¿Te conviene elegir una carrera “segura” para trabajar con inteligencia artificial, aunque no te apasione, solo porque promete empleo rápido? A días de la PAU, muchos estudiantes se hacen esa pregunta con una mezcla de cálculo y vértigo. Y casi siempre la brújula apunta a ingeniería o STEM.
Sin embargo, un hallazgo que llega desde el corazón de la industria de la IA mueve el cableado de esa intuición. Daniela Amodei, cofundadora y presidenta de Anthropic, sostiene que “estudiar humanidades va a ser más importante que nunca”. Lo dijo en una entrevista con ABC News, y lo planteó como una pieza clave del futuro laboral.

La clave de su argumento es simple y, a la vez, incómoda: para programar ya existen modelos como Claude. Es decir, el mecanismo que antes premiaba a quien escribía código podría desplazarse hacia quien sabe explicar, contextualizar y dar sentido. Incluso Jensen Huang, CEO de NVIDIA, empuja una idea similar: crear tecnología para que nadie necesite programar.
“Estudiar humanidades va a ser más importante que nunca”, afirmó Amodei.
Ahora bien, ¿qué significa “humanidades” en un mundo lleno de modelos? Para Amodei, significa el engranaje que la IA no trae de fábrica: entender a las personas, su historia y sus motivaciones. Los modelos ya son muy buenos en disciplinas STEM. Pero el interruptor que define si una respuesta es útil, responsable o empática todavía lo ajusta un humano.
La analogía doméstica ayuda. Si la IA fuera una casa inteligente, las ingenierías serían los cables, los sensores y el tablero eléctrico. Las humanidades, en cambio, serían el plano de cómo se vive ahí adentro: qué hábitos tiene la familia, qué conflictos aparecen, qué reglas se negocian y qué miedos conviene respetar. Sin ese plano, la casa puede estar llena de tecnología… y aun así funcionar “raro”.
También te puede interesar:El Próximo Modelo de Anthropic podría anunciarse en las próximas semanasPorque el punto no es solo que la IA escriba. El punto es quién le enseña a “pensar” con criterios humanos. Ahí aparece otro tecnicismo que conviene traducir: el prompt (instrucción en lenguaje natural). Saber pedirle algo a un modelo no es recitar comandos. Es formular una intención, anticipar errores y detectar sesgos.
Amodei subraya que en Anthropic ya orientan sus contrataciones hacia ese enfoque. Priorizan candidatos que sean grandes comunicadores. También valoran un alto coeficiente emocional y buenas habilidades interpersonales.
En su lista aparecen rasgos concretos: amabilidad, compasión, curiosidad y ganas de ayudar. Dicho en limpio: no buscan solo manos que “teclean”, sino personas capaces de traducir objetivos humanos a instrucciones claras, y de detectar cuándo un sistema se desvía.
Además, Amodei no imagina un futuro de enfrentamiento humano contra IA. Su lectura es “humanos más IA”: una combinación que puede producir trabajos más significativos, desafiantes e interesantes, y con mayor productividad. También ve ahí una oportunidad de acceso para más personas, si la tecnología baja barreras en vez de subirlas.
El contraste aparece cuando se mira el mercado actual en España. Según datos de la Fundación BBVA y el Ivie, el 77,6% de los jóvenes universitarios logra un empleo acorde a su titulación. Pero en ingenierías informáticas y de software la empleabilidad media trepa al 89,4%.
En cambio, el informe “La empleabilidad de los jóvenes en España 2025” de la Fundación CYD ubica a Arte y Humanidades como la rama con menos salidas: una tasa de afiliación media del 63,5%, la más baja entre áreas universitarias.
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La brecha también se ve en el sueldo. Solo el 36,4% de los graduados en humanidades supera los 1.500 euros mensuales. En contraste, los titulados en ingenierías rondan de media los 2.900 euros brutos al mes.
Y, sin embargo, el mensaje de Amodei opera como un recordatorio: si la IA se queda con el “cableado” de tareas técnicas repetibles, lo humano puede convertirse en la central de mando. No porque sea romántico, sino porque es práctico.
Quizá la decisión no sea “letras o números”, sino qué tipo de persona querés ser cuando la casa inteligente se encienda: quien instala los cables, o quien decide para qué se usan las luces.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.