¿Te pasó alguna vez que una casa funciona perfecto, pero de repente hay que romper una pared para cambiar el cableado? No es una reforma estética: es porque el consumo creció y la instalación vieja ya no alcanza. Algo parecido está ocurriendo con la inteligencia artificial y la infraestructura que la sostiene.
Amazon anunció que planea invertir 200.000 millones de dólares en 2026 en inteligencia artificial, con foco en centros de datos, microprocesadores y plantas de generación de energía que alimenten esa maquinaria. El hallazgo detrás del número es claro: la empresa cree que la demanda de IA ya está apretando el “tablero eléctrico” de Internet.
Sin embargo, la reacción fue un castigo inmediato. En las operaciones posteriores al cierre bursátil, las acciones cayeron cerca de un 10%, porque muchos inversores dudan de un mecanismo incómodo: la IA todavía no devuelve ganancias proporcionales al tamaño de la apuesta.
Andy Jassy, consejero delegado de Amazon, vinculó el salto de gasto de capital con la fuerte demanda de IA, chips, robótica y satélites de órbita terrestre baja. Y remarcó que la compañía anticipa “un sólido retorno a largo plazo” del capital invertido.
Ahora, la cifra no llega en el vacío. Amazon ya destinó 130.000 millones de dólares a IA en 2025, y el nuevo plan supone un 54% más. Los analistas esperaban 150.000 millones para el próximo ciclo, pero la empresa subió la apuesta hasta 200.000 millones, lo que sería la mayor inversión anual de una sola compañía en la historia.
La clave es que la IA no se “descarga”: se alimenta como un electrodoméstico gigante, enchufado todo el tiempo.
También te puede interesar:Amazon lanza guías de compra impulsadas por IA para mejorar la experiencia del usuarioPara entenderlo, sirve una analogía doméstica. Entrenar modelos de IA es como querer que una cocina, un lavarropas y un aire acondicionado funcionen a la vez en una casa antigua: no basta con comprar aparatos nuevos. Hay que cambiar el cableado, sumar térmicas, ampliar el tablero y, a veces, reforzar la conexión con la calle.
En el mundo digital, ese cableado son los centros de datos. Son edificios llenos de servidores, es decir, computadoras especializadas que trabajan en paralelo. Y el “motor” son los chips avanzados, microprocesadores diseñados para procesar grandes volúmenes de datos a alta velocidad.
Además aparece otra pieza central: la energía. Por eso Amazon también habla de plantas de generación vinculadas a esas instalaciones. Sin electricidad estable y abundante, la IA no es una promesa: es una pantalla que se apaga.
Jassy señaló que AWS, la división de computación en la nube (alquiler de servidores por Internet) donde se concentran las inversiones en IA, está creciendo un 24%, el ritmo más alto en 13 trimestres. Ese dato funciona como termómetro: no solo Amazon quiere IA, también miles de empresas están alquilando capacidad para correr y entrenar sus sistemas.
Por eso la ventaja competitiva de Amazon es doble. Mientras desarrolla sus propias herramientas, lidera el mercado de infraestructura en la nube y puede “alquilar” sus centros de datos a otros desarrolladores que necesitan potencia de cómputo.
En paralelo, la compañía cerró 2025 con un beneficio de 77.670 millones de dólares (+31,1%) y con ingresos de 716.924 millones (+12,4%). Pero el plan exige reasignar recursos, y ahí aparece el costo humano y operativo.
También te puede interesar:Amazon se centra en la IA con un plan para invertir $100 mil millones para 2025El aumento de inversión en IA está detrás de ajustes en otras áreas. Amazon anunció el cierre de sus supermercados y tiendas de conveniencia en Estados Unidos por falta de rentabilidad. También comunicó 16.000 despidos adicionales, que se suman a 14.000 bajas previas: 30.000 recortes en cuatro meses, cerca de un 10% de la plantilla.
Mientras tanto, el contexto es una carrera entre gigantes. Alphabet proyecta hasta 185.000 millones en IA este año y Meta habló de un gasto de capital que podría casi duplicarse hasta 135.000 millones. Según Goldman Sachs, Microsoft, Meta, Alphabet y Amazon ya concentran más del 25% de toda la inversión de capital del S&P 500.
El resultado es una tensión difícil de ignorar: más inversión, más infraestructura, más energía… y más presión para demostrar rentabilidad. Como en una casa, el cambio de cableado puede ser la oportunidad que evita cortes a futuro, pero nadie aplaude cuando llega la factura de la obra.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.