Alphabet, la dueña de Google, colocó deuda por unos 32.000 millones de dólares en menos de 24 horas. El hallazgo detrás del número no es solo financiero. Es una señal de época: el fragor de la inteligencia artificial está empujando a las grandes tecnológicas a salir a buscar combustible.
Además, Alphabet fue directo a un engranaje específico del mercado. Buscó el respaldo del inversor europeo con una emisión en libras esterlinas y francos suizos por más de 11.100 millones de dólares, e incluso incluyó un tramo con vencimiento a 100 años.
De hecho, el mecanismo que asoma es la confianza. La demanda para los bonos en libras alcanzó un récord de 30.000 millones de libras, una sobredemanda que funciona como termómetro: muchos inversores quieren prestar, aunque sea por décadas, si creen que la “central eléctrica” de la IA va a seguir encendida.

Para entenderlo sin jerga: la infraestructura de IA no es una app. Es más parecida al cableado de una casa que vas ampliando habitación por habitación.
Si de golpe instalas un horno eléctrico nuevo, un aire acondicionado potente y un cargador para un auto, no te alcanza con cambiar un enchufe. Debes reforzar la línea, el tablero y, a veces, pedir más potencia. Con la IA pasa algo parecido: los modelos necesitan más cómputo (capacidad de cálculo), más almacenamiento y más energía para responder en segundos.
En esa analogía doméstica, los bonos son la forma de financiar la obra sin parar la casa. Alphabet toma dinero hoy y lo paga a plazos largos, para acelerar la construcción de sus “tuberías” digitales antes de que la demanda la deje sin margen.
También te puede interesar:ChatGPT Atlas sacude a Google: las acciones de Alphabet reaccionan con una caída inmediataLos números muestran la velocidad del plan. Este martes, Alphabet prevé colocar 5.500 millones de libras (unos 7.500 millones de dólares) en cinco tramos con plazos entre tres y cien años. Para esa pata en Reino Unido trabajó con Goldman Sachs, Bank of America y JP Morgan, además de HSBC, Barclays y Natwest.
En Suiza, la oferta será de un mínimo de 2.750 millones de francos suizos (unos 3.600 millones de dólares) con vencimientos de tres, seis, 10, 15 y 25 años. Allí también participaron BNP Paribas y Deutsche Bank.
Y no fue un movimiento aislado. El lunes previo, Alphabet ya había captado 20.000 millones de dólares en una emisión en siete partes, por encima de la previsión inicial de 15.000 millones, con una demanda que superó los 100.000 millones. En noviembre del año anterior, emitió 17.500 millones y atrajo alrededor de 90.000 millones en órdenes, además de vender 6.500 millones de euros en bonos en Europa.
Alphabet dijo que invertirá entre 175.000 y 185.000 millones de dólares este año en infraestructura de IA, por encima de lo que esperaba el mercado. La empresa sostiene su solidez con un dato central: en 2025 generó 73.300 millones de flujo de caja libre (dinero disponible tras gastos), más de 24.000 millones solo en el cuarto trimestre, y cerró ese período con 120.800 millones entre liquidez e inversiones financieras.
Además, las calificaciones Aa2 (Moody’s) y AA+ (S&P) con perspectiva estable actúan como otra pieza clave del tablero: abaratan el costo de endeudarse y facilitan emisiones grandes con fuerte sobredemanda.
Para el usuario común, la traducción es simple: más centros de datos y más “cableado” suele significar respuestas más rápidas, herramientas más capaces y servicios que pueden escalar sin trabarse. La oportunidad, claro, viene con un recordatorio: cuanto más se apoya la vida digital en esa central, más importante se vuelve cómo se gestiona su seguridad y su consumo energético.
También te puede interesar:Gemini ya Mueve 650 Millones de Dispositivos al Mes y Empuja a Alphabet Hasta los 4 BillonesSi la IA es la nueva remodelación del hogar digital, Alphabet acaba de mostrar dónde está el interruptor que la enciende: financiamiento masivo, paciencia a largo plazo y una obra que recién empieza.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.