Snowflake firmó con OpenAI un acuerdo IA plurianual valuado en 200 millones de dólares. El hallazgo, más que el monto, está en el mecanismo: sus 12.600 clientes podrán acceder a modelos de OpenAI desde la plataforma de datos de Snowflake a través de los tres grandes proveedores de nube.
Además, los empleados de Snowflake tendrán acceso a ChatGPT Enterprise (la versión corporativa con controles de seguridad) y ambas compañías colaborarán para construir nuevos “agentes de IA” (programas que ejecutan tareas por pasos) y otros productos de IA. OpenAI no dio detalles adicionales más allá de la nota de prensa.
El CEO de Snowflake, Sridhar Ramaswamy, presenta la integración como una pieza clave: llevar modelos de OpenAI a los datos empresariales ya alojados en Snowflake para desplegar IA “de forma segura y gobernada”. Es decir, no solo que la IA responda, sino que lo haga con reglas claras y con cumplimiento normativo.
Ahora bien, ¿qué significa “poner modelos de IA sobre datos” en la vida real? La analogía más doméstica es una casa: los datos son la instalación eléctrica. Los modelos son los electrodomésticos inteligentes. Un enchufe nuevo no sirve si el cableado es un caos o si cualquiera puede tocar el tablero.
En esa metáfora, Snowflake quiere ser la central eléctrica y el tablero con llaves térmicas. OpenAI aporta aparatos potentes, capaces de entender pedidos en lenguaje natural y producir texto, análisis o planes. La clave es que el “interruptor” de acceso lo siga manejando la empresa, no el modelo.
Por eso aparecen palabras como “gobernado” y “responsable”. En IA empresarial, gobernanza (reglas de uso y permisos) es la diferencia entre un asistente que consulta solo lo que debe y uno que, sin querer, mezcla información sensible. La promesa de Snowflake es que sus clientes podrán combinar conocimiento interno con modelos avanzados para crear agentes “fiables”.
Este movimiento no llega solo. En diciembre, Snowflake ya había anunciado un acuerdo empresarial de 200 millones de dólares con Anthropic para acercar sus modelos de lenguaje (IA que produce y entiende texto) a la misma base de clientes. El mensaje fue muy parecido: usar modelos potentes sobre datos existentes, con seguridad y cumplimiento.
Y Snowflake subraya que no quiere encerrar a nadie. Según Baris Gultekin, vicepresidente de IA en la compañía, OpenAI es un socio importante, pero uno entre varios: también están Anthropic, Google, Meta y otros. Es una estrategia “agnóstica en modelos”, como tener más de una herramienta en la caja para no forzar el mismo destornillador en todos los tornillos.
ServiceNow, otro jugador de software corporativo, tomó una decisión similar con acuerdos plurianuales con OpenAI y Anthropic. La lógica es simple: que clientes y empleados elijan el modelo más adecuado según la tarea. Un modelo puede ser mejor para redactar; otro, para razonar con documentos largos; otro, para programar.
Hoy, ni siquiera los informes se ponen de acuerdo. Una encuesta de Menlo Ventures a fines de 2025 colocó a Anthropic con ventaja clara en empresas. Un reporte reciente de Andreessen Horowitz, en cambio, concluyó que OpenAI lidera. Esa contradicción revela algo incómodo: medir adopción real es difícil cuando el uso se reparte entre equipos, pruebas y preferencias personales.
En el corto plazo, el escenario más probable es un mercado con varios ganadores, como cuando un usuario alterna entre dos apps de transporte según precio, espera o comodidad. De hecho, ya ocurre: muchos empleados usan el modelo que prefieren, al margen del contrato corporativo.
La oportunidad, para las organizaciones, es concreta: si el cableado de datos está ordenado y el interruptor de permisos funciona, los “agentes” pueden pasar de promesa a rutina. Y ahí la IA deja de ser un truco de laboratorio para convertirse, por fin, en un electrodoméstico confiable en la cocina de todos los días.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.