPT ya no es “una app más”: para muchos usuarios está empezando a convertirse en el punto de partida de Internet, incluso por encima de Google. Una encuesta a suscriptores confirma algo que hace un par de años parecía exagerado: cada vez más personas prefieren preguntar directamente a la IA antes que realizar una búsqueda tradicional.
El estudio, elaborado por el proveedor de pagos británico Bango junto a la firma de investigación 3Gem, se basa en una muestra de 2.000 estadounidenses con suscripción activa a ChatGPT. No se trata de usuarios ocasionales que lo prueban un día suelto, sino de personas que ya pagan por el servicio y han decidido integrarlo de forma estable en su rutina digital.
Quien tenga algo de memoria digital recordará cómo se obtenía información técnica antes de Internet: bibliotecas, enciclopedias, libros especializados y mucha paciencia. Incluso cuando sabías exactamente qué buscabas, el cuello de botella era físico: dar con la fuente correcta y encontrar el párrafo útil.
Con la llegada de Internet, el gesto cambió para siempre. Bastaban dos o tres consultas para acceder al dato deseado, pasando de “buscar conocimiento” a “navegar conocimiento” en muy poco tiempo. Ahora, la IA introduce una tercera fase: no redefine Internet —porque se alimenta de él—, pero sí reduce drásticamente el tiempo mental y mecánico de la búsqueda.

En lugar de abrir múltiples pestañas, leer por encima y comparar, el usuario pide un resumen, una lista o una respuesta directa y la obtiene en segundos. La IA no acierta siempre, pero incluso con errores ocasionales, el ahorro de tiempo compensa para muchas personas, que ya la han integrado en su flujo de trabajo diario.
Según la encuesta, el 61% de los suscriptores usa la IA a diario, mientras que otro 34% lo hace cada semana. Para la mayoría, ya no es un recurso puntual, sino un hábito consolidado.
También te puede interesar:OpenAI Presenta un Agente para Investigación ProfundaEl dato más significativo no es solo la frecuencia, sino el lugar que ocupa la herramienta: para muchos usuarios, ChatGPT se ha convertido en la página de inicio del navegador, desplazando a Google, Bing o DuckDuckGo. En móvil, este cambio se percibe todavía más.
El estudio señala un nuevo gesto dominante: menos uso del navegador y de la barra de búsqueda, y más widgets de IA en la pantalla de inicio. Si lo primero que haces al desbloquear el teléfono es escribir un prompt, el buscador deja de competir porque simplemente no aparece en el flujo.
Este patrón encaja con la experiencia diaria de muchos usuarios: la IA transforma tareas largas en órdenes cortas con resultados inmediatos. Ya no solo se busca información, también se redacta, traduce, compara, programa, planifican viajes, se estudia o se preparan entrevistas, todo desde un único cuadro de texto.
El impacto no se limita al trabajo o la productividad. El 65% de los suscriptores afirma usar la IA mientras ve la televisión, convirtiéndola en una segunda pantalla potenciada: consultar actores, entender una escena, analizar un final o pedir recomendaciones similares sin salir del chat.

Además, el 66% la utiliza para descubrir música, y otro 66% recurre a ella para recibir consejos y ayuda en videojuegos. El antiguo hábito de buscar guías se transforma en peticiones personalizadas como “cómo pasar este nivel con mi build” o “qué arma me conviene ahora”.
Ahí está la clave del cambio: la IA no entrega una lista de enlaces, sino una solución directa, adaptada y explicada en lenguaje natural, a menudo con alternativas y contexto.
También te puede interesar:¿La IA nos Hace Más tontos?: El MIT Revela el Impacto Oculto de la IA en el AprendizajeEntre quienes pagan por servicios premium de IA, el 71% lo hace por ChatGPT, lo que consolida a OpenAI como la opción dominante cuando alguien decide invertir en un asistente.
El factor económico resulta tan revelador como el tecnológico. Los suscriptores gastan de media 66 dólares al mes en herramientas basadas en IA, con un presupuesto máximo declarado de 72 dólares. Esto indica que muchos usuarios ya están cerca de su techo de gasto, lo que intensifica la competencia entre aplicaciones por entrar en ese presupuesto limitado.

Aquí llega el golpe para el streaming: el 60% afirma que cancelaría antes sus suscripciones a películas o series (como Netflix o Disney+) que renunciar a sus asistentes de IA. No implica una desaparición inmediata del streaming, pero sí un cambio psicológico claro: la IA pasa de ser un capricho tecnológico a una herramienta imprescindible, al nivel del correo, el navegador o la nube.
El 80% de los encuestados afirma que le gustaría contar con una superaplicación que integre ChatGPT y otros servicios de IA en un solo lugar. Un hub único para escribir, buscar, generar contenido, comprar y gestionar suscripciones sin saltar entre múltiples apps.
La petición incluye una condición clara: poder pagar y suscribirse desde la propia aplicación, priorizando rapidez y simplicidad. Sin embargo, hay un problema evidente: operar IA es mucho más caro que servir resultados de búsqueda tradicionales.
El modelo de “preguntas ilimitadas” implica costes de computación elevados, que alguien debe asumir, ya sea mediante suscripciones, publicidad o recortes de calidad. Por eso este momento resulta tan relevante: los hábitos están cambiando rápido, pero el modelo económico definitivo aún no está claro.
Si ChatGPT y servicios similares se consolidan como la puerta de entrada a Internet, buscadores y plataformas de streaming no solo competirán por el tiempo del usuario, sino por su presupuesto mensual. Esto parece solo el inicio: queda por ver si Google responde con una propuesta que cambie realmente el gesto del usuario, o si acabamos aceptando que buscar ya no significa navegar, sino conversar.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
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