La Comisión Europea inició un procedimiento para obligar a Alphabet a que Android sea compatible con herramientas de inteligencia artificial de terceros. El hallazgo de Bruselas es claro: si el sistema operativo controla el acceso, también puede controlar el futuro de la IA en el bolsillo.
Según el Ejecutivo comunitario, la clave es que proveedores externos de servicios de IA tengan las mismas oportunidades de competir e innovar en dispositivos móviles inteligentes. Y lo hace apoyándose en el Reglamento de Mercados Digitales (DMA, una ley para limitar abusos de grandes plataformas), que permite actuar con rapidez sin esperar investigaciones eternas.
Teresa Ribera, vicepresidenta responsable de Competencia, sostiene que la IA está cambiando cómo se busca información y cómo se interactúa con los dispositivos. Y subraya un mecanismo central: el potencial de esta transformación se maximiza solo si el mercado no queda inclinado hacia un pequeño grupo de operadores.
Ahora bien, ¿qué significa “abrir Android” para la IA sin caer en tecnicismos?
Lo que busca Bruselas es que el “cableado” del sistema esté preparado para que distintas IAs puedan integrarse en condiciones claras. No se trata solo de instalar una app, sino de permitir que esas herramientas se conecten a funciones clave del teléfono sin quedar encerradas en un rincón.
Este enfoque no nace de cero. Hace algo más de un año, la Comisión abrió un procedimiento similar contra Apple y terminó forzando la apertura del sistema operativo de iPhone y iPad a otros actores. El patrón se repite: cuando el sistema operativo es la pieza clave, también puede ser el “interruptor” que apaga a competidores.
También te puede interesar:Alphabet dispara su valor en bolsa tras el empuje de Gemini y el inesperado guiño de BuffettEl expediente contra Alphabet tiene un plazo total de seis meses. En los primeros tres, la Comisión debe enviar conclusiones preliminares y detallar las medidas que propone para que Google cumpla efectivamente con el DMA.
La Comisión aclara que estos procesos no arrancan con la idea de multar, sino de evitar que una presencia abrumadora en un segmento aplaste a la competencia. Si se comprobara un incumplimiento, la multa sigue sobre la mesa.
Alphabet, por su parte, defiende que Android es “abierto por diseño” y afirma que ya concede licencias de datos de búsqueda a competidores bajo el DMA. Además, advierte que imponer nuevas reglas —según la empresa, basadas muchas veces en quejas de rivales— podría comprometer privacidad, seguridad e innovación para los usuarios.
Si el plan europeo prospera, el impacto podría sentirse en tareas simples: elegir un asistente de IA distinto, usar un resumidor alternativo en más partes del sistema o integrar herramientas que hoy quedan limitadas a una app. En otras palabras, más opciones donde ahora hay un único carril.
Además, el debate no es solo técnico: se volvió geopolítico. Las grandes tecnológicas de Estados Unidos critican estas regulaciones y cuentan con apoyo activo de la Administración Trump. En diciembre, la UE impuso una multa de 120 millones a X y Trump la calificó públicamente de “asquerosa”. También hubo presiones para flexibilizar normas digitales, incluso vinculadas a negociaciones por aranceles al acero y aluminio, que siguen en 50% para productos europeos.
Ribera respondió entonces que ese tipo de presión entre “supuestos socios” es poco apropiada. Y dejó una señal: para Bruselas, la competencia no es un detalle burocrático, es el engranaje que define quién puede conectar su IA al tablero del futuro.
También te puede interesar:“Mejor Empezar de Cero”: Google Avisa que Retocar Contenido de IA, no Evita el Castigo en su BuscadorSi el celular es la casa digital donde transcurre el día, Europa quiere que la puerta de la IA no tenga un solo llavero.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.