Esta semana, ByteDance lanzó Seedance 2.0, un modelo de video generativo de IA, dentro de la app china Jianying, con planes de expansión a CapCut para usuarios globales. El hallazgo que inquieta no es solo la potencia: es la aparente falta de barreras para frenar el uso de imágenes de personas reales y propiedad intelectual de estudios.
La reacción escaló después de un video viral en X: Tom Cruise y Brad Pitt peleando, supuestamente creado con “un prompt de 2 líneas”. Y, entonces, la industria puso nombre al mecanismo que teme: un generador que convierte texto en clips de hasta 15 segundos, en una lógica similar a Sora de OpenAI.
El guionista de “Deadpool”, Rhett Reese, fue categórico al ver ese ejemplo: “probablemente esto se haya acabado para nosotros”. No discutía una herramienta puntual. Señalaba un interruptor cultural que, si queda sin control, puede cambiar quién trabaja y quién cobra en el cine.
En paralelo, la Motion Picture Association (MPA) difundió un comunicado de su CEO, Charles Rivkin, exigiendo que ByteDance “cese inmediatamente su actividad infractora”. Rivkin acusó a Seedance 2.0 de haber usado obras protegidas de EE. UU. “a una escala masiva” y de operar sin salvaguardas significativas, ignorando una legislación de copyright que, subraya, sostiene millones de empleos.
También te puede interesar:Seedance 2.0: el Modelo de Creación de Videos Cinematográficos Desarrollado por BytedanceLa Human Artistry Campaign también condenó el lanzamiento y lo calificó como “un ataque a todos los creadores del mundo”. Y el sindicato SAG-AFTRA dijo alinearse con los estudios al denunciar una “infracción flagrante” facilitada por el modelo.
La clave para entender el conflicto es imaginar la IA como una casa con cableado nuevo, pero sin llaves ni disyuntores.
Un “modelo de video generativo” (software que inventa imágenes en movimiento) funciona como una cocina: vos pedís “una receta” en texto y, detrás de la puerta, una máquina mezcla miles de patrones aprendidos. El problema aparece si esa cocina no distingue entre ingredientes propios y ajenos, o si deja la alacena abierta para que cualquiera saque “la marca” de un personaje famoso.
En términos simples, el prompt (instrucción escrita) se vuelve un control remoto. Y Seedance 2.0, según las críticas, parece responder con una fidelidad que roza lo indistinguible cuando se le pide una franquicia conocida o el rostro de una celebridad.
Ahí está el engranaje que enfurece a los estudios: no es solo que se puedan crear imitaciones. Es que, sin barreras visibles, el sistema se comporta como una impresora conectada a una biblioteca que no te pertenece.
Disney envió a ByteDance una carta de cese y desista y habló de “saqueo virtual”. En ese texto, acusa a la empresa de “secuestrar” personajes al reproducirlos, distribuirlos y crear obras derivadas que los incluyen. Entre los ejemplos mencionados en la conversación pública aparecen figuras como Spider‑Man, Darth Vader y Grogu.
Paramount siguió el mismo camino con otra carta. Según su planteo, mucho de lo generado describe de forma vívida franquicias icónicas y, lo más sensible, puede ser “indistinguible, tanto visual como auditivamente” de películas y series.
Hay un matiz que revela una oportunidad: Disney no rechaza toda IA. De hecho, aunque envió advertencias similares a Google, firmó un acuerdo de licencia de tres años con OpenAI. El mensaje es claro: el problema no es la máquina, sino el cableado legal y los permisos.
Por ahora, TechCrunch indicó que pidió comentarios a ByteDance sobre estas acusaciones, sin respuesta publicada al momento. La nota original se publicó el 14 de febrero de 2026 y luego se actualizó para sumar el caso Paramount.
Si Seedance 2.0 llega a CapCut, el debate dejará de ser “de Hollywood” y tocará la rutina de cualquiera que edita videos. Conviene mirar tres señales: si la app muestra avisos claros sobre copyright, si bloquea nombres y rostros (guardrails, barreras automáticas), y si informa de dónde salen sus datos de entrenamiento (training data, material con el que aprende).
Porque cuando una herramienta puede generar escenas en segundos, el verdadero interruptor no es técnico: es si el sistema tiene disyuntores éticos antes de que la corriente se lleve por delante a los creadores.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.