ASUS confirmó un giro de estrategia que reacomoda su mapa de prioridades: concentrará recursos en inteligencia artificial (IA), servidores y lo que llama “Physical AI” (IA en máquinas reales). Y, como consecuencia directa, abandona el mercado de los smartphones.
El hallazgo no llega por rumores, sino por una confirmación pública: el presidente de ASUS, Jonney Shih, señaló que no se añadirán nuevos modelos al catálogo. Eso incluye tanto la gama de consumo ZenFone como la línea gaming ASUS ROG. En 2026, no habrá lanzamientos nuevos.

El CEO lo explicó con una lógica de engranajes: “enfocar el I+D donde hay más retorno”. El mercado de teléfonos, advierte la compañía, se volvió extremadamente competitivo. Los márgenes se achicaron y el negocio dejó de ser atractivo para seguir alimentándolo con recursos.
ASUS, eso sí, subraya una pieza clave para quienes ya tienen uno de sus equipos: seguirá prestando soporte y cumpliendo compromisos posventa. Pero no ampliará ni escalará la gama móvil, lo que en la práctica marca la salida del segmento. Ahora, la clave está en entender por qué la IA opera como un interruptor estratégico.
La analogía doméstica es simple: si una casa tiene un solo tablero eléctrico y la demanda crece, alguien decide qué ambientes se iluminan primero. ASUS está moviendo el cableado. La energía que antes iba a “la habitación smartphone” se redirige al “ambiente servidores de IA”, donde cada enchufe devuelve más valor.

En concreto, la empresa está reasignando memoria DRAM (memoria rápida del sistema) y almacenamiento NAND (memoria para guardar datos) que antes se destinaban a móviles. Esos componentes son centrales para equipos de IA. Y hoy están más caros, por lo que decidir dónde se usan se volvió un mecanismo financiero, no solo técnico.
Además, este patrón no es aislado. En el sector se observa una lógica similar: maximizar el beneficio por unidad de memoria disponible. En el caso de GIGABYTE con NVIDIA, por ejemplo, la prioridad productiva se orientó a ciertas GeForce RTX que dejan más margen por gigabyte de GDDR7 (memoria de la placa de video), relegando modelos menos rentables.
“Physical AI” funciona como un puente entre el algoritmo y el mundo material: no se queda en la nube (cloud, servidores remotos), sino que baja al borde (edge computing, cómputo cerca del usuario) y se mete en dispositivos que actúan en el entorno. ASUS está impulsando proyectos de robótica, y circulan rumores sobre iniciativas en drones integradas a esta apuesta.

Incluso parte del personal de diseño de móviles fue recolocado en esos desarrollos. Es un detalle que revela el movimiento real: no es solo un anuncio, es una reconfiguración interna del tablero.
Los números explican el “por qué ahora”. ASUS destacó que su negocio de servidores, empujado por la demanda de soluciones de IA, alcanzó antes de lo previsto los 100.000 millones de nuevos dólares taiwaneses en ingresos (unos 3.162 millones de dólares). Y el peso de ese segmento creció por encima de lo que la empresa estimaba.
Por un lado, quienes tengan un ZenFone o un ROG Phone no deberían quedarse “a la deriva” de inmediato: ASUS promete soporte y posventa. Por otro, el mercado recibe una señal: el smartphone ya no es el centro de gravedad para todos los fabricantes, especialmente cuando la IA concentra crecimiento.
Además, ASUS anticipa que 2026 podría ser aún mejor en resultados, apoyado en su enfoque reforzado en IA y en un incremento de precios ya anunciado a inicios de 2026. La suba se enmarca en una tendencia más amplia, asociada al encarecimiento de DRAM y NAND.
Al final, la escena cotidiana vuelve: el teléfono seguirá en tu mano, pero el motor de la industria está cambiando de habitación. Y ASUS ya movió el interruptor.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.